¿Murió el Colectivo Wilson?

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Viernes, 28.08.2015 00:01

Para aquellos que los desconozcan, les copio la entrada de su web: “Los miembros del Colectivo Wilson somos académicos (del ámbito de la economía y de la ciencia política) que vemos con preocupación cómo determinados partidos políticos, medios de comunicación y analistas hacen campañas de desinformación que tienen como objetivo atemorizar a los ciudadanos de Cataluña y evitar que ejerzan libremente su derecho a decidir el futuro de nuestro país”.

Y continuamos: “Ante esta situación, hemos decidido crear el Colectivo Wilson para poner al alcance de todo el mundo nuestros conocimientos y opiniones, expresadas de forma colectiva o individual, sobre los diferentes debates que se están produciendo en torno a esta cuestión. Nuestro objetivo es que, en el proceso de reflexión y deliberación que se acaba de poner en marcha, los ciudadanos puedan distinguir mejor el grano de la paja, las verdades de las falsedades, las realidades de las exageraciones y los argumentos correctos de los incorrectos”.

¿Casi tres años sin abrir la boca en este momento histórico? Los tipos recuerdan a Artur Mas, ya saben, el astuto, que se va de vacaciones un mes antes del “momento de lograr la libertad luego de 300 años de opresión”

Vamos, seis amigos que dicen ser todos catedráticos --aunque, como indica su CV en inglés, son “profesores de cátedras” pagadas por ciudadanos, algo bien diferente a un catedrático en España-- que, curiosidades de la vida, NO hacen un miserable “comunicado conjunto” desde el 23 de noviembre de 2012. Sí, han leído bien, los economistas del “proceso histórico de Cataluña” no tienen tiempo para el país. ¿Quizás no será tan importante para sus bolsillos? De verdad, ¿estos son los adalides economistas de la independencia que iban a distinguir el grano de la paja? ¿Casi tres años sin abrir la boca en este momento histórico? Los tipos recuerdan a Artur Mas, ya saben, el astuto, que se va de vacaciones un mes antes del “momento de lograr la libertad luego de 300 años de opresión”. ¡En fin otros cachondos!

Usan además, vergonzosamente, el nombre de “catedráticos” para dotarse de unos méritos de cara a la opinión pública de forma claramente manipuladora. Aunque quizás no es tanto la vergüenza como la sinvergüenza de algunos. Delirante es leer la presentación de “5 minutos” en el 2009 del profesor Xavier Sala i Martin en la revista universitaria de Columbia (en inglés porque la risa es mayor): “He is a celebrity in Spain. Sala-i-Martin had his own television show and was president of the champion FC Barcelona soccer team. He hosts a radio show, which he broadcasts live to Spain at 2:30 a.m. EST every Tuesday from his office in SIPA”.

O sea, el tipo nacionalizado americano --hay que recordarlo-- vende que su mes (del 26 de julio al 22 de agosto de 2006) como presidente de la gestora entre elecciones del Barça es como si hubiera sido presidente electo del club. Pero, ojo al dato, ¡¡dice ser una celebridad en España!!! “People come from Spain and stop in my office” y por eso prefiere el anonimato de Nueva York. Chiste fácil... ¿supongo que en España le pararan por las americanas? Cabe recordar que la mayoría de sus ingresos son de las televisiones y radios del Gobierno catalán. Aunque en su entrevista queda claro no existe Cataluña. Ni la cita. Solo cita Barcelona y España pero jamás Cataluña. Supongo que en esa entrevista no cobraba ni debía hacer patria como catalán. ¡Dios... la ética y moral de algunos!

De verdad, uno lee esos cinco minutos de entrevista y entiende por qué el resto de “catedráticos” no se han vuelto a reunir para hacer un comunicado conjunto desde 2012. Entre ellos sí se conocen, y prefieren guardarse silencio para esconder sus vergüenzas. ¿Les suena esa historia en Cataluña?

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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