Revista de prensa

El mulá Zapata, la satanasa Rita y el spot de Ada Colau

La portavoz de Carmena exigía menos rosarios y más bolas chinas en el asalto a una capilla. El coordinador de Colau: "Esto es un puto sueño hecho realidad joder".

12 min
Pablo Planas
Martes, 16.06.2015 10:11

Si viste como un talibán, se peina como un mulá y piensa como un imán es difícil concluir que Guillermo Zapata, el primer ex concejal de Cultura de Podemos en Madrid, sea un buen chaval, un tipo al que se le fue la pinza en algún momento del año 2011 en el dichoso twitter, pero que con la terapia adecuada es gente corriente. Zapata, que podría ser el guionista gamberro y diletante de Wyoming, el editorialista de referencia de la turbamulta, ha renunciado a dirigir la cultura de la capital de España, pero sigue aferrado al banco concejalino. Para chasco va a encontrar nuestro coleguita un puesto mejor pagado, más cómodo y ventajoso.

Dice Zapata que a partir de ahora se va a dedicar al trabajo "distrital", pero con el culo bien pegado al escaño. Le sustituirá al frente del negociado de las culturas y los deportes una joven que se define como "feminazi", lo que no parece muy prometedor. Habrá que darle tiempo a ver qué es eso. La que lo rompe y rasga de verdad es Rita Maestre, la portavoz de la jueza Manuela en el Palacio de Cibeles. A Rita, patrona de lo imposible, no se le ocurrió otra que asaltar una capilla de la Complutense medio en pelotas y al grito de ¡Menos rosarios y más bolas chinas!, según recuerda Francisco Velasco en La Razón. Así que entre el mulá Zapata y la satanasa Rita, judíos y católicos romanos son casta, pero de la inferior, entre intocables y gaseables.

Concejales nada menos con méritos en la propaganda y en la agitación. Nuestros pequeños ya pueden empezar a tomar nota del itinerario del triunfo social. Primero hay que romperlo todo. Después, jugar a quemar curas. Y, por último, bromear con los supervivientes del terrorismo.

Por primera vez en unas cuantas semanas los chubascos de barro vienen de Madrid, cuyos ciudadanos menos advertidos dicen que llueve. Y más que va a caer. Grandioso espectáculo patrocinado por un hombre abatido, un tal Carmona, el tertuliano.

En El Mundo, Arcadi Espada pone orden en el fenómeno madrileño: "Antes de mantener en el cargo a su concejal, la alcaldesa Carmena, sus labores, dijo en la televisión que el humor ha de tener límites. El ejemplo que puso, antológico y despreciable, fue el de Charlie Hebdo: «Un humor que puede producir muertes.» Hay que fijarse mucho en el sintagma producir muertes y obviamente en el sujeto un humor para entender hasta dónde llega la extravagancia moral de la alcaldesa. Algunos ciudadanos parecen preocupados por que un caso así haya llegado a dirigir la ciudad de Madrid. Los comprendo. Pero mucho más preocupante es que durante décadas un caso así haya metido y sacado hombres de la cárcel. Lo que tiene límites no es el humor, sino las circunstancias en que el humor se produce. (...) Los méritos que han encumbrado a los concejales de Carmena no solo están descritos en miles de tuits de revolución ebrios. Es que no hay más méritos".

No alarmarse. Aquí también hay circo. La alcaldesa Colau practica el culto a su personalidad como método de belleza política. Ayer tomó el Metro y se fue a parar deshaucios a Nou Barris bien pertrechada de cámaras y alcachofas. Resulta que Trias ya lo había arreglado antes de plegar su cartapacio. ¿Y cómo es que nos habían dicho nada de que el Ayuntamiento impedía los lanzamientos? Debe ser cierto, pero resulta ridículo reivindicarlo a posteriori. Colau dispone de ese patrimonio, la movilización contra los deshaucios, pero lo puede dilapidar en dos semanas si lo convierte en un spot: la alcaldesa en el Metro (guau, que guay), la alcaldesa parando un deshaucio (mola), la alcaldesa en su despacho, luchando por los parias... Menos cuentos.

Sobre la tipología del podemismo condal, valga una sutil y minúscula pieza de Ramon Suñe en La Vanguardia titulada "El sueño de 'echar a Trias'": "El nuevo coordinador de alcaldía, el periodista Manu Simarro, no podía disimular el sábado la euforia que le produjo la investidura de Ada Colau. En su cuenta de Twitter, escribió: "Hemos echado a Trias, Aguirre, Rita Barberá, Albiol, Bustos, Negreira, Belloch, Teófila Martínez. Esto es un puto sueño hecho realidad joder". Lo que rodeó a la ceremonia del sábado no fue precisamente del agrado del grupo de CiU. Ayer, su concejal Jordi Martí registró una pregunta interesándose por el coste de las contrataciones para "hacer posible todo lo que tuvo lugar en la plaza de Sant Jaume"".

Cambia el lenguaje político. La corbata ha muerto y la educación, ni está ni se la espera. Manu Simarro. Bien, otro Demóstenes de los 140 caracteres.

Además de las descacharrantes y efectistas andanzas de nuestros nuevos munícipes por antonomasia, los periódicos catalanes detectan una alto riesgo de voladura en CiU. Hay un ultimátum de Mas sobre la mesa de Duran. "Tienes tres días para asumir mi hoja de ruta y dejarte de leches", podría decir la nota. En El País, Xavier Vidal Folch carga las tintas contra el sector crítico de Unió, a cuyos dirigentes maltrata literariamente con su habitual elegancia: "Se afirma que la victoria de los confederales sobre los indepes —en la consulta interna de Unió— ha sido “ajustada”, porque la distancia ha sido solo de 4,8 puntos. Será correcto que lo digan los periódicos. Pero ¿y los perdedores?"

Sigue: "Uno de sus cracks, un tal Antoni Castellà (solo conocido porque ocupa poltrona como empleado del Gobierno de Mas), va más lejos: dice que la victoria rival es “pírrica”. ¿Seguro? ¡Es una victoria contra el Gran Timonel; contra el aparato oficial de propaganda que zahiere a Duran día y noche; contra la presión ambiental; contra la simplificación del sí o el no! Además, los indepes partidarios de declarar la independencia si en las “plebiscitarias” del 27-S pierden en número de votos (aunque ganen por un escaño) deberían reconocer que su derrota por 4,8 puntos es cósmica. Pero ya se sabe que algunos razonan de tal jaez: si pierdes, pierdes; si pierdo, gano".

Y concluye: "Otra súbita líder de los derrotados, la presidenta del Parlamento, Núria de Gispert (antes, Jispert), consideró “normal” que si Duran Lleida perdía, debía retirarse. Se admiten apuestas a que no se autoaplica el mismo cuento. Todo muy honorable".

En otro tono, plañendo por las cinco esquinas del soberanismo, escribe uno de los ideólogos de La Vanguardia, David González: "La monja Teresa Forcades ha dicho que hay que ir a la independencia sin CiU. Forcades es la virtual candidata de Procés Constituent a las elecciones del 27-S, y propugna una lista de confluencia de la izquierda colauista-podemista y del ecosocialismo clásico (ICV) que quizás abrace también a la CUP, la otra fuerza emergente del panorama catalán. Sí, como lo leen: a la independencia sin CiU. Algunos, desde Pablo Iglesias hasta Mariano Rajoy pasando por Albert Rivera y los que no voy a mentar, hasta puede que se hayan alegrado. La ecuación es muy simple: sin CiU, sin el espacio político, sociológico y electoral que representa la federación nacionalista, o que pueda representar la llamada lista del president Mas, no habrá independencia, ni Estado catalán, ni nada que se le acerque o asemeje. No parece que las matemáticas electorales sean el fuerte de Forcades. Hete ahí el arrebato y la oferta de la exclaustrada: del Proceso Constituyente al Proceso Excluyente".

También aborda en tono de lamento la situación en CiU: "Sea como sea, Unió sale partida en dos, su dirección debilitada también de cara a la negociación de la hoja de ruta soberanista con CDC y a CiU quizás no haga falta que Forcades la excluya de nada, puesto que no habrá nada que excluir. En cuanto al procés, allá al fondo se oye un tictac, tictac..."

Rajoy se mueve. El dinosaurio aún estaba ahí por la mañana, o algo por el estilo. Ruge la marabunta, los pájaros enmudecen y el viento cesa. El presidente del Gobierno ha previsto el 18, mañana pasado, para mover piezas. Lo cuenta Javier Casqueiro en El País: "Mariano Rajoy está trazando la primera gran remodelación del PP y de su Gobierno con la idea de restar y neutralizar algo del poder actual de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y de la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal. También buscará impulsar la labor de comunicación y relanzar al partido para la etapa que se abre con una larga campaña electoral y evitar, así, un descalabro en las urnas".

Continúa: "El presidente ha ofrecido a Cospedal entrar en el Gobierno al frente de un ministerio y mantener la secretaría general del PP, para no señalarla como culpable de los últimos fracasos electorales, pero con otra estructura organizativa en el partido. Quiere rescatar la figura de un coordinador general de peso político y aprovecharía la coyuntura para nombrar ya al responsable de la próxima y decisiva campaña de las generales, además de un portavoz permanente en el PP.

Tanto para apoyar a Santamaría al frente de la comunicación del Gobierno como para realzar el nivel político de Cospedal en el partido se maneja la opción comodín del actual ministro de Sanidad, Alfonso Alonso. Rajoy despachará mañana estos cambios con el rey Felipe VI y luego los comunicará. El jueves refrendará la remodelación con los ajustes previstos para el PP, que serán mayores que los que piensa aplicar en el Gobierno".

Miquel Porta Perales engalana la tercera del Abc con un artículo sobre la cuestión de lenguas y la neolengua nacionalista del que extraemos un par de clasificadores párrafos: "Sustitución lingüística. La inmersión sustractiva impuesta en Cataluña se hace en detrimento de la lengua materna de muchos catalanes, generalmente el castellano. La sustitución tiene un carácter sociocultural: se inmerge en la lengua, pero también en la cultura y la historia. La primera lenguacultura adquiere prestigio en detrimento de la segunda. Si tenemos en cuenta que los castellanohablantes en Cataluña suponen más del 50 por ciento, podríamos concluir que a la lengua castellana se la trata como si fuera una lengua extranjera y a los castellanohablantes como si fueran inmigrantes. ¿Las reiteradas resoluciones del Tribunal Constitucional, del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que señalan que el catalán no ha de ser «la única que goce de la condición de lengua vehicular de aprendizaje en la enseñanza» y hablan del catalán y el castellano como lenguas «concurrentes»? Se incumplen sistemáticamente. La idea de comunidad nacional, el peligro de extinción de la lengua catalana y los buenos resultados académicos y sociales de la inmersión lingüística justificarían la tentación monolingüe de un nacionalismo que intenta arrinconar el idioma común y cooficial de los ciudadanos de Cataluña".

Sigue: "La comunidad nacional catalana. Para el nacionalismo catalán, cualquier propuesta de comunidad lingüística en lengua castellana/catalana se considera –además de una agresión contra Cataluña– sinónimo de recentralización, uniformización y desnacionalización catalana. ¿El 25 por ciento de materias –solo el 25 por ciento– en lengua vehicular castellana supone un ataque a Cataluña cuando el castellano es la lengua cooficial y común de los catalanes? Para el nacionalismo catalán la nación catalana tiene una –solo una– lengua propia que otorga una identidad nacional propia y distinta de la española. De ahí que el castellano se considere como una lengua impropia de Cataluña. De ahí la política de normalización e inmersión lingüísticas –también cultural, histórica o geográfica– que subordina el derecho individual a la libre elección de lengua a la catalanización de los jóvenes: «Solo a través de la escolarización podremos realmente catalanizar, hacer miembros de pleno derecho, que tengan sentimiento de pertenencia a nuestro país los hijos de los que han venido de fuera» (Irene Rigau, consejera de enseñanza de la Generalitat de Cataluña, 2011)".

16 de junio, Santos Lutgarda, Aureliano, Áureo, Benón, Ferreol de Besançon, Ferrucio de Besançon, Juan Francisco Regis y Julita