El misterioso Gabriel Rufián de Súmate

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Domingo, 30.08.2015 23:00

Para aquellos que no lo sepan, Gabriel Rufián Romero es la gran esperanza de Súmate. Ya saben ese grupo de gente que dicen apoyar la independencia desde el castellano. El individuo se hace llamar Biel, en la intimidad claro. Es un tipo al estilo Inés Arrimadas, pero en macho alfa. Bien parecido, guapetón, vamos un tío bueno de barbita bien afeitada. Hasta su twitter pone unas manos –no las suyas– para demostrar que toca la tierra. La antítesis del boxeador Eduardo Reyes, recuerden el seis de la lista.

Curiosamente a Eduardo Reyes se le conoce un pasado. Escaso, pero suficiente para saber que su sueldo de parlamentario será el mayor obtenido en su vida. Pero, ¿quién es Rufián? Como cantaba José Luís Perales: “¿De dónde es? ¿a qué dedica el tiempo libre? Pregúntale, ¿por qué ha robado un trozo de mi vida? Es un ladrón, que me ha robado todo”.

A lo Perales le preguntamos por su currículum y hubo silencio. Solo encontramos una carta de presentación a la ANC, donde es miembro de la secretaría. En ella indica su diplomatura, un par de masters y postgrados. También acredita 10 años de experiencia en “la selección, gestión, formación, desarrollo y comunicación de equipos de trabajo en la empresa privada”.

¿Puede alguien salir de la nada y convertirse en la persona con más proyección de un proyecto, ya dudoso, como Súmate?

Un dato de partida supuestamente interesante. Pero no posee ni un miserable Linkedin –no conozco a nadie con esa profesión y edad que no lo tenga–, ni una notificación en el BOE, ni un registro en cualquier base de datos pública desde hace años.

¿Puede alguien salir de la nada y convertirse en la persona con más proyección de un proyecto, ya dudoso, como Súmate? Sinceramente, elementos extraños en organizaciones extrañas preocupan poco. Pero quizás esas propias organizaciones debería preguntarse cómo una persona sin pasado, sin registros, puede haber escalado tanto en tan poco tiempo. Realmente queda muy exótico decir que sus padres, de Santa Coloma, se conocieron en Bandera Roja. Una organización conocida por ser capricho de muchos burgueses de la Barcelona alta. Todo es siempre políticamente correcto en la izquierda.

Yo que soy mucho de películas, ya saben esas de las noches oscuras, siempre he pensado que la gente sin pasado es potencialmente peligrosa. Desconocer un origen hace sospechar sobre el presente. Ocultar el currículum resulta tan sospechoso como posicionarse en una organización precisamente no muy transparente.

Al analizar sus palabras, sus frases, sus tuits cada uno es una nueva “resta”, una “quita” de potenciales votantes. Sus mensajes simplemente sirven para inflamar más a los radicales, no para sumar votos.

Al final uno se pregunta: ¿Y sí realmente su misterio no es tal y simplemente, está haciendo lo que han pedido que haga? Quizás internamente deberían preguntarse más que nosotros por el pasado de este individuo. Las sorpresas no siempre son sorpresas. Y algunos son tan inocentes que se las meten dobladas y no se enteran. Y hemos repetido, en más de una ocasión, cierto independentismo es más inocente de lo que quiere representar. Ellos con Rufián tienen un problema. El resto, en este tema, precisamente no. Cada uno lea lo que crea que deba leer; cada uno entienda lo que quiera entender. Él simplemente hace su función. Y por si alguien lo duda no es sumar votos.
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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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