CDC, contra la sanidad pública durante un cuarto de siglo

CDC ha querido destrozar la sanidad pública catalana desde siempre. Mas, Ruiz y Mas-Colell sólo han hecho más torpemente lo que hicieron la mayoría de sus predecesores. Bajo Laporte hubo un intento de frenarla, pero Trias logró imponerse. Esta destrucción es la principal causa de pérdida de voto de Mas, en la perspectiva del 27S. Exponer bien la maldad de la política sanitaria de la Generalidad es un punto capital.

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Alfons Quintà
Lunes, 29.06.2015 09:32

La voluntad deliberada de CDC de liquidar la sanidad pública catalana comenzó mucho y mucho antes de que se pudiera imaginar la trinidad formada por Artur Mas, Boi Ruiz y Andreu Mas-Colell. Por tanto, tampoco tiene origen en la crisis económica del 2007-2008. Obedece una voluntad política clara e invariable, con respecto a la sanidad, que se remonta a un cuarto de siglo atrás. O quizás antes.

La política de CDC consistente en destrozar el sector sanitario público, en beneficio del privado, no es nada coyuntural. Obedece a una política estructural, constante y bien articulada. Como indican un número creciente de hechos, CDC y en particular su potente "sector de negocios sanitarios" la ha intentado imponer a lo largo de, como mínimo, un cuarto de siglo.

Los laboratorios de la familia Pujol

Uno de los orígenes de la fortuna de Jordi Pujol fue, desde finales del 50 a los 70, los Laboratorios Martín Cuatrecasas, tras el nombre Fides. Su padre y él fueron accionistas mayoritarios. Ganaron muchos millones pero todo acabó como el rosario de la aurora por una lucha interna donde el clan Pujol no fue modélico. Pujol entendió la importancia económica del sector salud.

En el intento pujolista de liquidar la sanidad pública ha habido todo tipo de curvas tácticas, que empecé a revelar el 25 de octubre de 2011, con el artículo "La sanidad catalana privada furtivamente". Lo he intentado exponer constantemente. Las formas y los frentes han ido variando en función de las oportunidades. Pero la voluntad política, estratégica y crematística, ha perdurado e incluso aumentado con la crisis de otro sector singular y muy afectado por los poderes políticos, el de la construcción.

Cambio de temas pero nunca de norte

Sistemáticamente, un tema puntual ha ido desplazando a otro. Pero el norte nunca ha variado. Indiciariamente, se podía llegar a considerar la figura jurídica de "consorcio criminal", lo que ya efectué. Otra consideración podía tener que ver con la voluntad de control social, gracias a la sanidad. Una consideración más son las necesidades de financiación política partidista. Visto de otra parte, destacan la querida complejidad y, por tanto, la incomprensión general del problema, así como los despistes constantes del Parlamento catalán.

En concepto de control social, y por tanto también político, sería injusto aplicarlo a las Tierras del Ebro. Allí es peor: hay es una continuidad descarada del viejo control político caciquil. El caso Innova ha sido un ejemplo de manual. Sus dimensiones son enormes y crecientes.

Elementos clave continuados son "el sector de negocios sanitarios de CDC", el propio Jordi Pujol y, por supuesto, Artur Mas, desde mucho antes de que llegara a ser presidente. Un papel ejecutivo claro, por no decir fundacional, lo llevó a cabo Xavier Trias Vidal de Llobatera. Fueron elementos determinantes de la creación del Instituto Catalán de la Salud (ICS) y luego la de Servicio Catalán de la Salud (CatSalut).

El CatSalut, comiéndose el ICS

La trayectoria de este binomio de entes es esclarecedora. El ICS ha pasado de ser el ente aparentemente determinante a estar subordinado al CatSalut. Imprudentemente, lo remarcó Boi Ruiz en la última sesión parlamentaria sobre sanidad. Volveremos a este punto clave.

También fueron originariamente determinantes, en sentido negativo, algunos dirigentes socialistas, como el antiguo alcalde PSC de Reus Josep Abelló. Ahora el PSC debería exponer aquel pasado con voluntad aclaratoria y refundadora. No llevarlo a cabo representa un lastre político.

En cambio, hubo dos figuras antiprivatistas en el mundo sanitario de CDC. Fueron el entonces consejero de Sanidad Josep Laporte Salas (1922-2005) y Joan Colomines Puig (1922-2011), durante años jefe de la Sectorial Sanitaria de CDC. Ambos intentaron frenar durante años un proceso privatizador muy complejo, que luego ha tenido la vía libre, para llegar a ser hoy un elemento clave para supervivencia, o no, de CDC.

Cambio decisivo: Laporte por Trias

Fue decisiva la sustitución de Laporte por Trias, en julio de 1988. En el 1991, Francisco Sancho ingresó en CDC y empezó a pesar mucho en aquella sectorial que pronto pasó a presidir. La desaparición del campo de la sanidad de Laporte y de Colomines representó un nuevo paradigma, contrario a la sanidad pública. Desde el 2011, Sancho es director general de Participación Social y Local en Sanidad, en la Conselleria de Salud. También ha sido hasta hace poco alcalde de L'Ampolla, dato nada secundaria.

Sobre las discrepancias entre, por un lado, Laporte y Colomines y, por el otro, Xavier Trias he podido conseguir testimonios presenciales. Dicho sucintamente, Laporte y Colomines temían lo que finalmente ha ocurrido. En cambio, Trias siempre lo quiso. Laporte fue cercano al PSC y Colomines lideró un pequeño grupo político que confluyen. Incluso militó en el PSC en el período 1976 a 1977. Conocí a ambos y fui muy amigo de Laporte, como saben sus hijos. Los criterios que me expresó respecto a Trias deben seguir siendo reservados.

Trias, privatista desde siempre

Hay que recordar la trayectoria política de Trias. Su primer paso en la vida pública fue en 1979, a los 33 años, al pasar a ser vocal de hospitales en la junta del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB) y del consejo general de los Colegios de Médicos de España. En el 1984, Laporte lo llamó director general del ICS, función ahora degradada y entonces capital. Si dijera que Trias potenciar el ICS se podría ofender, justamente. En Banca Catalana y a la Generalidad Pujol ha usado la sucia táctica de poner alguien en frente de lo que sea y, a la vez, collar, utiliza su relación directa con un su subordinado.

Finalmente lo que se ha conseguido ha sido poner, de hecho, el CatSalut por encima del ICS y pasar éste, siempre de hecho, a ser como un conjunto de hospitales y de centros de atención primaria que se quiere ir degradando y marginando, en beneficio de los hospitales con ánimo de lucro que se han introducido en el SISCAT (Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública de Cataluña).

Empeorar el ICS a favor de la privada

El SISCAT es la ampliación y sustitución de la XHUT, pero integrando los centros privados con ánimo de lucro, lo que es sustantiva. El dinero público ya no van a parar prioritariamente en el ICS sino, muy preferentemente, a una sanidad privada (ahora integrada en el SISCAT) que se quiere utilizar para liquidar el ICS. No es muy mejorar la privada para que sea mejor que el ICS, sino empeorar a éste.

Desde siempre Trias ha coincidido del todo con "sector de negocios sanitarios de CDC" y sobre todo con el personaje más activo de esta política, Jaume Aubia. Desaparecido Josep Prat, al menos en apariencia, Jaume Aubia es hoy el personaje decisivo en toda la estrategia de privatización. A su lado, Boi Ruiz no pasa de ser un monaguillo obediente y impasible ante el ridículo.

Poniendo mi nombre y el de Aubia, en internet, junto con "eldebat.cat", se encontrarán una serie de artículos sobre él y el COMB. No tengo ninguna duda de que el director general del Hospital Clínico de Barcelona dejaría de reclamar la posesión de hecho del centro, sin pagar, si no contara con la colaboración directa y de hecho la dirección del proyecto de Jaume Aubia. Resulta evidente que el revuelo sanitario catalán es de una dimensión y de un revuelo tan inmenso que sólo entenderlo es muy complicado. Ya veremos como consigue salir la alcaldesa de Barcelona respecto al mundo sanitario barcelonés que deberá llevar, no sé cómo, hacia alguna parte. El caos sanitario y destructivo generado por CDC es inconmensurable.

Muchos más aspectos pendientes

Hoy he expuesto lo que creo que es la etiología, que dicen los médicos, es decir el origen, que decimos los demás, de una destrucción salvaje de la sanidad pública. Todavía tendré que añadir flecos. Por ejemplo, los primeros pasos, con el consejero eurocomunista Ramon Espasa y el papel de Xavier Pomés, entre otros. Habrá que olvidar el presente, donde veo como más preocupante el que la Generalidad puede hacer con el Clínico, gracias a un rector de la primera Universidad (Dídac Ramírez) que por ahora parece que genera más miedo que no gozo.

Hacer entender un tema que deliberadamente se ha enrevesado no es fácil. Ahora bien, también resulta imprescindible. No hay duda de que la destrucción sanitaria que ha acelerado y potenciado Mas ya le ha hecho perder mucha expectativa. Si todo este gran drama se va entendiendo mejor, aun perderá más. En destacar lo que Mas ha destrozado en el mundo sanitario, será una pérdida muy y muy justificada.