Análisis político

El 'proceso' cambia de manos y se sondean pactos contra natura

La basura les llega al cuello a los "vencedores" de las elecciones. PP, PSOE y CiU compiten en escándalos de corrupción. O se purgan o van de victoria en victoria hacia la extinción.

4 min
Pablo Planas
Sábado, 30.05.2015 12:04

El listado de casos de corrupción en España es interminable, pero a despecho de los datos, la imagen de un delegado del Gobierno detenido expresa con meridiana claridad el punto de degradación pública. Serafín Castellano, pepero valenciano, es el antedicho delegado. El ex gerente de una empresa de extinción de incendios, Avialsa, ha tirado de la manta y ha dejado en pelotas al hombre que lloraba el 24M sobre el hombro de Rita Barberá, quien exclamaba: "¡Qué hostia, qué hostia!".

Serafín, el delegado, aceptaba pagos en metálico, pero también en jamones, relojes, cacerías y escopetas. Pudiera ocurrir que todo acabe en agua de borrajas, pero el PP debería hacer algo más que cogitar estrategias de cara a las generales. La basura les llega al cuello y pagan justos por pecadores. Bárcenas, más que Rato, es el símbolo, el eslogan y el programa. El retrato moral del partido que ha ganado las elecciones en número de votos y concejales no es peor que el del que gobierna en Andalucía desde hace décadas. Valga recordar a aquel director general de Empleo de la Junta que mandaba a su chófer y compinche a por farlopa al barrio de las Tres mil viviendas de Sevilla.

Convergència también ha ganado en el cómputo general catalán. Quince sedes embargadas, el clan Pujol en la picota, prótesis caducadas, saqueo del sistema de salud pública, etcétera, etcétera. Hay más golfos en el gremio de la política que en el de los usureros y ex convictos. ¿Renovación de los partidos? No. Deben acometer algo más complejo, deben hacer limpieza, dejarse de gaitas y ser implacables con sus degenerados, salvo que pretedan ir de victoria en victoria hasta la catástrofe total.

Se anuncian remociones, se aventuran dimisiones, se prevén cambios. Nada. Esos partidos no necesitan purgas políticas sino laxantes para caballo a fin de aligerarse de materia marrón y tóxica. Caso contrario, son candidatos a una septicemia mortal.

De momento, lo único que hacen es insistir en que viene el lobo de los populismos. ¿Y? Que está en juego la recuperación económica, alertan. Ya. Haberlo pensado antes de amparar a personajes del calibre de los Pujol, Bárcenas, Chaves y tantos otros, como el Ausàs de ERC contrabandista de nicotina. Haberlo pensado antes de echar a la gente a la calle por el "derecho a decidir" y a pasarse las sentencias por el orto. Haberlo pensado antes de reírle las gracias a Mas en vez de pararle los pies. Haberlo pensado antes, empresarios mediáticos, socialistas con corbata, populares cinegéticos y separatas de Pedralbes.

Casi todos los delitos y todos los vicios tienen asiento en la política, cuya exposición mediática acrecienta las sospechas sobre la corrupción y confirma las relativas a su anorexia mental y bulimia retórica. Pablo Iglesias simboliza a la perfección esa nada que crece con cada desahucio y con cada trinque político. Nada y todo. Por el momento, la mayoría hambrienta que ha votado pan tiene circo. La domadora Colau chasquea el látigo sobre Mas, el tigre desdentado, y sobre Trias, un león vencido. Las tornas han cambiado. No habrá 27S. Lo dijo Bolaño. Faltan tres semanas para que Mas acuse a ERC de incumplir no se sabe qué pactos y anuncie que agota la legislatura. El 'proceso' cambia de amos, tembleque en las bolsas, los banqueros piden la vez para conocer a Colau y Carmena y se sondean pactos contra natura en conciliábulos políticos y económicos cuando ya es demasiado tarde. Colau afila la hoz y Carmena saca el martillo del juez de la horca. Vienen tiempos peores, pero el espectáculo de la humillación de Mas, por ejemplo, es colosal.

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