Mas y las preposiciones

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Martes, 14.07.2015 08:30

Cuando se enseña morfología, las preposiciones suelen dejarse para el final. Parece que hay poco que explicar y, en las clases de lengua española, se suele hacer estudiar a los alumnos una lista cerrada y poco más. Sin embargo, el uso de las preposiciones cuando aprendemos una lengua extrajera, suele ser complicado y es uno de los puntos que nos señala el grado de profundidad en el conocimiento de la misma. Y es que las preposiciones son muy importantes, como está experimentando Artur Mas en sus propias carnes.

Resulta que Mas, al ver que nadie secundaba su Lista del presidente decidió hacer una rebaja y proponer una Lista con el presidente

El presidente de la Generalitat, en una de sus innumerables astucias, convocó el 25 de noviembre de 2014 una conferencia que llevaba por título “Después del 9N, tiempo de decidir, tiempo de sumar”. Decidió montar esta conferencia, que causó gran expectación entre los suyos, para hacer ver que el proceso iba viento en popa y, de paso, hacerse con el timón del barco –él, que tanto gusta de las metáforas marineras- rumbo a Ítaca y dejar a los de ERC como simples grumetillos. Su plan consistía en una Llista del president con la que poder disolver las maltrechas siglas de CiU y, de paso, disimular el batacazo electoral que le vaticinaban todas las encuestas. En esta lista, irían juntos y revueltos todos los partidos y entidades de la sociedad civil subvencionada favorables a la secesión. Eso sí, en un arrebato de generosidad inusitado, se ofrecía tanto a encabezar la lista como a cerrarla. Aun así, como se imaginaba que a los demás no les iba a acabar de hacer gracia la propuesta, le añadió una coletilla para hacerla más atractiva: o había lista o no convocaba elecciones anticipadas.

Efectivamente, el resto de partidos se pusieron a organizar sus propias conferencias para decir que ni hablar del peluquín. La gran unidad de la que los partidos soberanistas habían presumido hasta el momento, se fue disolviendo como un azucarillo hasta llegar a las situación actual: ahora es Convergència sin Unió; Unió, a su vez, también está dividida y, como guinda del pastel procesario, ERC y CUP quieren echar a los políticos de la lista electoral secesionista.

Resulta que Mas, al ver que nadie secundaba su Lista del presidente decidió hacer una rebaja y proponer una Lista con el presidente en la que su insigne figura quedara diluida entre otros grandes prohombres –y promujeres, se entiende- del separatismo catalán y animó a las omnipresentes ANC, Òmnium Cultural y AMI a liderar el proceso. Estas insignes representantes de la sociedad civil subvencionada se quedaron un tanto patidifusas con la propuesta y, en esto, llegan ERC y CUP y lanzan su sorprendente propuesta: una lista sin un solo político que no invista a nadie como presidente para, a los pocos meses, convocar unas nuevas elecciones ya con políticos. O sea, una Lista sin el presidente.

No voy a entrar ahora en lo majadera que resulta la propuesta, porque se ha escrito largo y tendido sobre ella, más allá de señalar que dejaría Cataluña varios meses con un gobierno en funciones y un poco más empobrecida por el gasto de tantos comicios seguidos en el caso de que ganara esa lista o con una serie de políticos –una vez que cogieran el cargo, ya lo serían- sin ninguna intención de serlo y teniendo que enfrentarse a toda la dinámica parlamentaria y de representación de sus votantes en caso de que perdiera. No, yo me quedo con la imagen indigna de Mas repudiado de la lista y con todos sus voceros mediáticos dándolo todo pidiendo un puestecito para el president en la lista. Al margen de que hayamos votado o no a Artur Mas o de que nos guste más o menos, es el presidente de todos los catalanes, el máximo representante del Estado español en Cataluña y, por decencia, no puede ofrecer semejante imagen de perdulario ante todos los que le pagamos el sueldo.

El cambio de preposiciones que va desde el “del” al “con” para acabar en el “sin” muestran el descenso de Artur Mas que empezó ofreciendo una imagen épica conduciendo al pueblo a la tierra prometida y que ha acabado mendigando un puesto en la lista que él propuso y que ahora quieren llenar con los miembros destacados de la “sociedad civil” que han ido engordando a base de subvenciones y promoción en los medios controlados por el gobierno catalán. Cría cuervos, astuto.

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¿Quién es... Sonia Sierra?
Sonia Sierra
Doctora en Filología española y profesora de Lengua y Literatura españolas en Barcelona. Miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo. Concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona.
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