REVISTA DE PRENSA

Los números que cantan de Rajoy y Mas, el bueno de 'La Vanguardia'

Según el diario de Godó, la campaña de Rajoy será gorda y gruesa. La prensa difiere en la lectura de los presupuestos. Puro electoralismo para unos y la salida de la crisis para los afectos

13 min
Pablo Planas
Miércoles, 5.08.2015 08:23
Titulares de los periódicos de papel

ABC: A España le salen las cuentas

El Mundo: Montoro promete bajar el IRPF si el PP vuelve a ganar

El País: El Gobierno convierte la presentación del Presupuesto en un acto electoral

La Razón: Giro social: Más dinero para Educación, Sanidad y Empleo

Ara: La legislatura del castigo a Cataluña

El Periódico: Cruce de desafíos

El Punt-Avui: Defensa propia

La Vanguardia: Crece un 10% la inversión en Cataluña pero no llega aún al PIB.

Cinco Días: Alegrías, las justas

Expansión: Más dinero para gasto social, funcionarios y CCAA


La presentación de los presupuestos manda en las primera páginas de casi todos los periódicos. El rito otoñal ha llegado este año antes de tiempo, como la vendimia, un adelanto con tintes electorales que perfila un cambio de rumbo en la actividad gestora del Gobierno. De los presupuestos se dice que es la ley más importante del año, sea en el Congreso, en las taifas, diputaciones y concejos, pero no acaba de colar vista luego la libre disposición de los fondos según para qué y quién.

Números y más números que en líneas generales prefiguran un teórico fin de los ajustes, bajadas de impuestos y dinero incluso para la cultura, que es donde Rajoy se pone estupendo para ver si no le montan el número los titiriteros, cuya influencia social es inversamente proporcional a la calidad de sus producciones, por lo común. Se trata de la vieja confusión de que la cultura, en vez de la enseñanza, debe ser gratis. Pasa que la cultura suele ser un concierto de "No me pises que llevo chanclas" en las fiestas mayores. Y la enseñanza, una catástrofe.

De la prensa generalista destaca la interpretación de El País, que viene con las firmas de J. S. González y A. Bolaños: "El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó ayer el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2016, en un acto con claros tintes electorales. El ministro avanzó que si el PP gana las próximas generales bajará el IRPF el próximo año, pero evitó recoger el efecto de esa rebaja fiscal en las cuentas públicas. El Gobierno planea una reducción del gasto no financiero del Estado del 3% y un aumento de la recaudación por impuestos del 6,2%. Después de años encadenados de recortes, los aumentos del gasto social anticipados por Rajoy el pasado viernes —becas, dependencia, ayudas a familia— crecen un 3,8%. Las inversiones en infraestructuras aumentan un 1%. La partida dedicada a ayudas a la cultura obtiene un 7,27% más, y el cine un 14,11%. El ministro dijo que hay margen para mejoras en la tramitación parlamentaria, más próxima a la convocatoria electoral".

Esto es que la subasta no ha hecho más que empezar. Se abre la sesión y se prevé un otoño primaveral, un reparto generalizado de promesas de gasto, la cuadratura del círculo tantas veces demostrada entre la moderación fiscal y el aumento de ingresos, una ecuación liberal que permite un mejor sostenimiento del Estado del bienestar, o de lo que queda.

Al respecto, Cinco Días apunta las siete claves de los números gubernativos en este enlace. Como “curiosidades” del informe, que España pagará al día 92 millones diarios, lo que supondrá un gasto anual de, siempre según Cinco Días, 33.490 millones. En cuanto a las Comunidades, el diario económico afirma que Cataluña se lleva el premio gordo, con el mayor incremento de la financiación. 17.225 millones es la partida prevista para el próximo año, un aumento de 1.862 millones, el 12,12% más que este año. En Somalilandia harían maravillas con tanta pasta.

Como es obvio, la Generalitat no lo considera suficiente y brama por la asfixia financiera. Papel mojado. La tesis es que cuando ganen las elecciones, proclamen la independencia y en toda Europa se celebre el ejemplo catalán habrá que renegociar deuda, activos, pasivos y quién se queda con el magnífico edificio de la Delegación del Gobierno, si la Diputació, la Generalitat o Ada Colau y un retén de okupas bolivarianos.

Se hace raro hablar de números. Y más en agosto, mes en el que se supone que hay que desconectar y no trabajan más que los empleados de la economía sumergida. Los periódicos partidarios del Gobierno llegan al chiringuito con la promesa del 2 por 1 en paellas mixtas y bebida gratis. Los contrarios, en cambio, son la nota inflada, el servicio de mesa, los mosquitos y el calor.

La reducción del paro, que registra la mayor caída en julio desde hace 17 años, avala a quienes como Montoro sostienen que España es el faro de Occidente y que sus cifras no tienen parangón en la UE. Luego llega la temporalidad con las rebajas, pero eso es harina del próximo mes o del otro. El país ha tomado una ola y parece buena, un rizo perfecto, una elevación armoniosa y un gran túnel por el que deslizarse y reírse de los tiburones.

Así pues, la economía, bien. Vayan preparando las longanizas para atar a los perros. La política, por su lado, mal tirando a peor. Rajoy versus Mas es el anuncio del cartel de la lucha libre. Según La Vanguardia, Rajoy, el elefante marino de Pontevedra, es marrullero, escurridizo, chuleta y aparece donde menos se lo espera. Ayer andaba por Andalucía e hizo un alto en el camino a Doñana para pegar la hebra y la brasa. Carmen del Riego presenta al gallego del calzón azul con un cormorán tatuado en la rabadilla. Es indudablemente malo, muy malo, Cassius Clay en su versión más macarra: "No hizo falta ni preguntarle. Al día siguiente de la firma del decreto de disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones para el 27-S, publicado ayer en el DOGC, el presidente del Gobierno entró en campaña y marcó lo que será el tono del Gobierno y del PP de aquí al 27 de septiembre. Mariano Rajoy no dejó ni un resquicio para el entendimiento, si es que pudiera haberlo después de los continuos desencuentros desde hace casi tres años, cuando dio el portazo al pacto fiscal planteado por Artur Mas. La campaña será de trazo gordo y palabras gruesas, de enfrentamiento total entre dos posiciones que a día de hoy parecen más irreconciliables que nunca, y el presidente del Gobierno se empleará a conciencia, en apoyo no tanto del candidato del PP, Xavier García Albiol, que también, sino de una oposición frontal a las aspiraciones independentistas del president de la Generalitat: "Nadie va a romper España de ninguna manera, ni nadie va a deshacer los vínculos que tenemos en común desde hace siglos los ciudadanos de Catalunya y el resto de los españoles", afirmó".

Trazo gordo y palabras gruesas augura Del Riego en la esquina popular. Mas, por lo demás y a diferencia del tosco inquilino de la Moncloa según el diario de Godó, toca un solo de violín en el tejado de la Generalitat. No le ha quedado más remedio, las circunstancias le empujan a un callejón sin salida, Rajoy se lo ha buscado...

En breve, Josep Gisbert recoge el tono plañidero de Mas: "El plebiscito del 27-S es una actuación en "legítima defensa" ante el "ataque sistemático" del Gobierno español al autogobierno de Catalunya, "y cuando te atacan sistemáticamente, tienes derecho a la legítima defensa". Artur Mas justificó ayer con esta argumentación la convocatoria "excepcional" de las terceras elecciones catalanas en cinco años, veinticuatro horas después de firmar el decreto que disuelve el Parlament y fija la fecha de los comicios".

Legítima defensa y ataque preventivo. En la trifulca, Mas recibe dos severos correctivos. El artículo de Fernando Savater en El País aporta razones filosóficas y jurídicas para aclarar conceptos y desfacer entuertos. Será en vano, pero el ejercicio es brillante: "La ciudadanía democrática se basa en el derecho a decidir de cada cual. Este derecho tiene como cauce y límite la ley constitucional que sustenta el Estado y es, obvio resulta decirlo, igual para todos. En España oímos cosas sorprendentes como que ninguna Constitución europea reconoce el derecho a decidir, cuando todas se basan en él, o partidos que proponen incluir ese novedoso derecho en el ordenamiento constitucional, o sea que proponen la revolucionaria idea de que los zapatos por fin se acomoden a los pies. Naturalmente, el derecho a decidir es meramente político, no prepolítico o suprapolítico. Por tanto, no depende de diferencias culturales, regionales, históricas, etcétera… ni se aplica a entidades colectivas superiores al ciudadano libre e igual a todos los demás".

Sigue Savater: "Cuando uno dice que desde el punto de vista político no hay catalanes, ni vascos ni andaluces (ni mucho menos miniestados con voluntad propia como Cataluña, Euskadi o Galicia) despierta hoy el escándalo de quien niega la evidencia: ¿no es evidente que existen catalanes o vascos de identidad inconfundible? Pero también existen de manera inconfundible varones y mujeres, ateos y creyentes, negros, blancos y amarillos, pero nadie se escandaliza porque tales diferencias no se reflejen en formas de ciudadanía distintas. Son distintos, pero no políticamente distintos. La libertad del ciudadano, a partir de la ley compartida, es poder definirse como prefiera cultural, ideológica, estética o eróticamente: parecerse a quien quiera o diferir de todos. Pero ninguno, individual o colectivamente, tiene derecho a decidir por sí mismo y excluyendo a los demás sobre lo que afecta a todos".

Y concluye: "En España son paradójicamente tiranos los que quieren cumplir las leyes, no los que las desafían. Algunos parecen más preocupados por la reacción del Estado ante el plebiscito separatista en Cataluña que por este mismo atropello al derecho a decidir de los ciudadanos. Me recuerda aquel desafortunado titular de este periódico tras los atentados del 11 de septiembre (“El mundo teme la reacción de USA”), como si el peligro no fuese el nuevo terrorismo global sino el cabreo de Bush. Porque el “prusés” no es malo porque sea ilegal, sino que es ilegal porque es malo para la democracia. Y lo peor sería que el Gobierno estatal no hiciese nada efectivo para impedirlo. Algunos se inquietan: ¿suspender la autonomía? ¿y luego qué?¿encarcelar a Mas? ¿y luego qué? Preguntas parecidas se hacían en el País Vasco cuando se intentaba acabar con el doble juego de los que pretendían a la vez estar en el Parlamento y apoyar a ETA. ¿Ilegalizar Herri Batasuna? ¿Y luego qué? ¿Encarcelar a la mesa nacional de HB? ¿Y luego qué? Pues luego ETA renunció a la lucha armada". Interesante y arrojada equivalencia. Aquí está el artículo íntegro, una pieza de coleccionista de argumentos.

El de Ignacio Camacho en Abc es más breve pero igual de punzante: "Hay algo extraño, algún mecanismo moral viciado, en una sociedad que en plena crisis de desconfianza sobre la política confía en un gobernante que hace trampas. Eso sucede en Cataluña, donde una parte significativa de los ciudadanos apoya a un presidente que no sólo es tramposo sino que blasona de serlo. Artur Mas lleva tiempo presumiendo de engañar al Estado, pese a que el Estado es también él, como si eso constituyese un gesto de astucia en vez de un ejercicio de deslealtad. Mas, envuelto en una grandilocuente mística mesiánica, tiende a sentirse un mito reencarnado: ora Moisés en el Sinaí, ora Ulises ante Polifemo. La realidad resulta mucho más prosaica: Arturo el Astuto no es otra cosa que Arturo el Fullero".

Continúa con un toque al constitucionalismo, si lo hubiere: "La última de sus fullerías consiste en convocar unas vulgares elecciones de diputados autonómicos para convertirlas en un plebiscito subterfugial de secesión. El presidente de la autonomía catalana se ufana así de burlar su propia ley, creyéndose una suerte de príncipe de Maquiavelo. Pero lo hace porque sabe que puede hacerlo, que sus conciudadanos se lo permiten y hasta se lo jalean. Si hubiese cierta energía moral en lo que queda de constitucionalismo civil en Cataluña, su explícita declaración de intenciones dolosas merecería que alguien lo denunciase en un juzgado por estafa. O por golpismo: es la primera vez en España que se anuncia con toda formalidad oficial un golpe contra la Constitución".

No parece verano, pero hay temas muy refrescantes. Jaime Botín ha intentado llevarse un Picasso que es suyo a Suiza. Lo han interceptado en Córcega. La concejala de Ciutat Vella, Gala Pin, ha sucumbido a la presión y ha retirado los mingitorios del sitio de 1714. Y como se dijo en esta revista hace meses, la baldosas de la Diagonal son feas y además se rompen, según denuncia El Periódico. A la gente, por eso, le gustaban. Nadie lo reconoce, pero a todo el mundo le pirran las cenefas en el baño. Hacen hogar, dicen.

5 de agosto, Nuestra Señora de las Nieves; Nuestra Señora de la Seo; santos Casiano, Oswaldo y Afra.

El Sol salió a las 06,16 y se pondrá, salvo cataclismo, a las 20,25..

La Luna está en cuarto tempranero y saldrá a las 14,25 para recogerse a las 24,53.