Golpe al nacionalismo catalán

Un año después de la caída de Pujol, cae su gran conexión empresarial

La detención de los Sumarroca certifica el fin de una época en la que el líder nacionalista y su entorno era intocable

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El ex presidente de la Generalitat y fundador de CDC, Jordi Pujol, durante su comparecencia ante el Parlamento autonómico en septiembre de 2014
Alejandro Tercero
Viernes, 24.07.2015 02:07

La detención este jueves de tres miembros de la familia Sumarroca por delitos contra la administración pública, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal pone el colofón final al 'annus horribilis' del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol.

Como si de una suerte de justicia poética se tratase -algunas fuentes opinan que no hay casualidades en las actuaciones judiciales-, la caída del clan Sumarroca se ha producido a pocas horas del primer aniversario de la histórica confesión del padre del nacionalismo catalán contemporáneo.

Aquel 25 de julio de 2014 marcó un antes y un después en la historia reciente de Cataluña. La admisión por parte de Pujol -forzada por las filtraciones a la prensa- de que durante décadas había ocultado al fisco en el extranjero una fortuna de dudosa procedencia acabó con la imagen de patriota generoso, desinteresado y austero que el fundador de CDC se había labrado durante años con la ayuda de los medios catalanes públicos y 'concertados'.

El fin de una época

Su entorno político más próximo -los otrora todopoderosos Lluís Prenafeta y Macià Alavedra- había caído unos años antes. Ahora parece que es su círculo empresarial el que está en peligro. Carles Sumarroca era -además de íntimo de Pujol- cofundador de CDC y su principal conexión con el mundo de los negocios.

De lo que no hay ninguna duda es de que la detención de los Sumarroca certifica el fin de una época: aquella en la que el líder nacionalista y su entorno eran intocables. Es probable que otros empresarios que crearon sus inmensas fortunas a la sombra de Pujol hayan captado el mensaje a navegantes y ya estén poniendo sus barbar a remojar.

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