Anna Grau: "En Cataluña hemos pasado del maillot amarillo al pelotón de los torpes"

La periodista catalana afincada en Madrid publica un nuevo libro titulado '¿Los españoles son de Marte y los catalanes de Venus?' (Ediciones Península) en el que intenta explicar "cómo y cuándo se fue al garete la conllevancia".

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La periodista Anna Grau comenta su último libro
Laura Fàbregas
Martes, 19.05.2015 05:21

En su libro cita dos concepciones de España: como "intratable pueblo de cabreros" (Gil de Biedma) y un "país primitivo" (Hemingway). ¿Qué hay de cierto en ello?

Todos los tópicos contienen algo de verdad y todas las verdades contienen algo de tópico. Estamos hablando de los años 30 y, España, para un americano, podía parecerle un poco primitivo pero por otro lado, obviamente, le gustaba. En el caso de Jaime Gil de Biedma tenía otra lectura. Hemingway lo decía en un sentido positivo, le gustaba el primitivismo español: la aventura, el erotismo, y las cosas que en otras latitudes ya se han perdido. En cambio, Gil de Biedma lo dice inequívocamente en negativo, como un pueblo que renuncia a las luces y se hunde en la ignorancia. Yo creo que España es un país temperamental, un país reinventado, mal resuelto, con muchas cosas pendientes. Con más cualidades que defectos, pero con algunas cualidades difíciles de sobrellevar. Si España fuera un novio, sería un novio fascinante pero difícil de llevar.

Le he escuchado decir un par de veces que los listos se van de Cataluña. Si Cataluña continúa por esa senda, ¿va a ser Cataluña también "un país de cabreros"?

A Cataluña le empieza a pasar como a Cuba con Miami. Todo aquel que es listo se va.

También explica un viaje a Burgos de la época en la que usted trabajaba para El Punt Avui en Madrid y en el que ejemplifica cómo los medios de comunicación están más interesados en mostrar aquello que nos separa. ¿Esto sucede en una doble dirección?

En estos temas todos tendemos a ver más "la paja en el ojo propio que la viga en el ajeno", lo digo deliberadamente mal. Si hubiera nacido en Burgos sería más crítica con los excesos del lado español, y al haber nacido donde he nacido, y haber sufrido lo que he sufrido, soy más crítica con lo mío. Soy como el niño de casa buena que se hace comunista. Hay una saludable tendencia a ser más severa con la crítica a lo propio. Diría que, ahora mismo, en el lado catalanista hay más acomplejamiento. Hay toda esta efervescencia simbólico-patriótica de marcar paquete, el paquete de 1714, pero solo responde a un complejo de inferioridad.

¿Complejo de inferioridad?

Ahora mismo, por el lado español, no veo complejo de inferioridad. Sí que lo hubo en el pasado. Ahora lo que veo es asqueo y aburrimiento. Si antes éramos repelentes pero fascinantes, ahora solo somos repelentes. Poco a poco, el conjunto de España se ha ido poniendo a la par y ya no hay ese abismo. El resto de España ha cogido empuje y Barcelona lo ha perdido. Esa posición de liderazgo, de locomotora económica y cultural ya no la tiene. Y yo creo que eso jode. El catalán tiene una difusa sensación de haber pasado del maillot amarillo al pelotón de los torpes, y eso no le gusta.

¿En Cataluña vivimos de una imagen que ya no es real?

Creo que sí. Todo el mundo tiene tendencia a hacer esto. Pero lo malo no es hacer esto, sino no saber que lo haces y hacerlo en grado sumo. En estos momentos, la brecha entre la autorrepresentación mental de lo catalán y la propia realidad catalana es tan grande que te tienes que ir al retrato de Dorian Gray para encontrar equivalencia. Además, no saber que te estás autoengañando es peligroso.

¿Qué opina de la frase "el PP es una fábrica de crear independentistas"?

Eso es verdad. Ha sido más verdad en otros momentos donde ha habido un discurso muy agresivo, muy innecesariamente agresivo hacia lo catalán. Pero en estos momentos no diría que es el discurso dominante. La crítica más fuerte que le haría al PP es que han pasado de la acrimonia, de la adrenalina anticatalana en algunos casos, a la indiferencia.

Usted ha apoyado públicamente a Ciudadanos y proviene de un entorno catalanista. ¿Es una huérfana del PSC?

Yo huérfana del PSC no puedo ser porque, como cuento en mi libro, era una de las niñas bonitas de la prensa catalanista y tuve que aguantar toda clase de puyazos, de impertinencias y de tonterías de la gente del PSC. Mi capacidad de mitificar al PSC era nula porque me parecieron siempre unos engreídos de pueblo. Dicho lo cual, con el tiempo, he aprendido a valorar la función que tenía ese partido como correa de transmisión con las Españas.

Pues, ¿se siente huérfana de algo?

Yo me siento huérfana de todo lo español. En un momento dado hubo un apagón. Para los políticos españoles es más fácil desentenderse de Cataluña o dejar que la finca se la administren entre los independentistas, los nacionalistas y ya está. Eso no es justo porque no todos los catalanes somos iguales y yo tengo acciones en España y quiero que, así como pago mis impuestos, muy a mi pesar, y a cambio quiero los servicios sociales, también quiero servicios nacionales.

¿Qué le parece la eclosión de nuevas entidades que trabajan por la unidad como son Libres e Iguales y Sociedad Civil Catalana? En el libro habla especialmente de la primera, pero no se moja mucho. ¿Es escéptica al respecto?

Yo firmé el manifiesto de Libres e Iguales porque me lo mandaron, lo leí y no veía objeción. Estaba de acuerdo en todo. De Sociedad Civil Catalana, hasta donde yo sé, no he profundizado tanto, también estoy totalmente de acuerdo. Precisamente porque los grandes diplodocus de la política clasica han desatendido estas necesidades, alguien las tiene que cubrir. Es lógico que hayan aparecido.

¿Es Cataluña independiente de facto?

Mucha gente cree que sí, pero en la práctica no es así, no es verdad. Es como si te fumas un porro y todo te parece facil, más grande será la resaca.

Parafraseándole, ¿se "ha roto o no el maleficio" de que un catalán puede aspirar a la presidencia del Gobierno?

Veremos. De momento no ha habido ninguno. Sí que es verdad que un catalán tiene que dar muchas explicaciones, tiene que demostrar que no ha venido a hacer antiespañolismo, ni a decir "qué hay de lo mío". En el caso de Albert Rivera, ya que me preguntas por él, hay una cierta paradoja en atacar en tanto que catalán a alguien que se la ha jugado en Cataluña como español. En Madrid he detectado que hay una gran admiración por el discurso territorial de Albert Rivera, por el talante, por la solución, pero, en cambio, hay quien considera que está un poco verde en otras cuestiones.

    

En un momento del libro cuestiona que exista un bilingüismo real en la sociedad catalana y explica cómo el Estado se ha desentendido de la defensa y promoción de las lenguas cooficiales. ¿Es necesario una ley de lenguas nacional?

Eso es un fallo importante, pero no sé si con una ley se complica más que se arregla. Nosotros tenemos ya un problema de partida y para ello sí que habría que cambiar la Constitución. La Constitución defiende el español explícitamente, pero no dice nada de las otras lenguas, al menos, no lo dice con fuerza normativa. Esto es una munición tremenda porque significa dejar en manos de las autonomías la defensa unívoca del catalán, el euskera y el gallego. Y tienden a entenderla como una defensa en forma de ataque contra el castellano. Alguien tendría que asumir la defensa de todas las lenguas no contrapuestas las unas con las otras, sino de una manera armoniosa e integrada. Todo lo contrario lleva a la división y a la exclusión.

En Cataluña, ¿hay obsesión con la lengua?

Sí, pero creo que no es sobreactuación, que no hay autoengaño ni politiqueos. Casi te diría que la catalanidad se reduce a la lengua. Para un catalán lo más sagrado es la lengua. Por eso digo que habría sido y sería todavía tan fácil desde España mostrar amor por Cataluña simplemente amparando su lengua. Con eso se desactivarían muchas tonterías.

En su libro cuenta la anécdota de un taxista que echó a una periodista del vehículo por hablar en catalán y que la entidad Ómnium Cultural se puso en contacto con ella para denunciarlo. ¿Qué pasaría si en el resto de España hubiera entidades que se dedicaran a señalar y perseguir cada disparate que se dicen desde Cataluña contra España?

La fundación FAES o Francisco Franco pueden, a lo mejor, ocasionalmente y históricamente haber hecho esta función. O los medios de comunicación. Pero la obsesión es necesariamente asimétrica entre la parte (Cataluña) y el todo (España). La gente de Ómnium Cultural vive para acabar con España. Aquí nadie vive para acabar con Cataluña. En todo caso, para acabar con algunas cosas.

¿Quién se equivocó más, Cataluña rechazando el concierto económico, o España aceptando que lo tuviera el País Vasco?

Depende de dónde pongas la carga de la prueba. Si piensas en ventajas inmediatas, sin duda, si Cataluña hubiera conseguido el concierto el pueblo catalán tendría más recursos que administrar, más dinero. Desde un punto de vista global, yo creo que no debería existir ni el catalán, ni el vasco, ni el de Cuenca, vamos. No me entra en la cabeza que se admitan tratos diferenciales.

¿La estrategia de Mariano Rajoy durante el 9N fue acertada?

Fue acertada para evitar males mayores, pero no para que pase nada bueno. Con Rajoy parece que nunca se va a romper España, pero tampoco se va arreglar el problema.

¿Por qué a muchos les saca de quicio una "catalana de pura cepa y española sin complejos" (tal como se ha definido usted)?

Porque es mucho más fácil dividir el mundo entre catalanes y fachas. Y que una persona como yo con un historial como el mío... o yo me he vuelto loca o se han vuelto locos ellos.

¿Cuál ha sido su evolución?

Hace 15 o 20 años era una persona convencida de las virtudes del catalansimo, aunque nunca fui independentista, me creía que el catalanismo era una gran cosa mientras que a día de hoy lo considero pernicioso, casposo y rancio. También pensaba que la política no tenía que ver conmigo y ahora, meterme en política como que no lo veo, pero me siento más impulsada a enseñar mis cartas, a mostrar a quién apoyo y a quién dejo de apoyar.

¿Ha perdido amistades en Cataluña por su beligerancia contra el nacionalismo?

He perdido falsas amistades. Los amigos de verdad, mientras tú seas honesto contigo mismo y vivas tus ideas honestamente y de buena fe, los tendrás. Si pierdes amistades por esto, es que no eran amistades, eran otra cosa, otro ganado.

¿Queda algo del pujolismo en Cataluña?

Estoy bastante de acuerdo con Lluís Bassets cuando resume algunos valores. Mi atracción pretérita con el catalanismo era por unos ciertos valores integradores, cohesionadores, incluso moralizantes. Esos valores se han visto trágicamente cuestionados porque en el momento que apuestas por el independentismo y la separación, apuestas por la división y la exclusión; no por la unidad. Desde luego todo el tema de la corrupción pone entre muchos corchetes todo el tema moralizante y todo el discurso de valores del pujolismo. El pujolismo tuvo un mérito indiscutible en un momento dado que funcionó, pero las cosas en política no funcionan toda la vida. En política no hay verdades absolutas ni eternas, y hay que tener la valentía de darse cuenta.

Cuando se despidió del diario Ara por prohibirle publicar un artículo denunció que la censura en prensa está mucho más extendida de lo que parece. ¿Hay mucho buenismo en Cataluña? ¿Cosas que no se pueden publicar simplemente porque son políticamente incorrectas?

A mi me estaban censurando y la persona que me censuró pretendía que no me estaba censurando. Esto es como si te están tirando al suelo y pretenden que no te están violando. Vamos a ver, tú puedes pretender lo que quieras, pero es lo que es. Uno de los problemas de la corrección política es que llega un momento que resta toda capacidad no ya de crítica, sino de constatación de la evidencia.

¿Cuáles son sus pronósticos sobre la situación política en Cataluña?

Yo ya me he perdido. Me sería más fácil eliminar el asesino de Agatha Christie que saber cómo terminará esto. Creo que va a terminar muy mal, probablemente con un empobrecimiento político generalizado. Se ha llegado a tal punto de pérdida de lógica que no espero nada bueno. Pero sinceramente no tengo ni idea, creo que es muy difícil adivinar qué va a pasar cuando todo es una improvisación perpetua. Un error que se comete a menudo en análisis político es sobreestimar al político, pensar que hay una estrategia y un plan. Y muchas veces, lamentablemente, el político improvisa y le sale como le sale. Mira, cada vez que Mas convoca unas elecciones se pega una castaña y cada vez pretende haber triunfado. A este paso al final a Mas no le votara ni su madre, pero él pretenderá que sí.

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