Entrevista al líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona

Alberto Fernández Díaz: "De Unió me diferencia que yo me siento español"

El líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona critica la política de “gesticulación” de Ada Colau y pide que no haya “permisividad” hacia “delincuentes, incívicos y antisistema”. Considera que la moratoria turística es un error, dado que los hoteles “generan ingresos y seguridad”.

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El líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz
Sergio Fidalgo
Viernes, 17.07.2015 02:00

¿Cómo valora que Ada Colau haya nombrado ‘asesor’ de su formación a su compañero sentimental?

Si el PP hubiera llevado a cabo la política de nombramientos de Ada Colau haría tiempo que nos hubieran pedido la dimisión y la rescisión de todos los contratos hechos a familiares tanto de la alcaldesa como de otros responsables municipales, tanto en el Ayuntamiento como en su partido.

Lo tiene claro...

Es que es así. Cuando son otros los que fichan a familiares lo definen como enchufismo y endogamia. Cuando lo hacen ellos es simple reconocimiento de méritos.

¿Tiene Barcelona la directora de Comunicación que se merece?

Si una imagen vale más que mil palabras, la directora de Comunicación ha pulverizado antes de ser nombrada la imagen del gobierno del que debe transmitir lo mejor de su gestión.

¿Cómo definiría la política de nombramientos de Colau?

Desde la llegada de Colau al gobierno municipal todo se ha convertido en un esperpento, tanto en la gestión como en la política de nombramientos.

¿Por qué?

Porque no van más allá de la gesticulación y no encaran los problemas reales de la ciudad. Han pasado del “sí se puede” al “no a todo”. No a la Guardia Urbana, no a los hoteles, no a las terrazas... Han optado por lo fácil, que es parar y destruir. Menos en Can Vies.

¿Cree que tras una campaña electoral en la que Ada Colau ha sido dura con la Guardia Urbana ahora intenta tender puentes?

Está en stand by. El hecho que ella haya asumido directamente la dirección política de la Urbana es más un gesto que algo operativo.

Explíquese...

Por el hecho de ser alcaldesa ya es la máxima responsable de la Guardia Urbana según el artículo 13 de la Carta Municipal de Barcelona. Creo que debería haber un concejal encargado de la seguridad y aunque entiendo el gesto que Colau quiere hacer, ella no puede estar dirigiéndolo todo.

¿Cree que más que un gesto con la Urbana es un estilo de gobernar?

Sí, porque parece que cuando hay una crisis, como lo que ha pasado hace unos días en Barcelona Regional, la solución que dan desde el equipo de gobierno es que Colau asuma directamente la gestión, en vez de encarar el problema. Al final es solo gesticulación.

Seguridad. ¿Cómo cree que es la política de Barcelona en Comú en este campo?

Lo tienen que definir, no basta con descalificar en campaña la actuación de la Guardia Urbana. Lo que no puede haber en Barcelona es un efecto llamada.

¿Efecto llamada?

Sí, un efecto llamada de la delincuencia ante la reducción de efectivos policiales. O de los incívicos ante un Gobierno laxo en la actuación contra ellos. O de los manteros, que ya están viniendo a Barcelona desde otros lugares del área metropolitana ante la permisividad municipal. O de los antisistema, que ven como las acusaciones que pesaban sobre ellos están siendo retiradas en instancias judiciales. Colau no debe convertir Barcelona en ‘jauja’ para delincuentes, incívicos y antisistema.

¿Cómo vería un acercamiento entre Unió y el PP para reconstruir el centro derecha catalán?

Más que reconstruir lo que hay que hacer es levantar un edificio con unos cimientos sólidos: la libertad lingüística, social, cultural de Cataluña y un sentimiento catalán y español. Duran y Mas no han discrepado sobre la independencia, sino en la herramienta para conseguirla. Por lo tanto, no puedo sentirme identificado con Unió.

¿No ve diferencias entre unos y otros?

Solo en la forma. Mas está dispuesto a proclamar una declaración unilateral de independencia, lo que es claramente contrario a la Ley. Y Unió propugna que si se tiene que alcanzar la independencia sea con un proceso dialogado con el Estado. Y yo me distingo de ellos, de entrada, en que me siento español.

¿Apoyaría un frente constitucionalista antes o después del 27S?

Ciudadanos y el PP ya coincidimos en lo esencial. Diferimos en el ámbito ideológico, no comparto sus guiños a la izquierda, pero estamos de acuerdo a la hora de defender frente al independentismo las normas de convivencia. Y me gustaría que el PSC pudiera sumarse con la misma naturalidad.

¿Lo ve posible?

Al menos me gustaría. Sería importante que cuando en el Parlament se formularan determinadas propuestas pudiéramos llegar a acuerdos. De la misma manera que lo ha hecho con la CUP para poner a una alcaldesa en Badalona o con ERC en Castelldefels para que el municipio entre en la AMI.

Le dolió lo de Badalona y Castelldefels...

Es que ha parecido que el único interés del PSC era desplazar al PP de los gobiernos municipales. Me gustaría que el Partido Socialista de Cataluña, una vez acabe el ciclo de elecciones locales, autonómicas y generales, le pusiera la “E” de España a sus siglas, como el PSOE. Lo de la “O” de obrero lo dejo a su discreción... Es que quiero ir más allá de un acuerdo constitucionalista. La Constitución española garantizar valores imprescindibles como la libertad y la unidad de España. Y lo importante es que compartamos estos principios. Y si se respeta la Constitución, y las reglas de juego, todo es posible, y se puede hablar de todo, porque vivimos en una democracia.

¿Aceptaría cobrar parte de su sueldo de regidor en la nueva moneda que Barcelona en Comú propuso durante la campaña?

Si Colau quiere tener una moneda propia es que no se ajusta a la realidad, que no está en este mundo. Cuando durante la campaña criticó el euro y propuso una nueva moneda algunos pensamos que quería volver a la peseta, no a implantar unos ‘corticolaus’ que no sabemos a dónde va. ¿Queremos volver al salario en especies, cobrando parte en bonos para cambiarlos por vestuario o comida? Me suena a tiempos pretéritos, cuando se iba a los economatos.

Moratoria turística en Barcelona. ¿Es necesaria?

Han hecho lo fácil. Donde había más conflictos, en las viviendas turísticas, ya hay una moratoria, que además promovió el PP, que está vigente hasta octubre de 2015, y es prorrogable por un año más, hasta que en 2016 se apruebe un plan especial que las regule.

Entonces...

La veo innecesaria. En los hoteles el único riesgo que hay es para el inversor. Porque para la ciudad y para los vecinos todo es ganancia. En forma de seguridad, de inversión, de impuestos, de favorecer el comercio en el entorno... Si me dijeran que al lado de mi casa me van a poner un hotel, no me importaría. Me preocuparía más si me pusieran un hostal con ciento cincuenta cápsulas en una planta baja y un primer piso. Lo que pasa es que Colau no tiene un modelo turístico. Y hay más.

Adelante.

Colau toma la decisión de suspender las licencias turísticas para nuevos hoteles pero no convoca a Turismo de Barcelona. La mitad de las terrazas de la ciudad corren peligro y no convocan la comisión técnica que debe afrontar esa realidad. O tras las polémicas con la Guardia Urbana no convoca la Comisión de Seguridad que ella preside. Es un estilo de gobierno.

Se ha prorrogado el Mobile World Congress hasta el 2023. ¿Pero teme por el futuro de este evento de importancia mundial en Barcelona?

Afortunadamente el Mobile es una realidad por los acuerdos adoptados antes que Colau fuera alcaldesa. La fuerza de todas las administraciones, Estado, Generalitat y Ayuntamiento, han hecho de Barcelona una candidatura imbatible, porque juntos podemos hacer muchas más cosas que no separados. El peligro vendrá cuando se celebre la próxima edición, si el Ayuntamiento no le presta el respaldo logístico y de servicios que precisa un evento de estas características y que da un retorno de cuatrocientos millones de euros a la ciudad.

Pero Colau se ha mostrado conciliadora, y parece que el apoyo municipal se da por descontado...

Es cierto que ha hecho un primer gesto con la organización al pedir la prórroga, que por suerte se ha conseguido hasta 2023. Pero el Ayuntamiento debe volcarse para que el Mobile sea un éxito. Lo veremos en la próxima edición, insisto, y sería clave que todo fuera bien porque el turismo de negocios es muy importante para Barcelona. Y no solo para los hoteles. También para la restauración, el comercio, los taxis y la imagen internacional de la ciudad.

¿Cómo ve el debate sobre la lista única independentista?

Tanta discusión sobre la ‘lista’ la está convirtiendo en ‘tonta’ y cansina. Es sorprendente la capacidad de generar iniciativas de este tipo, cuando hay Cataluña más allá del debate independentista, y se debería hablar de reformas estructurales, de gestión de los servicios públicos, de políticas de seguridad...

Entonces piensa que este debate tapa otras realidades...

Es que algunos quieren convertir las elecciones catalanas en un informativo de TV3. Y me niego a reducirlo todo a este monotema. Es un debate cansino, la eterna discusión sobre las listas justifica que cada vez haya más catalanes que toman distancia del proceso soberanista. Unos porque consideran que no va a ninguna parte y otros porque están aburridos. Y porque se está convirtiendo en el pretexto para evitar tomar las decisiones que precisa Cataluña para superar la crisis y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

En BTV han eliminado de la programación su debate estrella, ‘La Rambla’. ¿Teme por el futuro de la cadena?

Por nosotros no será. BTV tiene su razón de ser como servicio público que debe cubrir lo que una televisión comercial no es capaz de ofrecer, pero que es interesante para la ciudadanía. BTV ha de estar basada en los principios de pluralidad y libertad, los mismo que en Cataluña la han situado como referente, por encima de otros medios públicos que ya no siguen estos valores.

¿Van a interpelar al gobierno municipal sobre el caso de ‘La Rambla’?

Lo que haremos cuando esté en marcha el nuevo mandato es preguntar el porqué. Y es que sería inadmisible que un programa fuera suprimido no por su coste o por razones de programación, sino porque allá se expresaran voces discordantes con el nuevo equipo municipal. Si así fuera a Ada Colau solo le faltaría obligar a BTV a crear un espacio al estilo venezolano, un ‘Aló, alcaldesa’.