Monegal: "TV3 se ha transformado en una maquinaria de agitación y propaganda"

Ferran Monegal (Barcelona, 1951) es uno de los críticos de televisión más prestigiosos de España, y tras presentar durante diez años el programa Telemonegal sigue con su labor de análisis de la pequeña pantalla en El Periódico y en Onda Cero. Cree que TV3 "se ha desconectado de la totalidad de Cataluña y solo representa a una parte", y que en España todas las televisiones públicas "han muerto, las han asesinado" al no cumplir su función de informar libremente.

12 min
El periodista y crítico de televisión Ferran Monegal
Sergio Fidalgo
Sábado, 27.06.2015 05:11

En su larga trayectoria profesional fue director de un diario de papel, el Claro, además de haber sido un colaborador habitual de diversos periódicos. ¿A este tipo de prensa solo le queda hoy venderse al poder para intentar sobrevivir?

La fragilidad de la prensa en papel ha llegado a un punto en el que prácticamente no hay camino de retorno. Esto lo decía Pedro J. Ramírez: "No me preocupan los gobiernos fuertes, me preocupan los medios de comunicación frágiles". Y tenía toda la razón.

La propia destitución de Ramírez como director de El Mundo, la de José Antich en La Vanguardia o la de Javier Moreno en El País, ¿indican que la prensa de papel depende más de los vaivenes del poder político que el resto de medios de comunicación?

Y lo que antes de Antich le pasó a Juan Tapia. Es una constante.

¿Pero cuánto le puede quedar a la prensa de papel como medio de referencia?

Más que cuanto tiempo, la clave es cuantas cabeceras quedarán en un futuro que sean punto de alimento para algunos seres 'raros' que quieran ir más allá de la simple noticia.

En Cataluña, si no hubiera ayudas públicas, ¿cuántos periódicos de papel quedarían?

Quizás no quedaría ninguno. De todas maneras las subvenciones se distribuyen de una manera muy arbitraria, depende de la 'buena letra' que hagas. El Grupo Zeta, concretamente El Periódico, ediciones Primera Plana, las ayudas públicas que tiene, comparados con otros, son muy limitadas. El diario va aguantando. Pero en general el problema no es tanto la fragilidad, que también, sino el desapego de las nuevas generaciones al papel. Y no ha habido manera de rentabilizar las versiones on line de los diarios tradicionales.

¿Son los diarios digitales la última esperanza del periodismo libre?

Sí. El futuro está en la prensa digital, en poder informarse con todos los dispositivos móviles que permanentemente estamos usando desde que nos levantamos. El problema es el diseño de la estructura de ingresos, que fue errónea desde el primer momento.

Detalle, por favor.

Esto viene de Estados Unidos, que en los primeros tiempos de internet los medios de comunicación apostaron por ofrecer gratuitamente las noticias para atraer tráfico, para que la gente se habituara. Y una vez estuvieran enganchados a los medios on line, entonces cobrarles.

Pero no ha sido así...

Se equivocaron, al primar la penetración sobre la solvencia, la gente se acostumbró a no pagar, y ya no han podido enmendar el error. La información en la red es una mercancía que se supone que no vale nada. Este es el problema. Si alguien lograse que todos los periódicos estuvieran encriptados y que si quisieras acceder tuvieras que pagar una cuota, como tienes que pagar si quieres comprar un kilo de carne o de aceitunas, la solvencia y la estabilidad económica de la prensa estarían garantizadas.

Usted siempre ha hablado bien de Ramon Gener, que presentaba en TV3 'Òpera amb texans'. Recientemente dio el salto al que usted denomina 'telehipódromo estatal', con el programa 'This is Opera'. ¿Es la gran esperanza de las estrellas de la televisión catalana, el probar las Españas?

Ha habido saltos al telehipódromo estatal muy sonados, y no todos con éxito. Es una manera de buscarse más alpiste para el corralito que cada uno se ha montado. No es el caso de Ramon Gener, que no tiene productora, está al sueldo y hace algo meritorio, que es popularizar la ópera. ¿De qué le ha servido irse a La 2? Pues ha conseguido en esta plataforma que su programa logre contratos internacionales, y ya está vendido a ocho o nueve países.

Siempre ha tenido debilidad por Gener...

Es que lo que hace tiene mucho mérito. Es como lo que hizo el escritor Jostein Gaarder con 'El mundo de Sofía', que hablando con un niño daba a conocer las teorías filosóficas. Que Gener haga asequible, con solvencia pero con cercanía, la ópera al gran público es admirable.

Hablemos de otra estrella de TV3. Hace unos días se hizo pública un vídeo con una salida de tono de Quim Masferrer, que en un acto de la ANC del 2012 dijo cosas como "banda de mangantes, sarnosos y cabrones de mierda" en referencia al Gobierno de España. ¿Puede seguir trabajando en una televisión pública?

Las salidas de tono de una criatura que trabaja en una burbuja televisiva concreta intentan mimetizar lo que él cree que es la tendencia de esa burbuja. Hace unos días Inés Ballester preguntó a Paloma Gómez Borrero en TVE, que acababa de entrevistar a Pablo Iglesias, cómo olía, o sea, si el líder de Podemos olía bien. Eso significa que tienen en la cabeza en concepto de perroflauta, y se les nota. Aquí ocurre algo parecido. Es la mimetización de las propias criaturas que creen que así aseguran su puesto de trabajo, y se transforman en más papistas que el Papa. Esto es tremendo.

Pero una televisión pública debería ser otra cosa...

Es que la televisión pública ha muerto, la han asesinado. Desde un punto de vista de plataforma informativa de servicio público, ha desaparecido.

¿Y vale la pena mantener las televisiones públicas, tanto en Cataluña como en el resto de España, en estas condiciones?

Si siguen así, hay que enterrarlas. Es que lo que se hace con los muertos, hacerles un buen funeral. Porque están jugando con el dinero de una sociedad que a veces no tiene ni para dar de comer a sus hijos.

Usted ha defendido que TV3 se había convertido en el pastor que guía al rebaño...

En vez de ser el perro de las ovejas, que muerde, husmea y espabila al personal, se ha convertido en el pastor que quiere marcar el camino. Pero no solo TV3, es lo que decía del fallecimiento de las televisiones públicas como concepto de información. Se han transformado, con la connivencia de muchos, en un remedo de pastores que creen haber sido iluminados, o sea, que están en posesión de una luz divina, y eso les capacita para conducir al rebaño, cuando este no ha sido nunca el papel del periodista. El nivel de tergiversación en TV3, TVE, Telemadrid, Tele Castilla La Mancha, etc, es sorprendente.

¿Cómo los nacionalistas catalanes hablan de construir un "nuevo país" sobre las premisas de que son más "demócratas", "participativos" y se "manipula menos" que en lo que ellos denominan "Estado español" cuando la manipulación informativa de los medios públicos es exactamente la misma? ¿Dónde está la diferencia?

Esto ni se lo plantean. En TV3 han tomado la parte por el todo. A mí no me preocupa que cada partido político se presente en Sant Joan Despí, la sede de TV3, y nos explique que el paraíso está a la vuelta de la esquina.

¿Qué le preocupa?

Lo que me preocupa, y es el análisis televisivo, es que desde esta plataforma pública desde la que el político lanza su mensaje y su camino a seguir, no haya ni siquiera la más mínima crítica. Y que encima hagas de pastorcillos, que les hagan el acompañamiento. Con lo cual silencian cualquier otro tipo de respuesta social. Hace pocos días comenté que los informativos de TV3 ya no representaban a Cataluña. Y eso que TV3 siempre ha tenido a gala decir que "es la televisión nacional".

De hecho Miquel Iceta, en una entrevista en CRÓNICA GLOBAL, le citó como ejemplo de denunciante de la utilización partidista de TV3...

Creo que después de ver estos últimos años de informativos te das cuenta de cómo TV3 ha desconectado de la totalidad de Cataluña, solo representa a una parte. Se ha transformado en una maquinaria de agitación y propaganda.

¿Hay esperanza? Porque entre las televisiones públicas al servicio de sus gobiernos y el duopolio televisivo privado Atresmedia y Mediaset...

La esperanza tendría que venir de nosotros mismos, de los propios bomberos. Pero funciona mucho el lema de "entre bomberos no nos pisamos la manguera", y nos callamos nuestras propias miserias. Somos capaces de señalar a cualquier empresario, a cualquier político, pero sobre nosotros mismos, la ceguera es total, la endogamia es absoluta. Si fuéramos capaces desde el propio oficio periodístico, de darle un giro a esto, plantando cara, como en los años sesenta y setenta que yo viví en las redacciones de los periódicos...

¿Cómo fue?

El Gobierno Civil mandaba sus notas de prensa, redactadas con lenguaje funcionarial, y naturalmente dando una version manipulada de las cosas que sucedian, y tenían que publicarse integras. Pero había contestación en las redacciones de los periódicos. Resistencias a aceptar esa situación de ser eslabones de una cadena de información adulterada. Esto es lo único que puede salvar a la televisión pública, que los propios profesionales demos un paso al frente y digamos: "¡Basta! Este tipo de información no la doy"; "este relato de la corrupción de honorables familias, o del Palau, no lo quiero dar con este sesgo, no somos voceros de los abogados de tal familia o de tal otra"; "nosotros hemos de dar una información fiable"... Si no lo hacemos nosotros, seguro que de los que están arriba no vendrá.

Antes de la TDT había cadenas locales que experimentaban, había espacios de libertad, pero parece que con la implantación de aquella se ha uniformizado todo...

Claro, son plataformas de anuncios. La TDT no es más que la acaparación de canales sobre todo por parte de los dos grandes imperios, Mediaset y Atresmedia, con objetivos publicitarios. El mecanismo es decirle al empresario: "Por un poco más de lo que pagas por anunciarte en Antena 3 o Tele 5 te damos minutos en todas nuestras múltiples plataformas". Y con ese pequeño plus es con lo que redondean los presupuestos. Es la misma papilla, pero desparramada por veinte canales. Nos creemos que por tener más canales somos más libres y más plurales, y es más de lo mismo.

Usted se ha definido como un "ornitólogo" de la televisión. Asocie estas aves con personajes de la pequeña pantalla. Comencemos con pavo real.

Podría ser Josep Cuní.

Canario flauta.

Jordi Évole.

Una gallina.

Gallinas hay varias. Lo lógico sería decir la señora Campos, pero ya ha entrado en una dimensión en el gallinero casi mítica. Es heroico lo que hace la señora Campos. Pondría a las dos señoras de la mañana, Susanna Griso y Ana Rosa Quintana.

Águila imperial.

Un águila imperial que ha transformado el pico en sarcasmo podría ser perfectamente Wyoming.

Y un buitre.

¿En el sentido que limpia la naturaleza o que la fastidia?

Como prefiera.

Hay un pájaro en Nueva Guinea que se llama pitohui, que solo con rozarte con sus plumas te envenena. Los indígenas de la zona lo utilizan asado para fabricar matarratas, es el único pájaro que tiene la carne venenosa. No es muy grande. Y podría ser Jorge Javier Vázquez. Inocula cierto veneno en la sociedad.

Pero tiene su mérito, lleva muchos años en la cumbre y nadie le destrona. ¿Cuándo veremos el fin de su reinado?

Esa es otra historia. De la misma manera que le crítico, le deseo larga vida televisiva. Es el célebre adagio de "estoy en contra de sus ideas, pero moriré defendiendo su derecho a poder seguir expresandolas". Nunca me pondré al lado de los que piden cerrar el programa de Jorge Javier Vázquez, pero permítanme que le haga la crítica.

¿Volverá algún día a presentar Telemonegal en la pequeña pantalla?

No hay caldo de cultivo. A las cadenas un programa de este estilo, en el que se hace catarsis de la propia televisión, no les interesa. Se puede hacer crítica de cualquier cosa menos de nosotros mismos. Ojalá llegue el día en que esto se acepte con normalidad. No veo que mi solo de saxofón tenga pista en estos circos de hoy en día.

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