Sanidad: complicación deliberada e "irregularidades recurrentes"

Ayer un dirigente de CDC me dijo: "Mas está mucho más angustiado por el hecho de que le pueda afectar penalmente el caso Innova que por su imputación respecto a la consulta del 9N". Estaba bien visto. Mas ya ha sido mencionado en un brillante auto del juez de Reus que lleva ese caso. La posibilidad de que se acabe encontrando un "consorcio criminal" está aumentando.

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El presidente de la Generalidad, Artur Mas
Alfons Quintà
Martes, 5.05.2015 04:02

El hecho más grave es un auto del juez de Reus que instruye el inmenso caso Innova. Afecta solo al uso de prótesis defectuosas o caducadas por parte del Hospital Sant Joan de Reus. En esta pieza separada está imputado el empresario que las vendió. Cuando un traumatólogo denunció su uso, se dejaron de usar. Pero después habría habido presiones para que se volvieran a comprar.

El auto expone lo siguiente: "Como explica la fiscalía de Tarragona, en comparecencia del propio imputado, además de reconocer la existencia de reuniones para obtener trato de favor, acude a los responsables del Ayuntamiento de Reus para que presionen a los médicos para que contraten sus prótesis. Siendo destacable que además reconocen, por el mismo imputado, reuniones al más alto nivel autonómico (Conseller Sr. Mena y el presidente de la Generalitat, Artur Mas)".

Prótesis caducadas y alteradas

El mismo auto añade, citando también la fiscalía, que se trataba de "prótesis de baja calidad, con fallas en las condiciones higiénicas de su producción, así como la alteración de los precintos de calidad de las mismas, de forma que se venden piezas caducadas como si estuviesen en estado correcto".

Siempre citando a la fiscalía, el auto del juez agrega que todo es "especialmente grave si conectamos dos situaciones, de forma que quien vende medicamentos o prótesis en mal estado, al mismo tiempo presiona a la administración para que se las compre, y lo que es peor, esta administración asume tal venta".

Contratación al margen de la ley

Habría más anomalías. Una asesora jurídica de aquel gran grupo redactó, el 28 de noviembre de 2014, un informe afirmando que "de toda la contratación de entidades del grupo sólo un 10-15 por ciento cumple el TRLCSP" (Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público). Es una norma básica, de incumplimiento justamente sancionado, y concordante con la legislación de la Unión Europea.

A pesar de todo esto, y más cosas increíbles que habrá que ir explicando, Mas dijo que la Generalidad no tenía nada que ver con el escándalo Innova. Obviamente, Boi Ruiz lo reafirmó. Después, Mas dijo que la culpa era del Tripartito. También afirmó que el escándalo lo había denunciado el alcalde de CiU de Reus, cosa demostrablemente falsa. El lunes por la mañana Boi Ruiz añadió mentiras a las mentiras anteriores, en unas declaraciones en RAC1.

Como puedo probar documentalmente, aquel caso lo expuse yo, por primerísima vez, el 25 de octubre de 2011 con un largo artículo en el Diari de Girona. Al editarlo tuve un problema que parecía insoluble: no encontraba ninguna fotografía de Josep Prat. Finalmente encontré una bastante mala, que se publicó, por falta de otra mejor. Un redactor de la edición en Cataluña de un diario de Madrid hizo el ridículo al atribuirse un mérito que no le corresponde en absoluto. Escribió del tema muchas semanas después. Las hemerotecas no mienten. Por suerte suya, finalmente ha callado.

Prat, queriendo pasar desapercibido

Posteriormente ha quedado claro que Prat había decidido pasar desapercibido, respecto a la opinión pública, a pesar de ser la persona determinante en sanidad, al más alto nivel de la Generalidad, sólo bajo las órdenes del propio Mas.

Prat había tenido una relación estrecha con Mas cuando éste era consejero en Jefe y Prat director general del crucial Servicio Catalán de la Salud. Se entendieron muy bien desde el primer momento. El papel clave de Prat era muy conocido en algunas cúpulas político-sanitarias, pero nadie decía nada. Era muy temido.

Rosas y flores para Innova

Hasta el día de la publicación de mi artículo, ningún diario, ningún político, y ningún partido había dicho nada sustantivo de Innova o de Prat, como no fuera hablar de rosas y flores. No me gusta hablar de incompetentes ni de cosas peores, pero hubo un periodista de una edición de Barcelona de un diario de Madrid que cómicamente se quiso poner, respecto al tema Innova y la corrupción sanitaria, una medalla que no le correspondía. Por suerte después ha callado. Yo también me callo una gran tontería que hizo, respecto a mí. Ya hizo bastante el ridículo. Ahora no tengo ganas de que lo haga más, pero, por supuesto, puede llegar a merecerlo.

Pocos días después de mi artículo, David Vidal, concejal de la CUP y responsable de su partido en Reus, a quien no conocía ni de nombre, como yo tampoco conocía a nadie de la CUP, llamó al diario citado diciendo que quería ponerse con contacto conmigo. No le dieron mi número de teléfono porque lo prefiero pero le tomaron el suyo. Unos días o una semana después le llamé. Era un teléfono fijo. No le encontré y no tenía grabadora de mensajes.

La CUP y el caso Innova

Le volví a llamar muchos días después y le encontré. No tenía nada de que informarme sino que me pidió la información complementaria que le pudiera dar. Después hablamos bastantes veces. Pronto le planteé que podían haber ilicitudes penales. Más tarde David Vidal, en nombre de la CUP, decidió actuar en derecho. No pudimos discrepar en nada, ni hay nada que pueda decir, dado que soy abogado y estoy justamente obligado al secreto profesional. En todo caso, los méritos concretos, en este ámbito, corresponden a David Vidal y a otros abogados. David Vidal y yo coincidimos en la cronología y en la realidad de los hechos que he expuesto. Él no ha mentido nunca, ni yo tampoco. Ya he aludido a quien lo hizo.

Respecto a lo que sí es de interés social general, el montaje Innova, lo primero que hay que decir es que cuando se decide complicar algo que podría ser sencillo, hay que sospechar que alguien quiere ocultar algo importante y de difícil exposición moral. Hoy este es uno de los principales dramas de la sanidad catalana, aparentemente pública pero de dominio privado y políticamente sectario, desde dentro de CDC. Este opaco modelo de hecho, surgió bajo el mandato del entonces consejero de Salud Xavier Trias (1988-1996) después de que durante los cuatro años precedentes Trias hubiera sido director general del Instituto Catalán de la Salud (ICS).

Caos sanitario deliberado

Si alguien duda de que la sanidad es un caos deliberado e innecesariamente caro, por causa del control de CDC, se puede convencer de lo que afirmo entrando en internet, usando la palabra consorcio u hospital comarcal, o cualquier expresión similar. Se hartará de ir de una pretendida institución a otra, con un cacao final de antología. Que los especialistas en tirar dinero por las ventanas invoquen la necesidad de recortes por razones económicas hace llorar de vergüenza ajena.

Primero deberían estimar el sobrecoste que han generado, generan y querrían generar (aún más) con las formas de contratación ilícitas que han propiciado. Si consiguieran suprimir, en los consorcios y en todas partes, el derecho administrativo, ya magullado, para algunos habría barra libre.

Este complejo follón organizativo, en vías de convertirse en aún más complicado y más opaco, con el paso del derecho administrativo al mercantil, no funciona nada bien. Lo acredita un informe que la Sindicatura de Cuentas, enviado al Parlamento autonómico. Es condensado y revelador. Tiene un título insuperable: 'Irregularidades recurrentes en los consorcios y las empresas del ámbito sanitario'.

Control del territorio mediante la sanidad

En internet se encuentran una serie de entes sanitarios inútiles, donde siempre puede haber alguien que haya colocado a la cuñada o al primo. También hay que sospechar que habrá encontrado entes con pagos entrecruzados. O podrá recordar una frase inefable: "Ya nos encontraremos". Es decir, ahora te hago un favor y mañana tú me tendrás que hacer otro a mí.

Además de esta querida complicación está la propia de casos concretos. Puedo citar dos hospitales o grupos o lo que sea, ambos concertados y muy amparados por CDC. Uno es el tristemente famoso Innova de Reus, pero proyectado hacia las Tierras del Ebro. El otro, el grupo privado Red del Santa Tecla de Tarragona, que la Generalidad quiere convertir en dominante con un consorcio destructor del ICS de las comarcas de Tarragona.

El telón de fondo es el control político del territorio, porque siempre hay elecciones al caer. Ahora bien, Mas osó decir, sin temer hacer morir de risa, que quiere informar sobre el peor caso de follón sanitario, el de Innova. Lo podía haber hecho antes. Ahora ya está bien enterado el correspondiente poder judicial. En este último hay que confiar, en Mas no, ni lo más mínimo. A los hechos me remito.

También estoy muy pendiente de lo que pueda pasar en Amposta, donde su ayuntamiento fue objeto de un registro judicial. En esa localidad hay un personaje clave, Manuel Ferré, alcalde y muchas cosas más de CDC, así como continuador del 'hombre fuerte' de CDC por antonomasia, Joan Roig. Además, Ferré ahora preside el crucial Consorcio de Salud y Social de Cataluña, donde se comenzó a estructurar, de la mano de Prat y del entonces alcalde socialista de Reus, el siniestro Josep Abelló, un lío inmenso, de difícil exposición y quizás imposible solución.

Simbiosis entre CDC y su sector sanitario

Dentro del follón sanitario, siempre se ha querido ocultar el papel determinante que fue cogiendo, con la complicidad de toda CDC, el hoy determinante 'sector de negocios sanitarios de CDC'. En ningún momento este sector, siempre ávido de ganancias, dejó de crecer. Era y es un poder privado y privatista que parecía que no existía. Ahora bien, en sanidad, aquel sector ha acabado siendo el poder dominante.

Hoy la simbiosis entre CDC y aquel su sector ha pasado a ser, probablemente, el fenómeno más determinante de la política catalana. Pero, por culpa de muchos medios de comunicación, sigue siendo una opacidad más, como otras. Tampoco se dijo nunca que Josep Prat fuera un elemento clave, hasta que yo lo expuse en octubre de 2011. El mundo corsario independentista tardó meses en decir una sola palabra. Empezó azucarándolo todo y ahora está echando balones fuera, como hace Mas.

Un destrozo más expuesto a la ciudadanía

El grave tema del destrozo de la sanidad pública es aquel que menos se ha explicado a la ciudadanía, lo que habría que remediar. Lo hace difícil su condición de pastel de mil hojas, con unos esquemas que creo honestamente que han sido pensados precisamente para engatusar.

En privado la inmensa mayoría de políticos -incluidos un montón de CDC- reconocen que hay un alto grado de maldad sanitaria. Pero en público lo callan. En el caso Banca Catalana y en los decenios pujolistas, corruptos a nivel superior al familiar, pasó algo comparable: se calló a raudales. Muchos deberían sentir vergüenza.

El afán generalizador y homogeneizador que Mas quiso imponer al desastre sanitario, desde el primer momento, ha resultado ser demasiado descarado. Para estructurarlo eligió a Josep Prat. Para lograrlo, Prat acumuló todas las funciones imaginables. Pero su objetivo no era nada disperso. Quiso imponer, por decisión de Mas, la variante más dura de aquel modelo de CDC, el encarnado por Innova, en toda Cataluña. Contó con el carísimo asesoramiento de la multinacional PricewaterhouseCoopers para afinar un sistema horroroso. Es el que la Generalidad todavía está ejecutando. Cabe destacar que Innova fue el prototipo de lo que querían que fuera toda la sanidad catalana. Negarlo implica una monumental falta de vergüenza.

Mas, eligiendo a Josep Prat

Al designar a Prat presidente del ICS, Mas sabía a quién elegía para el lugar estratégico por antonomasia. Mas también lo hizo, paralelamente, miembro de su consejo asesor en sanidad. Sabía que Prat era miembro del consejo de administración del principal grupo hospitalario de España, la multinacional USP. Precisamente hay una acción judicial para saber si aquel conjunto constituyó un ilícito penal, debido a incompatibilidades. Mas sería responsable de ello.

Como Primer Consejero (2001-2003) Mas conoció y trató personalmente, institucionalmente y administrativamente a Prat, el cual, de 1998 a 2003, fue director general del Servicio Catalán de la Salud. Sabía que Prat no era un pájaro caído del nido. Había llevado a cabo en los astilleros gallegos Astano una gran y dura reestructuración.

Necesidad de dinero por parte de CDC

La obsesiva necesidad de CDC de obtener más dinero, en la perspectiva del 27S, ha hecho perder pasadas vergüenzas. Pero no tiene discurso sanitario ni de ningún tipo. Su vacío intelectual y moral le ha llevado a tener que mostrar su cara real. El absurdo moral está muy bien en las obras de Dostoievski. Pero en la política moderna todo tiene causas y objetivos, aliñadas, ay, de demagogias populistas que siempre terminan quebrando.

Hoy aquel sector sanitario de CDC quiere dar a todo el conjunto sanitario una formulación jurídica que corresponda a su poder, dominante y con ganas de zampárselo. En zonas concretas ha instituido un caciquismo de base sanitaria, mientras el control, por CDC y por su sector de negocios sanitarios, del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB) le permite crear e impulsar un discurso corporativo insólito, sin ningún matiz . No hay ningún colegio profesional como este. El resultado es un dominio, sin fisuras, de un mundo profesional que, como todos, en realidad es diverso.

Al citado sector de CDC le irá muy bien mantener un ICS residual y castrado. Será su 'banco malo' donde irá derivando todo lo que no quiera, al no generarle beneficios. Resucitará la vieja beneficencia. La equidad ya ha desaparecido.

Nombres del sector sanitario de CDC

Hoy es imposible entender nada en sanidad sin tener en cuenta aquel sector de CDC, en el que Mas obedece. Aquí y ahora, en sanidad sucede lo mismo que con los iceberg, que resultarían incomprensibles sin tener en cuenta su estructura oculta, sumergida. Con Trias como consejero surgió una simbiosis entre el sector tan citado y la Generalidad que fue pasando a tener un dominio omnímodo, con la llegada de Mas al poder.

Los Feliu Sucarrats, la familia Sumarroca, Ramón Bagó, Higini Raventós, ayudados por caudillos territoriales menores (como Joan M. Adserà en Tarragona o como Manuel Ferré, alcalde de Amposta y sucesor del aún más potente Joan Roig) y profesionales duros (como Francesc José María, antiguo dirigente del Partido del Trabajo de España y Josep M Piqué, director del Clínico de Barcelona) forman un grupo con intereses comunes y una inmensa capacidad de imponer rumbos. Mas es el monaguillo que dice amén, mientras Boi Ruiz hace payasadas.

Los padres fundadores

Los mencionados en primer término son los padres fundadores, desde la sombra, de un gran sistema de poder, que fue aceptado con entusiasmo -si bien sabía obrar con prudencia- por Jordi Pujol. A Pujol no le gustaba nada pensar que algunos de ellos, en especial Jaume Aubia, llegado el caso, serían más fieles a Miquel Roca Junyent que a él.

Ahora todo está en el centro de un desbarajuste dentro de otro desbarajuste. Los empresarios sanitarios de CDC mencionados querrían que se lleve a cabo la destrucción final de la sanidad catalana tantas veces expuesta en estos artículos y tan callada por la mayoría de medios. Por eso hay que reiterar análisis esclarecedores, como lo es el informe de la Sindicatura de Cuentas, ya adjuntado a este artículo.

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