Revista de prensa

Tormenta de calor con el euro en caída libre

Grecia cierra los bancos y mantiene el pulso con la burocracia europea. Es el caos financiero, otra vez. Mas, a lo suyo, espera sentado a que la ANC y Òmnium le digan no a su lista presidencialista. 

10 min
Pablo Planas
Lunes, 29.06.2015 10:56

Grexit, desgrecia, greccidente... El cielo se desploma sobre nuestras cabezas, achirradas por la ola de calor. El asfalto se funde y el euro cae a plomo. La apertura de las bolsas esta mañana de San Pedro y San Pablo es un funeral de números rojos mientras la prima de riesgo vuelve donde solía, en crestas críticas. Todo está conectado y las andanzas bruselenses de Tsipras y Varoufakis han mostrado las flaquezas del imperio europeo. Nadie da su brazo a torcer y menos que nadie, los dirigentes griegos, que han decretado lo que viene siendo un "corralito", invento argentino de 2001. No se pueden sacar más de sesenta euros al día. Viva Tsipras y que vuelvan las pesetas. Europa es una inversión de alto riesgo, un invento burocrático fallido, un desaguisado con una divisa a la que los griegos prenden fuego en las portadas de los diarios. La fotografía de Reuters de un individuo que sostiene con los dedos un billete de cinco euros en llamas es el editorial gráfico de la mayoría de las portadas.

En El País, C. Pérez y M. A. Sánchez Vallejo dan cuenta de las alarmantes noticias helenas: "El primer ministro griego, Alexis Tsipras, anunció ayer la puesta en marcha de un control de capitales que implica fuertes restricciones para sacar dinero de los bancos, que a partir de hoy y al menos hasta el 6 de julio no abrirán sus puertas para evitar el colapso financiero. Los cajeros no funcionarán desde hoy y la retirada de efectivo queda limitada desde mañana a 60 euros por persona y día. Grecia impuso el corralito horas después de que el BCE decidiera mantener la provisión de la línea de liquidez de emergencia al país. El cierre de los bancos, al que se une el de la Bolsa, es el punto y seguido del desencuentro entre Atenas y sus acreedores, que el sábado se zanjó con la votación del Parlamento griego a favor de la convocatoria de un referéndum para que los ciudadanos decidan si aceptan las condiciones de la antigua troika, después de que Tsipras rechazase la última oferta del Eurogrupo".

Continúa: "La crisis será analizada hoy en las principales capitales europeas. En Berlín, la canciller, Angela Merkel, ha convocado a los partidos para informarles de las medidas que adoptará si no hay acuerdo con Grecia. En Francia, su presidente, François Hollande, abordará la situación en un Consejo de Ministros extraordinario. Corralito en Grecia y camino de una crisis del euro de gran calibre. El Banco Central Europeo (BCE) apretó ayer el botón nuclear: racionó la liquidez de emergencia del sistema financiero y con ese movimiento obligó a Atenas a anunciar el cierre de los bancos, de la Bolsa y la imposición de controles de capital para evitar el colapso. Fráncfort mantuvo la respiración asistida, pero no dio ni un solo euro más a las maltrechas entidades helenas, a pesar de las continuas retiradas de depósitos desde la convocatoria del referéndum del domingo sobre el plan europeo".

Más pinceladas sobre el desastre: "Sin bancos, la crisis pasa a un estado alarmante. Y no solo para Atenas. Liderada por una Francia cada vez más nerviosa, Europa y el Fondo Monetario Internacional (FMI) reiteraron que mantienen abiertas las líneas de negociación, pero Grecia y el euro se adentran en tierra desconocida, a no ser que se produzca un giro de última hora. Sin bancos no hay paraíso: un país no puede vivir sin su sector financiero, una especie de sistema circulatorio sin el que la economía corre el riesgo de quedarse petrificada".

¿Cómo que sin bancos no hay paraíso? ¿Hay cajeros en el cielo? El euro en caída libre ya no es un cuadro inimaginable, sino la expresión de la ausencia lacerante de unidad y criterios comunes por parte de los premieres europeos. Mientras, en Londres tocan la lira con la libra para poner música al magnífico incendio del continente.

En la contraportada del Abc, Ignacio Ruiz-Quintano lanza su pronóstico sobre el tiempo y los tiempos: "La ola de calor sólo es el preludio de la ola de tontos útiles vestidos de lord Byron que se nos vienen encima con el corralito griego. En la Facultad de Periodismo no enseñaban periodismo, pero daban muchos apuntes de Schumpeter, el economista que observó que la gente más inteligente en su vida privada se volvía completamente idiota en la vida política, cosa que Schumpeter achacaba a que votar («votar es comprar») sale de balde.—Si es gratis, póngame un Varufakis" (...)

Prosigue: "Es lo mismo que declaró Zapatero («nos vamos a forrar con los intereses») cuando prestó a Grecia el dinero que aquí no teníamos. Zapatero aprendió economía «en dos tardes » con Jordi Sevilla, quien, por cierto, regresa a la política de la mano de Pedro de la Preveyéndola, que ahora recuerdo que esto también venía en la doctrina de los ciclos del buen Schumpeter".

Y concluye: "Ante el corralito griego, lo justo sería vestir a Zapatero de cobrador del frac y mandarlo a perseguir a Varufakis, ese farsante que, conocedor de su propia farsa, va de macarra por los despachos para intentar imponerse física y moralmente en Europa, donde no le faltan seguidores. —Es un as de la teoría de los juegos –te dicen los del «think tank» de Ciudadanos, que no saben lo bien que El Jaro jugaba al futbolín. Para salvar el comunismo, del Rastrillo de Podemos salen hacia la Hélade la beca de Errejón y las faltas de ortografía de Pablemos".

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos resalta ese apoyo de Podemos a Tsipras: "Entendámoslo: Pablo tiene ahora responsabilidades internacionales que, temporalmente, le impiden hacer lo que realmente le gusta: escrachar a sus enemigos políticos, como hizo con Rosa Díez en su Facultad junto a la escrateóloga Maestre. De hecho -siguiendo siempre a Lenin, que decía: «La mentira puede ser una herramienta revolucionaria»- Iglesias asegura que Tsipras «ha actuado como hacen los demócratas». ¿«Demócratas con agallas», como llamó al golpista Hugo Chávez, que sacó los tanques contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez? ¿O no había democracia en Venezuela cuando no se votaba en los manipulados plebiscitos de Chávez? ¿Era Tsipras demócrata cuando negociaba préstamos o cuando se niega a pagarlos? ¿Es democrático pedir a la gente que apoye su ruina y no que voten si debería seguir Tsipras, que dijo que no habría corralito? Podemos está a punto de inventar la democracia atómica, al estilo de Teherán".

A este lado del Mediterráneo todavía no ha llegado el tsunami griego, por lo que la lista única del soberanismo masiano es el caldo de cultivo de la actualidad. En La Vanguardia, Josep Gisbert enhebra la crónica: "De consulta en consulta hasta el 27-S. O este es, cuando menos, el escenario en que está viviendo la política catalana en los últimos tiempos. Primero, la consulta interna de UDC para decidir su posiciónrespectoalahoja de ruta del proceso soberanista. Y ahora, la consulta que la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural llevarán a cabo esta misma semana entre sus socios y entre sus organizaciones territoriales, respectivamente, para aclarar qué hacer con la última propuesta de Artur Mas de que sean las entidades soberanistas las que impulsen, al margen de los partidos, una lista independentista transversal para las próximas elecciones catalanas".

Continúa, y con buenos propósitos: "De las consultas de ANC y Òmnium Cultural cabe esperar que no acarreen las consecuencias que ha tenido la de UDC y sirva, muy al contrario, para clarificar el panorama a tres meses escasos del 27-S. Y es que el factor tiempo se está convirtiendo ya en un handicap, ante el que la dirección de CDC es cada vez más consciente de la necesidad de resolver cuanto antes la incógnita: si el presidente de la Generalitat forma parte, incluso sin encabezarla, de una candidatura independentista amplia o si lidera una lista exclusivamente del partido. Artur Mas ha renunciado, al menos públicamente, a la lista unitaria de partidos que planteó después del 9-N, pero en espera de las decisiones que adopten la ANC y Òmnium Cultural, como entidades soberanistas más representativas, sus allegados no desaprovechan la ocasión para insistir en la unidad del independentismo. Ayer mismo, sin ir más lejos, el coordinador general de CDC, Josep Rull, puso sobre la mesa un enésimo llamamiento a la "máxima unidad" en un momento en el que, a su juicio, las formaciones independentistas deben ir a las elecciones "con el mejor instrumento para que se entienda qué se ha votado"".

Núria de Gispert, hada madrina del soberanismo socialcristiano, se ha dado de baja o la han bajado del partido de Duran. Y la excelentísima Colau niega que el Ayuntamiento haya colocado a su pareja, "un brillante economista", dice ella. Alemany, así se apellida, ha sido contratado por Barcelona en Comú, que ahora ya si que resulta que es un partido en vez de una confluencia de confluyentes.

En el resto de España, Rajoy ha montado un gabinete de crisis por la crisis griega. El euro sigue bajando y las bolsas, más. Los bancos españoles acusan el golpe en los parqués. La tormenta financiera no ha hecho más que empezar. Habrá que recalcular los patrones de navegación en la política nacional. El corralito será la canción del verano. Vuelven los colchones para guardar el dinero. Rentabilidad nula, pero solvencia contrastada. Y siempre estará ahí, a buen recaudo. Va a ser la única manera de protegerse ante el hecho de que un primer ministro pueda decretar cuánto se puede gastar uno al día. Eso ofende incluso a quienes somos pobres de pedir porque más triste es ahorrar.

29 de junio, Santos Pedro, Casio, Emma, Pablo y Siro.