Revista de prensa

Duran y Ada Colau, españoles del año en 'El País'

El editorial del diario de Prisa da por finiquitado el proceso tras la pregunta de la consulta de Unió y las declas de Colau sobre las hojas de ruta impropias. Negociaciones y l'ou com balla.

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Pablo Planas
Jueves, 4.06.2015 10:08

Corpus Christi, Corpus Domine. Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión. Feriado en Madrid, aunque es altamente improbable que se pare la política. Se negocia en frío, en caliente, palmo a palmo y hasta la última bala. Es un quilombo, un zarzal, la selva vietnamita o una piscina infantil plagada de pirañas que mordisquean los tobillos de los aspirantes de altos vuelos que tiemblan ante la hipótesis siempre plausible de quedarse sin nada.

Todo puede pasar hasta el 13 de junio, fecha de la constitución de los ayuntamientos, y más allá, cuando se diluciden los sillones autonómicos. Pablo Iglesias mantiene sus rutinas a pesar de una agenda endiablada. Nadie le quita su tazón matinal de avena con leche de soja. Tras un repaso a "Lucha", "Llamarada", "Molotov" y "Barrikaden", prensa de referencia en el mundo altermundista, Iglesias abre El País y no le gusta lo que lee. Lleva semanas el diario de Prisa dándole collejas. Pablo medita "hacerse" de El Mundo. Mal día para dejar de fumar porque en el nuevo El Mundo también le meten un dedo en el ojo. El consuelo es que el otro dedo se lo clavan a Albert Rivera. Que "recurren al secretismo", clama la portada, en las negociaciones cuando habían prometido transparencia. Así lo denuncia tambien el Abc.

Habría que encerrar a los implicados en la casa del Gran Hermano. Luz, taquígrafos y cobayas humanas. No hay nominados. De ahí no sale nadie hasta que haya alcaldes. Al descanso del partido, empate sin goles, cero a cero aclara el Manolo listo. Puede pasar cualquier cosa, que Aguirre sea alcaldesa y que también lo sea Trias. Hasta el rabo todo es toro (Guerrita), 'noventa minuti son molto longos' (Juanito), fútbol es fútbol (Boskov) y váyase señor González (Aznar).

Empecemos como Iglesias, por El País. Firma la crónica política Anabel Díaz, que desbroza a machetazos las reuniones del día de ayer y las de antes de ayer: "El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, finalizó ayer su ronda de reuniones con los líderes de otros partidos, citándose en La Moncloa con Mariano Rajoy y, por primera vez, con Pablo Iglesias. El martes, Sánchez se vio en Madrid con Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. Ninguna de esas tres citas ha logrado desbloquear las negociaciones para que el PSOE gobierne en comunidades como la valenciana o Castilla-La Mancha. Rajoy, por su parte, rechaza reunirse con Iglesias tras haberse visto esta semana con Sánchez y Rivera. Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, y Pablo Iglesias, líder de Podemos, celebraron anoche su primera reunión, de la que no salió ningún acuerdo concreto. Horas antes, el dirigente socialista comió en La Moncloa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien pidió que aproveche el semestre que queda de legislatura para articular otras políticas socioeconómicas. Con Rajoy no habló de pactos; con Iglesias sí, pero sin resultados. Ambos coincidieron en dejar en manos de sus barones las negociaciones de acuerdos. Hablaron de Europa, regeneración democrática y medidas contra la desigualdad. En 48 horas, los líderes de los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, y de los dos emergentes, Ciudadanos y Podemos, han celebrado reuniones de las que no se pueden extraer conclusiones relevantes, salvo una buena sintonía entre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera".

Existe en los periódicos la creencia de que su importancia radica en una mágica capacidad para moldear el futuro arrimando el ascua a su sardina, de modo que no son infrecuentes los editoriales confusos, adjetivados con los deseos. El de hoy en El País podría ser considerado por algunos como un ejemplo esférico de panglossianismo. Ahí van unos párrafos: "España es plural. Cataluña, también. Más aún: el catalanismo, ese movimiento político centenario dedicado a la doble tarea de garantizar el autogobierno (de Cataluña) y de contribuir al gobierno (de toda España), es plural. Cuando ha obedecido —casi siempre, salvo en fases exaltadas como la actual— a ese doble imperativo en sentido integrador ha dado buenos resultados para la modernización de España, y los únicos —buenos resultados— tangibles para los catalanes".

Del catalanismo plural, que hay que escribirlo tocando el violín, a lo bueno que es Duran: "De manera que debiera más bien hablarse de catalanismos. Que no admiten monopolios, secuestros ni imposiciones por parte de ningún nacionalismo, especialmente si se despliegan en propuestas radicales y fracturadoras de la sociedad. La mejor demostración de los enunciados anteriores es el documento que la dirección del partido democristiano catalán, la Unió Democràtica de Josep Antoni Duran Lleida (federado con lo que queda de la Convergència pujolista, hoy seguidora de Artur Mas), contra la disparatada hoja de ruta que este firmó el pasado 30 de marzo con Esquerra Republicana, tras asumir todos sus envites rupturistas y renunciar a su trayectoria, ejemplo y logros obtenidos desde la moderación, combinada con una firmeza sensata. Además, Unió somete su propuesta a la militancia (a diferencia de su socio) y toma la iniciativa política".

El final es un solo de trombón: "Otro certificado de defunción del programa secesionista tal como se plasma en el pacto CDC-ERC (insistamos, nada que ver con la permanencia de un electorado, aunque menguante, a favor) llegó ayer de la próxima alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. “No firmaremos hojas de ruta que nos son impropias”, aseveró ante la presión de Esquerra, que condiciona su apoyo. Hay que destacar la coherencia de aquellos que han querido situar la agenda política entre progresismo y conservadurismo, y se niegan a que, por caducos cálculos de poder, vuelva a imperar el monotema infértil y declinante del separatismo".

Que no hay proceso ha dicho El País, sugestionados tal vez sus editorialistas por la literalidad de Colau. Por otra parte, debe ser la primera vez que en Prisa se utiliza el término "separatismo". En el mismo diario, la información sobre el sesgo de la lideresa de Barcelona en Comú corre a cuenta de M. Noguer y Clara Blanchar: "“No firmaremos hojas de ruta que nos son impropias”, dijo ayer Colau al ser preguntada por las condiciones que le ha puesto ERC para pactar el Gobierno de Barcelona. “Con CiU no compartimos una hoja de ruta. No se nos puede pedir que la firmemos, porque no lo compartimos”, añadió en una entrevista en Barcelona Televisió. Con todo, sí aseguró que defiende que Cataluña pueda decidir su relación con el resto de España. “Siempre nos encontrarán al lado del derecho a decidir”".

Siguen: "La probable (que no próxima, como da por seguro el editorial) alcaldesa de Barcelona considera que la base de su acuerdo con ERC y con el PSC deben ser las políticas sociales. “Tenemos muchas coincidencias programáticas en el ámbito social, económico y de lucha contra la corrupción. Habiendo cosas urgentes para la ciudadanía mucha gente no entendería que no se produjera el acuerdo”. Esta declaración de intenciones choca con la voluntad tanto de Convergència como de Esquerra, que desde el 30 de marzo pactaron los pasos a seguir para declarar la independencia si ganan las elecciones del 27 de septiembre. “Tenemos que ampliar la base del acuerdo”, han repetido los dirigentes de ambos partidos desde entonces".

La interpretación dominante es que Colau no es independentista, aunque todos los periódicos se cubren con la adversativa de que está por el derecho a decidir. En realidad está en una nube, levita, flota y sobrevuela a media altura la ciudad que ya cree suya. Ojo al piojo, doña Ada, que si en Madrid se negocia, en Barcelona se comercia y los catalanistas plurales también son transversales.

Desagravio al Rey de España en la República de Francia. El mundo es raro, como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar (Forrest Gump). El sábado pitos, el miércoles aplausos. Del Camp Nou con Mas, a la Asamblea francesa con Hollande y Valls. En el diario monárquico por antonomasia, el Abc, sigue al Rey Almudena Martínez-Fornés, quien escribe: "La intervención del Rey ante la Asamblea Nacional era el momento más esperado de la visita de Estado que está realizando a Francia junto a Doña Letizia, ya que la República solo ofrece esa tribuna a determinados mandatarios extranjeros, lo que debe ser interpretado como un gesto de deferencia. Se da la circunstancia de que Don Juan Carlos se convirtió en 1993 en el primer Jefe de Estado extranjero invitado a pronunciar un discurso ante ese hemiciclo, después de que la costumbre se interrumpiera a partir de la I Guerra Mundial, y desde entonces lo han hecho menos de una veintena de mandatarios".

Prosigue: "Lo cierto es que había mucha expectación en Francia por escuchar al nuevo Rey de España, que pronunció su discurso en francés y ante un hemiciclo prácticamente lleno. En los escaños se encontraban tres ex primeros ministros, Édouard Balladur, François Fillon y Jean-Marc Ayrault, dos expresidentes de la Asamblea, decenas de miembros del Gobierno y cuatro quintas partes del total de los diputados. Y, a juzgar por la reacción de los políticos franceses, habitualmente poco entusiastas, el mensaje de Don Felipe no defraudó. De hecho, fue interrumpido con aplausos en tres ocasiones y, al final, el hemiciclo se puso en pie para dirigirle una ovación que se prolongó durante más de un minuto y a la que se sumó la Reina. Pero fue luego, en los salones de la Asamblea Nacional, cuando el Rey se quedó a conversar con los políticos y recibió sus testimonios personales. Esta reacción «no es normal aquí», se oyó comentar al primer ministro, Manuel Valls, a la salida".

Y resume: "En su intervención, el Monarca había resumido en apenas ocho líneas la receta perfecta de la democracia: «El respeto de los derechos humanos y el ejercicio de la democracia no solo se declaran, sino que exigen para su pervivencia un modelo de equilibrio entre poderes y una eterna vigilancia por parte de las instituciones públicas y de los ciudadanos»".

4 de junio. Hoy han quedado Susana con Moreno, Sánchez con Felipe, Pablo con Albert, Cifuentes con nadie, Esperanza con todos, Trias con Bosch, Colau con Collboni, Mas con Junqueras y el del pito con el sereno.

Por cierto, "l'ou com balla". Si el chorro de la fuente del claustro de la Catedral de Barcelona percute sobre la base del huevo y lo mantiene en el aire, el año será próspero según la tradición.

Santos Francisco Caracciolo, Gualtero de Servigliano, Metrófano, Noemí y Optato.