Moventia, la empresa de transportes del vicepresidente de FemCat, en el punto de mira de Colau

Peligra la continuidad de las concesiones del grupo con el Ayuntamiento de Barcelona

4 min
El presidente de Moventia y vicepresidente de FemCat, Miquel Martí Escursell, y una imagen del Tram de Barcelona
Cristina Farrés
Domingo, 23.08.2015 00:15

Moventia tiene una larga relación con el Ayuntamiento de Barcelona. La empresa de transportes de la familia Martí Escursell gestiona el tranvía de la ciudad y controla, entre otras, el 67% de una sociedad mixta con Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) que engloba servicios en la capital (controla el Aerobús o el transporte de personas con Movilidad Reducida), interurbanos, autobuses de municipios como Sitges o Sant Sadurní (Barcelona), y el de Pamplona. Pero el futuro de Transports Ciutat Comptal (TCC) está en el aire por la política de Ada Colau.

La concesión de servicios no es un modelo al gusto de BComú. El partido en el Gobierno dejó claro en el programa electoral que su máxima en el Ayuntamiento seria no privatizar servicios e intentar recuperar los que ya habían sido licitados a medida que vencieran las licencias o sean susceptibles de revisión.

Pérdida del primer contrato internacional

El escenario para el grupo con sede en Sabadell (Barcelona) era pesimista desde que Colau desembarcó en la plaza Sant Jaume, aunque las alarmas del grupo no se dispararon hasta este agosto. El pasado día 11 vencía el plazo para que TCC desembolsara 20 millones de euros al Gobierno de Portugal para tomar las riendas del metro de Oporto, el primer contrato internacional de la sociedad con el que se daba un paso adelante importante en su plan de expansión, pero la falta de entendimiento entre los gestores municipales y la familia Martí condenaron la adjudicación.

El Gobierno luso de Pedro Passos Coelho anunciaba hace una semana que rescindía una licitación por 10 años que hubiera inyectado 400 millones a TCC y abría un nuevo proceso de adjudicación.

Movimientos para revisar contratos

A ello se le debe sumar los movimientos iniciados por el ejecutivo municipal de Barcelona para revisar las líneas del autobús turístico que recorren la ciudad: una sociedad pública y otra de un consorcio privado entre Grupo Julià y Moventia. Pierden cada año clientes, a pesar de que el número de turistas que llegan a la ciudad crece ejercicio tras ejercicio. Esta concesión vence a finales de año.

La concesión del tranvía de la ciudad está asegurada en un periodo de tiempo más largo. Con todo, el sector indica que si Colau ejecuta la prolongación anunciada de la línea por toda la avenida Diagonal, una de las principales arterias de la capital catalana, Moventia tendrá problemas para defender y mantener el contrato.

Menos facturación

La pérdida de influencia en Barcelona llega en un momento complicado para la compañía. El grupo está diversificado y tiene intereses en diferentes sociedades del sector de transportes. Entre otros, desarrolla junto a Caixabank, Indra y Fujitsu el nuevo sistema de tarifas para moverse por Cataluña, un contrato de la Generalitat.

La crisis redujo la facturación de Moventia hasta los 3,5 millones de euros registrados en 2013 (los últimos datos consolidados en el Registro Mercantil). Implica un descenso del 16,6% de los ingresos respecto al ejercicio anterior, cuando la cifra de negocios ya se redujo hasta los 4,2 millones. Los Martí han tirado de extraordinarios para presentar resultados positivos y con incrementos. Los últimos reconocidos llegaban a los 9,5 millones frente a los 3,8 de 2012, un crecimiento que no se refleja con la actividad propia de la compañía.

Activismo nacionalista del líder empresarial

Moventia está liderada por Miquel Martí Escursell, vicepresidente del lobby nacionalista FemCat y miembro del consejo de administración de Spanair hasta que la compañía quebró. Su participación en este órgano directivo le ha llevado a tener que declarar ante la comisión en el Parlament de Cataluña que analizaba la fallida de la aerolínea por las reiteradas aportaciones públicas. Crónica Global ha intentado durante la última semana ponerse en contacto con el empresario, que ha declinado hacer declaraciones a este medio.