'Freedom for Frikilonia'

#pixar-seal'estelada y la catalanofobia

A Boadella, ciscarse en los símbolos autonómicos le costó el destierro, pero es de suponer que ya no pasa nada, que es normal, según el bípedo implume que se descojonaba al lado del Rey.

3 min
Pablo Planas
Domingo, 31.05.2015 12:13

La pitada contra el himno nacional (el "cántico" nacional se podía leer en la edición digital de La Vanguardia) y contra el Rey es algo normal, según el individuo que todavía preside la Generalidad. Ese sujeto de mentón prominente, jeta de cemento y tupé de animador de cruceros regurgitó ante las cámaras de la televisión propagandística a su servicio, eso que llaman TV3, lo siguiente:

"Puede gustar más o menos que se pite a un himno, o que se pite a una persona que tiene una posición institucional, pero, vaya, a mí también de vez en cuando me pitan, y se ha de estar acostumbrado. Creo que esto se ha de poner en su justa dimensión, se ha de mantener el equilibrio, las buenas formas. Esto son aficiones que se expresan de esta forma, y creo que no se ha de sacar de este contexto, sinceramente. Si el Gobierno español insiste una y otra vez en provocar, incluso en amenazar con estas sanciones, la única cosa que conseguirá, además de hacer el ridículo, es precisamente que todavía haya más ganas de hacer este tipo de actuaciones. Es un poco meter la pata".

El regüeldo entero lo pueden leer en este mismo diario, CRÓNICA GLOBAL, que dispone de un laboratorio toxicológico para analizar el tipo de materia fecal y halitósica de los cívicos, festivos y pacíficos catalanistas.

En conclusión, que no pasa nada. Se puede pitar al himno español y al Rey porque hasta el mismo Mengano se le pita, según dice. Convertida la libertad de expresión en un rebuzno con silbato, al gran Menda regional seguro que no le afecta que alguien en el uso de las libertades ampliadas le llame a él "payaso", se rasque los genitales al compás de Els Segadors y se ablucione el área rectal con la senyera, en la tradición humorística catalana de la escatología.

A Boadella este tipo de cosas le costaron el trabajo y el exilio, pero es de suponer que ante las consideraciones del bípedo implume que preside Catatonia todo esto de ciscarse en los símbolos autonómicos podría considerarse una chorrada sin la menor importancia que puede gustar más o menos, pero que vaya, no es para tanto. Es que a veces emplea alguien el término "catalufo" y lo denuncian en el CAC, ante el síndico de agravios y la Fiscalía por no se sabe bien qué cosa de la catalanofobia, el discurso del odio y los delitos contra la "patria" catalana.

Raro. Sea como fuere, causan furor en Twitter dos hashtags con almohadillas que ante la posibilidad de que la estelada se convierta en bandera oficial de las cuatro provincias catalanas proponen #pixar-seal'estelada y #pixadaal'estelada. Seguro que al ser que ayer se descojonaba de risa a la derecha del Rey no le importa, oi?

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