Arresto del presidente de Teyco

Los Sumarroca, empresarios al calor de Convergència

Teyco es la principal constructora de la familia, que controla el 30% de Comsa Emte y tiene una de las bodegas más conocidas de Cataluña, el grupo Sumarroca

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Los empresarios Carles Sumarroca padre y Carles Sumarroca hijo saliendo de los juzgados de la Audiencia Nacional, en Madrid
Cristina Farrés
Jueves, 23.07.2015

La trayectoria profesional de la familia Sumarroca está intrínsecamente ligada a la evolución del partido en el poder de Cataluña, Convergència Democràctica (CDC). El patriarca de la saga empresarial, Carles Sumarroca Coixet fue uno de los fundadores del partido. Recibió la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat en 2010 y ha ejercido un papel activo en las patronales catalanas desde principios de los años 80. Presidió Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña entre 1980 y 1989 y fue consejero de Foment del Treball.

Íntimo amigo de Jordi Pujol, fundador de CDC, también ejerció responsabilidades en Banca Catalana. La relación entre ambas familias no termina aquí, se traslada al plano empresarial.

Desfile ante la Audiencia Nacional

En los momentos álgidos del pujolismo en Cataluña la matriarca, Núria Claverol, fue socia de Marta Ferrusola en la empresa de jardinería Hidroplant, cuyos contratos con la Administración catalana la llevaron a surtir de plantas todas las dependencias del Govern y elevaron los resultados del grupo a lo más alto. En las horas bajas de la que ejerció durante años como primera familia de Cataluña, Carles Sumarroca y su primogénito, Carles Sumarroca Claverol, también desfilaron ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz.

Ambos empresarios fueron imputados por los delitos de falsedad documental y blanqueo de capitales por unos negocios que hicieron con Jordi Pujol hijo y por haber recibido, presuntamente, un trato de favor de la Generalitat en la adjudicación de varios concursos públicos. Solicitaron a Ruz que les desvinculara de la investigación de la fortuna de Pujol Jr. el pasado enero por falta de pruebas.

Comsa, la constructora que controla Emte

El magistrado sospechaba que las empresas que controlaba la familia formaban parte de un entramado mediante el cuál CDC se financiaba de forma ilícita y la fortuna de los Pujol incrementaba. Están en el punto de mira de los tribunales operaciones ejecutadas por la constructora Emte cuando ésta aún era sólo propiedad de la familia.

La crisis les afectó y la falta de liquidez en el grupo propició en 2009 una operación que les llevó a vincularse con otro de los grandes apellidos de la construcción en España, los Miarnau. Emte estuvo de acuerdo con fusionarse con la emergente Comsa y nació uno de los principales grupos que operaba en Cataluña con una presencia más que destacada en el Estado y varios negocios en el ámbito internacional.

Discrepancias en la cúpula

En una primera etapa las dos familias mantuvieron un reparto de funciones equitativas en la compañía que poco a poco se fue decantando a favor del accionista mayoritario, Comsa, propietario del 70% de la nueva firma. El golpe sobre la mesa definitivo de los Miarnau tuvo lugar a finales de 2014 y se comunicó el pasado enero, poco antes de que Carles Sumarroca padre e hijo solicitaran a Ruz que les levantara su imputación.

Las diferencias de criterios entre los socios superaron los compromisos sociales y políticos que habían asumido en un primer momento. Carles Sumarroca Claverol fue apartado de la vicepresidencia del grupo y los Miarnau tomaron todo el poder ejecutivo, tanto de gestión como institucional.

Jorge Miarnau se convirtió en el presidente del hólding mientras que sus hermanos José y Juan se repartieron el liderazgo de las cinco filiales en las que se divide el grupo. Sólo quedó un Sumarroca en el consejo: Albert Sumarroca Claverol, el hermano menos vinculado a los escándalos de presunta corrupción que han salpicado a la familia.

El negocio de Teyco

El hijo mediano, Jordi Sumarroca, ha sido detenido y acusado este jueves por la mañana de cometer un presunto delito de blanqueo de capitales en Teyco, la otra constructora de la familia. Fundada en 1963, durante años fue la segunda marca del clan en los negocios que emprendía tanto en la construcción como en la promoción inmobiliaria.

Las estrecheces tras el fin de la burbuja del sector en España también hicieron mella en la sociedad y la obligaron a vender su histórica sede, situada en plena Avenida Tibidabo de Barcelona, y a trasladar a sus empleados a un edificio más modesto situado a pocos metros. El mismo que ha sido registrado por segunda ocasión por la Guardia Civil.

Antes de que se entrara en el punto de mira de la justicia por sus negocios turbios en Torredembarra (Tarragona), los Sumarroca habían centrado sus esfuerzos en reflotar de nuevo la actividad de Teyco. Habían identificado varios proyectos que consideraban muy interesantes en la corona de Barcelona y pretendían levantar entre seis y ocho millones de euros de inversores privados para ejecutarlos, ya que la caja propia estaba vacía.

Bodegas Sumarroca y productos ‘premium’

La familia, al final, ha tenido más suerte en su negocio fuera del ladrillo. Bodegas Sumarroca está gestionada por el patriarca del clan y produce cava y vino blanco, tinto y rosado. La fortuna familiar tiene parte de su origen en la vid de Llimiana, una población de la comarca de Pallars Jussà (Lleida) de la que también es originario el presidente de Pimec, Josep González.

Sumarroca Coixet trasladó el negocio al Penedés al comprar un par de fincas históricas de la zona y amplió también a golpe de talonario el negocio en 1999. Además de vino, distribuyen a través de Selfoods las conservas Aranca y otros productos premium como los aceites La Boella, salsas y aliños Molí de Pomerí y sal del Himalaya, tal y como afirman en la página web del grupo.

El último dato de facturación de todo el grupo (vinos más otros productos) lo hicieron público en 2012: obtuvieron una cifra de negocio consolidado de 11,6 millones de euros.