Dimas Gimeno saca de la crisis a El Corte Inglés

El gigante español de los grandes almacenes vuelve a crecer en ventas y beneficio, aprueba la entrada de un nuevo socio y da portazo a los minoritarios en el consejo de administración

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Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés, ante la sede de la Fundación Ramón Areces, en la madrileña calle de Vitrubio.
Xavier Salvador
Domingo, 30.08.2015 18:22

No hay mal que por bien no venga, ni mal que cien años dure. Esa parece ser la filosofía del nuevo equipo directivo del grupo español de grandes almacenes que preside Dimas Gimeno. El Corte Inglés ha regresado al crecimiento. Tras unos años de intensa crisis y de estancamiento a la baja de sus principales magnitudes, el año 2014 mostró un mejor tono en ventas (14.592 M€) y beneficio neto (118 M€).

En el ejercicio fiscal que se cerró en febrero (una tradición de la compañía, que así dejaba constancia de la marcha de sus ventas en la campaña de Navidad y Reyes), la sociedad holding se anotó una mejoría de casi todos los indicadores de su cuenta de resultados. Incluso recuperó el pulso inversor, una de las características que siempre había presidido en la historia reciente la evolución de la empresa.

Fin a la crisis de la deuda

Todo ello después de que su nuevo primer ejecutivo, Dimas Gimeno, cerrara un acuerdo de refinanciación de la deuda con los bancos. El presidente ha incorporado una nueva cultura a la organización, que siempre había destacado por su carácter de empresa de trazas decimonónicas.

Para darle salida al elevado endeudamiento, no sólo se pactó unos planes de pago con los proveedores. También abrir el capital a nuevos socios. Y la junta de accionistas que se ha celebrado, como cada año, el último domingo de agosto, aprobó la operación que permite a un inversor catarí tomar un 10% del capital de grupo que estaba en situación de autocartera. Porcentaje que aún podría subir dos puntos y medio más en función de cómo se ha instrumentalizado la operación: un crédito de 1.000 millones de euros convertible en acciones.

Los díscolos quedan fuera del consejo

El dinero fresco que entra en la casa se dirigirá a reducir deuda. En consecuencia, los costes financieros se reducirán y el grupo podrá mantener niveles constantes de inversión, tal y como explicó la empresa en una nota oficial.

La limpieza aplicada por Gimeno, no obstante, va más allá de las costumbres más rancias de la propiedad o del nuevo escenario de endeudamiento. El presidente de El Corte Inglés ha decidido propinar un puntapié a los accionistas díscolos de la compañías, los hermanos Carlota y Javier Areces Galán, propietarios de Corporación Ceslar, sociedad que posee el 10% del capital del gigante de la distribución.

Cambios estatutarios

Los Areces Galán y Gimeno no se han entendido sobre la valoración de la compañía ni sobre cómo y en qué condiciones se le daba acceso al nuevo socio. En pleno contencioso legal y de amenazas jurídicas ha llegado la junta anual y los disidentes se han quedado sin su puesto en el consejo de administración, que sí dispondrá, en cambio, el representante del nuevo accionista incorporado. 

La junta general celebrada en Madrid también ha aprobado un profundo cambio de los estatutos de la compañía. El propio grupo reconoce que se hacía necesario proceder a esa modificación, puesto que las normas de la compañía ya chocaban con la propia legislación que se ha aprobado en España en los últimos años. Además, y esa es otra de las consecuciones de Gimeno, El Corte Inglés necesitaba una adaptación a los niveles de transparencia propios de una empresa del tamaño y reputación del grupo de grandes almacenes.

Gimeno parece dispuesto a finiquitar la leyenda empresarial de ser el sobrino de uno de los fundadores, a quien sucedió a su fallecimiento, y ha puesto a lucir su perfil propio como gestor.