Toutain responde a Serra por su espionaje

"Reproduce [mi conversación] para señalarme con el dedo, para que las autoridades competentes completen sus fichas y el populacho que les obedece sepa a quién tiene que dirigir sus queridos odios", denuncia el escritor tras la inaudita acción del colaborador de TV3, RNE y La Vanguardia. También critica "el comercio del odio" de Vilaweb.

4 min
Màrius Serra, espiando a Ferran Toutain y Miriam Tey
Redacción
Domingo, 28.06.2015 18:06

"Las frases que me atribuye El Enigmista están sacadas de contexto, y ni siquiera son literales, pero eso carece de importancia: él las reproduce para señalarme con el dedo, para que las autoridades competentes completen sus fichas y el populacho que les obedece sepa a quién tiene que dirigir sus queridos odios".

Así de contundente se ha mostrado el escritor y profesor universitario Ferran Toutain en su respuesta al presentador de TV3, columnista de La Vanguardia y colaborador de RNE Màrius Serra tras espiar y divulgar una conversación privada que mantuvo el primero con la editora Miriam Tey el martes pasado.

Serra aprovechó la disculpa para cargar contra los no nacionalistas

Toutain -uno de los fundadores de la plataforma Ciutadans de Catalunya y conocido por sus críticas al nacionalismo- fue víctima de una inaudita acción por parte de Serra -un destacado activista independentista-. Mientras él y Tey charlaban en la terraza de una cafetería en Las Ramblas de Barcelona, Serra estuvo lanzando mensajes por Twitter en los que transcribía parte de la conversación sin que ellos se dieran cuenta.

Tras la polémica generada, Serra respondió con un artículo en el que convertía una disculpa en una nueva invectiva contra los no nacionalistas, acusándoles de victimistas. Paradójicamente, el colaborador de TV3 se presentaba a sí mismo como víctima por los "desproporcionados" ataques que generó su acción.

Toutain denuncia la "paranoia, estupidez y autoritarismo" secesionista

Este viernes, en un artículo publicado en El País, Toutain -que no descarta emprender acciones legales contra Serra- ha dado su versión de los hechos y ha criticado el espionaje de Serra.

"Que esas frases, que no tienen nada de particular, sean leídas como un alarde de victimismo antinacionalista y una ofensa a los catalanes para escándalo de la tropa secesionista revela a qué abismos de paranoia, estupidez y autoritarismo se ha visto conducida esta sociedad en los últimos años. Màrius Serra ha sido uno de sus pastorcillos", lamenta.

"El comercio del odio" de Vilaweb

El escritor también se ha mostrado indignado por la forma en que recogió lo sucedido Vilaweb, que tildó su conversación de "anticatalanista" y, posteriormente, retiró la noticia y pidió disculpas a Serra "por los perjuicios que le haya podido causar". Y añade:

"El altavoz que este digital -bajo la dirección de Vicent Partal- proporciona al delito de El Enigmista me parece otro delito, acaso de mayor gravedad que el original, pues el periódico no solo proyecta la infamia, sino que encima se permite llamarme anticatalanista. El negocio de Vilaweb es en buena parte el comercio del odio, un negocio muy rentable gracias al empeño que pone la Generalidad en protegerlo como un bien. Pero vayamos con lo del anticatalanismo. Ser catalanista, señor Partal, es querer lo mejor para Cataluña, y en mi opinión y en la de mucha gente, lo mejor para Cataluña es que las fuerzas políticas que han dividido esta sociedad y la han sumido en la miseria moral y cultural que ahora impera en ella pierdan las elecciones y tengan que abandonar el poder que llevan tantos años ocupando con una constante deslealtad a las instituciones democráticas que nos dimos en el 78. Ser catalanista es desear que Cataluña vuelva a ser un espacio habitable, con una producción cultural en catalán y en castellano digna de ser apreciada universalmente, y con unos medios de comunicación públicos que no convoquen a manifestaciones sectarias y no estén bombardeando constantemente a la población con consignas políticas".

"Poner freno a la locura que se ha apoderado de esta sociedad"

Totain concluye recordando las palabras de Ignacio Vidal-Folch, en el sentido de que "lo que había que hacer con Cataluña es enviar trenes cargados de psiquiatras".

"No le faltaba razón, pero si nadie adquiere la fuerza suficiente para poner freno a la locura que se ha apoderado de esta sociedad, esos psiquiatras podrían acabar recluidos en manicomios, como acabaremos todos los catalanes desafectos al régimen y puntualmente espiados por su servicio de inteligencia", añade, y advierte de que "las ideologías totalitarias, cuando pueden construir países nuevos, acaban viendo a todo el mundo como enfermo y obrando en consecuencia".

Comentar