De atuendos y prejuicios

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Jueves, 18.06.2015 08:32

Inmersos como estamos en momentos de cambio, llama la atención alguno de los focos en los que se está fijando el debate político. Uno de estos centros de interés mediático, aparentemente bienintencionado, pone el acento en la estética, que a diferencia de la ética, cada uno tiene la suya. Si bien hay algunos patrones comunes como que no se debe mezclar la raya con el cuadro, estaremos todos de acuerdo que en poco afecta a la convivencia diaria entre humanos. Si no me gusta tu chaqueta con coderas o tu corbata ancha clásica no voy a creerte menos capaz de realizar cualquier función que te sea encomendada, a no ser que sea la de ejercer como consejero del amor en algún programa de culto de los mediodías.

No vaya a ser que lo que realmente subyazca de esta obsesión por lo estético sean prejuicios basados en un clasismo elitista de los que no aceptan la derrota en las urnas

De esta manera, no entiendo la obsesión de algunos por mostrar como algo negativo el hecho de que nuestros recién elegidos representantes de la soberanía popular lleven piercings, tatuajes, vistan ropa cómoda o vayan en bicicleta a cumplir con sus obligaciones. ¿Qué tal si los juzgamos por sus actos? Me parece evidente que el hecho de que gobierne una fuerza política en Badalona travestida de Podemos para recoger sus votos, siendo apoyada por una parte ínfima de la ciudadanía; que llegue a la alcaldía por la puerta de atrás y en un acto completamente bélico a nivel simbólico coloque una estelada gigante en la plaza mayor, es criticable políticamente, y mucho, pero no que su máxima representante luzca una riñonera o sandalias con calcetines. Me parece criticable políticamente que el PSC haya vuelto a vender a su electorado en Castelldefels cayendo en brazos de las exigencias secesionistas más trasnochadas, pero no el tono rojo evolución morado de sus carteles de esta campaña que parecían desteñidos de fábrica. Me parece criticable políticamente que los recién elegidos concejales por la CUP en Barcelona se fotografíen con unos cartelitos de apoyo al preso Otegui, pero no por su looks deportivos o alegóricos a películas tatuadas en sus manos.

Por lo tanto, y espero que se me disculpe este tono de humor, más que negro que lo carga el diablo, un poco a colorines, lo criticable políticamente es la acción, no la estética. Para lo segundo, censurable también en otro plano, entramos en el terreno de la frivolidad, como parte de este artículo. No vaya a ser que lo que realmente subyazca de esta obsesión por lo estético sean prejuicios basados en un clasismo elitista de los que no aceptan la derrota en las urnas. Y sintiéndolo mucho, después de ver cómo nos han saqueado políticos vestidos con impolutos trajes, regalados o no, deberíamos darle el beneficio de la duda a los que no dan tanta importancia a la estética pero sí a la ética, o eso dicen. No empiezan bien con casos como el de los tweets de Zapata o los acercamientos de Colau al más rancio nacionalismo. Estaremos atentos.

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¿Quién es... Daniel Perales?
Daniel Perales

Maestro de primaria y E.F. Posgrado PT. Actualmente, cursa el Grado de Humanidades en UNIR. Ex miembro del II Consejo General de Ciudadanos. Forma parte de la junta directiva de Alternativa Ciudadana Progresista y de Societat Civil Catalana.

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