División en la ANC: la dirección escoge a Jordi Sànchez como presidente, pese a que la militancia optó por Liz Castro

Sànchez, candidato oficialista, adjunto al Síndic de Greuges y ex dirigente de La Crida obtiene 50 votos de los miembros del Secretariado Nacional y es el nuevo presidente de la ANC en sustitución de Carme Forcadell. Liz Castro suma solo 24 votos, cuando había recibido el apoyo mayoritario de los militantes en las elecciones al secretariado de la entidad de la semana pasada.

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Jordi Sànchez, adjunto al Síndic de Greuges
Redacción
Sábado, 16.05.2015 18:55

El adjunto al Síndic de Greuges y ex dirigente de la Crida a la Solidaritat, Jordi Sànchez Picanyol (Barcelona, 1964), ha sido elegido este sábado como presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), en sustitución de Carme Forcadell.

En una reunión del Secretariado Nacional de la entidad secesionista celebrada en Cardona (Barcelona), Sànchez se ha impuesto a la escritora estadounidense Liz Castro por 50 votos a 24, pese a que Castro había sido la más votada por parte de los militantes en las elecciones realizadas hace una semana para elegir a los 75 miembros del secretariado.

Rosa Alentorn, vicepresidenta

Sànchez, un conocido activista independentista desde los años 80, es cercano a ICV y se le consideraba como el candidato oficialista.

Jordi Vilarasau asumirá la secretaria de la organización y Núria Guillaumes la tesorería, mientras que en la votación por la vicepresidencia se ha producido un empate y se ha debido repetir, resultando elegida Rosa Alentorn.

Objetivo: conseguir la independencia de Cataluña

Forcadell se ha mostrado "muy contenta por el extraordinario trabajo realizado en los últimos tres años" y también por la elección de su sustituto y el resto de la dirección de la ANC, de las que ha asegurado que "son personas muy preparadas para construir la República catalana".

Por su parte, Sànchez ha señalado que el nuevo equipo "trabajaremos, desde hoy mismo, en una única dirección, y es que el 11 de septiembre próximo nuevamente la sociedad catalana de una señal inequívoca de que la voluntad democrática es conquistar la libertad y la plena soberanía y construir un Estado propio".

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