Dinamarca, Austria, Holanda, Finlandia, Suecia

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Lunes, 29.06.2015 08:45
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"¡Bienvenidos al futuro¡" Artur Mas dibuja así una Cataluña independiente: unos índices de paro como los de Dinamarca o Austria; unas infraestructuras como las de Holanda; un modelo educativo como el de Finlandia; una seguridad para la lengua como la de Suecia.

Artur Mas en la cima de la alucinación política ha perdido el tino, solo le queda la creencia del apóstol, la fe del fanático

¡Qué lejos queda de esos países la Cataluña actual –la real-, estropeada y dividida por el timonel de la nave¡ ¿Qué permite afirmar, con un mínimo de rigor en cuestión tan transcendental, que una Cataluña independiente -sola y abandonada, expuesta a la jungla financiera y a los múltiples peligros de un mundo convulso- sería como aquellas representaciones terrenales de la utópica Ítaca?

Artur Mas en la cima de la alucinación política ha perdido el tino, solo le queda la creencia del apóstol, la fe del fanático. Veleta - “Si no sale la lista del Presidente o con el Presidente, me presentaré por Convergència”-, errático, ya se siente Martin Luther King, ya Nelson Nelson Mandela… o Moisés conduciendo el pueblo de Cataluña a la tierra prometida.

Empezando por él mismo ha provocado la derrota del pensamiento crítico. Inmutable, construye en su imaginación, huera de cualquier otra consideración, no Ítaca, sino una Cataluña hecha de pedazos de carne ajena como el monstruo de Frankenstein: unos índices de paro cogidos de allá, unas infraestructuras de otro allá, un modelo educativo de más allá… (Curiosamente, por no mentar la soga en casa del ahorcado, olvida la sanidad, por ejemplo la de Noruega). Lo que resulta más preocupante es el gentío que le cree y que le sigue en el viaje incierto, largo, difícil, infinito… a ninguna parte.

¿Cómo es posible tanto silencio consentidor, o tanta complicidad? ¿Dónde están los intelectuales de los que tanto presumimos? ¿Dónde los académicos que decimos que honran nuestras universidades? ¿Cuándo habrá la reacción, el rechazo explícito de tanta falacia y manipulación? ¿Tendremos que esperar “su” 27-S para reaccionar electoralmente, masivamente, para barrerlo, a él y sus quimeras, de la responsabilidad institucional que ejerce sectariamente, solo para unos catalanes -por muchos que sean, sin ser ni con mucho todos-, deslumbrados por la promesa del viaje a Ítaca?

Envenenar los espíritus es cosa fácil, si se dominan los medios públicos de comunicación social, además de los subvencionados, y se cuenta con organizaciones de masa que llenan las calles y los recintos cuando hace falta, todo ello reforzado por una multitud de internautas fieles, permanentemente prestos a enaltecer el “proceso” y a atacar a los desafectos. No es el primer “líder” que lo consigue, ni será el último.

Desintoxicar costará mucho más, años y años quizás. De entrada será necesario rehacer el pensamiento crítico, después superar las frustraciones, volver a poner a Cataluña en la vía de la prosperidad y de la modernidad sana, volver a ser un referente positivo para el resto de España y dejar de ser una angustia para toda España y una molestia para Europa.

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