la salida del túnel

El final de la crisis deja una economía menos previsible

Los empresarios no entienden el comportamiento del nuevo consumidor que hace parones imprevistos, como el que vive el sector de la alimentación este mes de julio.

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Las ventas de alimentos están sufriendo una pronunciada caída este mes de julio
Joaquín Romero
Domingo, 19.07.2015 01:42

Las macrocifras indican que la economía española empieza a salir de la crisis, que se recupera. La actividad crece a un ritmo anual del 3,1%, según los cálculos del Banco de España; incluso a un 3,3%, se atreve a decir el Gobierno.

Ese crecimiento se está dejando notar en la creación de empleo y se refleja también en las ventas de las empresas y del comercio.

Las cosas no serán como antes

Siempre se ha dicho que, cuando acabara la recesión, las cosas no volverían a ser como antes de 2007. Y la confirmación en los bolsillos de la salida del túnel permite conocer ya una de esas diferencias: la economía es menos previsible, lo que para las empresas supone un cambio muy importante, un nuevo dolor de cabeza.

Los empresarios han detectado ya en las pautas de consumo unos cambios de comportamiento de los ciudadanos sin explicación aparente y de difícil pronóstico.

El gasto con tarjeta de crédito sube el 7%

Hay datos solventes, como el crecimiento del gasto a través de las tarjetas de crédito del 7%, lo que supone una mejora en la confianza en el futuro muy importante, según valora Miquel Ángel Fraile, secretario general de la Confederació del Comerç de Catalunya (CCC).

Hay modificaciones en los hábitos de consumo ya detectadas, como la vuelta al comercio de proximidad, la huida de las grandes superficies y el enorme peso del precio en las decisiones de compra. Son tendencias estudiadas que castigan a las marcas y a ciertos formados de distribución.

Caída en picado de la compra de alimentos

“Pero lo que no se entiende es, por ejemplo, lo que está ocurriendo este mes de julio con las ventas de alimentación. ¿Por qué han caído de una forma tan drástica? Nadie sabe a qué responde y todo son especulaciones sobre si tendrá o no que ver con la ola de calor. Pero lo cierto es que si un comercio no gira un mínimo es inviable como negocio, y menos en este subsector, donde la merma por caducidad es importante”.

David Garrofé, secretario general de la patronal Cecot, explica que hay algo en la recuperación que dificulta la planificación de las empresas, especialmente en lo que se refiere a compromisos gasto, como es aumentar sus plantillas.

Cambio en la dinámica empresarial

“Ha cambiado la dinámica empresarial, que antes era previsible. En todos los sectores de actividad –industria, comercio, servicios- nos encontramos con crecimientos buenos y rápidos, incluso de dos dígitos, pero luego aparecen lapsus súbitos de parones inexplicables”.

Las empresas están funcionando mejor que el año pasado, claramente, dice Garrofé, “pero con muchos dientes de sierra; el crecimiento no es simétrico en todos los sectores, y tampoco en su trayectoria”. La media de mejora en la facturación está entre el 3% y el 5%.

Josep González, presidente la patronal Pimec, señala que en su organización ya se detectó la mejora de la actividad en septiembre de 2014, una mejora que se ha mantenido: se vende más y eso se nota incluso en la creación de empleo.

Inversión en bienes de equipo

Pese a los vaivenes de la recuperación, González dice que hay un dato muy esperanzador en la gran cantidad de proyectos nuevos que las empresas están encargando a ingenierías, lo que quiere decir que ya hay suficiente seguridad como para invertir en bienes de equipo.

“Hemos pasado ocho años perdiendo competitividad, que sólo compensábamos parcialmente con los costes salariales. No había inversión industrial, que es lo que te permite mejorarla de verdad”, dice Gonzaléz.

Recuperación del crédito

Y a eso ayuda el crédito bancario, que ya está tirando. “La banca, aunque sigue pidiendo garantías, empieza a disputarse a las empresas con beneficios, sin entrar en los análisis detallados a los que hasta ahora sometían la cuenta de resultados antes de conceder un préstamo”.

Garrofé coincide en que la mejoría del crédito, detectable a partir del último trimestre de 2014 por la intervención del BCE, ha apoyado mucho la recuperación. "Hasta entonces -dice- el crédito era una cuestión de primera magnitud. Los bancos no tenían liquidez y sufrían una morosidad enorme. Ahora tienen menos mora y el BCE les ha inyectado dinero. El resultado es que en estos momentos el 75% de las pymes no tiene problemas de financiación”.

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