Análisis Político

El "proyecto Badalona", la nueva hoja de ruta

La independencia de Cataluña es posible, pero ya no pasa por Mas, sino por una entente entre las CUP, ERC y los podemitas.

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Pablo Planas
Domingo, 12.07.2015 13:49

Mas es un ídolo caído, una estatua al soldado desconocido, un político grogui y sin partido a la espera de que le fiche la candidatura que él mismo ha parido, un Salieri rencoroso, el mismo Abundio, que corría solo y quedó segundo, un tipo traicionado y rodeado de una mediocridad espeluznante. No hay uno sólo consejero autonómico cuya rostro no evidencie los síntomas faciales de un paciente de esofagitis aguda o de alguien que se acaba de encontrar un pelo en la sopa. Vamos, que ponen o tienen unas caras de asco con mirada de suficiencia y aires de aristócrata de rapé que dan grima. Con esa actitud de los consejeros del Gran Ganga Mas se entiende a la perfección que la ANC, Òmnium y todo el paripé separata pretendan una lista de artistas con Lluís Llach de titular y Guardiola de suplente, antes que a Francesc Homs, Rull, Turull, Rigau y Corominas en los puestos de salida.

La presión de los medios catalanes para que haya una candidatura soberanista única en la que vaya Mas es un cuadro bufo al que se ha sumado García (¿por qué no te callas?) Margallo con el argumento pelotero de que eso sería como una Barça sin futbolistas. ¿Y a usted qué? Deje tranquilos a los convergentes con sus rollos y sus pollos. Es de suponer que Mas se presentará a las elecciones del 27-S, si es que tales elecciones se concretan. Y pudiera ocurrir que nuestro hombre del tupé se guarde el comodín de agotar la legislatura, cosa que le recomiendan encarecidamente los suyos para ir buscándose la vida con algo de calma.

En Madrid a todo esto ya no se le da la más mínima importancia. La fatiga respecto a las andanzas del presidente de la Generalidad es la nota dominante. Las encuestas reflejan una relativa pérdida de apoyo a la secesión y las organizaciones alimentadas por Mas se giran contra el domador y le piden que salga de la pista, del circo y de órbita. No es la primera vez que se la da por muerto político, pero sus espasmos son más tenues con el paso de los días y las dificultades para confeccionar una candidatura que le salve del naufragio muestran a las claras que en ERC y en las CUP se le acabó el crédito.

La independencia de Cataluña es posible, pero ya no pasa por Mas, sino por una entente entre las CUP, ERC y los podemitas. El proyecto Badalona lo llaman y no admiten paisas con corbata, sino gente de izquierda más o menos antisistema. Mas no debe ser consciente de que ha protagonizado tantos momentos históricos que parece un prócer de bronce aspirante a una rotonda del paseo de San Juan. Que si la pluma del 9-N, que si la imputación, que si la hoja de ruta, que si plebiscitarias... Se ha quemado y ha quemado al electorado por su talante político de diva espoleado por tipos como Homs y el de las gafas blancas, cuyos consejos se resumen en un "dientes dientes, que es lo que les jode".

Todo lo que ha hecho Mas ha sido un error, pero aún está a tiempo de enmendar el mayor de todos. Las ventajas de desconvocar los comicios son mucho mayores que el daño que pueda provocar en una credibilidad que ya está por los suelos. Ha roto CiU y se ha cargado CDC. Lo único que le falta es ponerse una camiseta del "sí se puede". Los empresarios que han aflojado la pasta para esto están incendiados. En el mas, pero incendiados.