Sólo uno de los cuatro países de la UE que más crecen pertenece al euro

Ninguno de los gobiernos de Rumanía, España, Suecia y Reino Unido aplican en estos momentos las mismas políticas económicas

4 min
Luis de Guindos y su colega sueco, Anders Borg, dos ministros que gestionan sus departamentos de formas muy diferentes y con buenos resultados.
Joaquín Romero
Domingo, 30.08.2015 22:36

De los cuatro países europeos que más han crecido en el segundo trimestre del año, sólo uno pertenece a la zona euro: España. Eso quiere decir que las economías más vigorosas del continente en estos momentos no lo son porque apliquen una política idéntica ni porque tengan el mismo nivel de deuda pública, de déficit o porque hayan hecho las mismas reformas.

Según los datos de la actividad de los seis primeros meses del año, el país de la UE que más ha crecido ha sido Rumanía, con un 3,7%; seguido de España, con el 3,1%; Suecia, 2,9%; y Reino Unido, 2,6%.

El secreto del crecimiento

La comparación de sus economías no permite asegurar que la aplicación de las políticas de Bruselas, el rigor, la austeridad, ni el logro de los objetivos establecidos desde la UE sean el secreto del crecimiento.

El hecho de que España esté dentro de la disciplina de la moneda única y las condiciones que incluía el programa de rescate bancario hacen que nuestra economía sea, junto a la rumana, la más intervenida por la UE entre las cuatro con más crecimiento. Bucarest ha sido disciplinada por la troika de forma muy estricta después de haber recibido importantes ayudas desde las grandes instituciones internacionales.

También se asemeja a España en sus cifras de paro real, aunque las oficiales sean sorprendentemente bajas y estén muy cuestionadas por la elevadísima emigración. Otro paralelismo entre ambos países es el elevado peso de la economía sumergida.

Poca deuda y menos déficit

Sin embargo, la deuda del Estado rumano sólo representa el 40% de su PIB y en estos momentos exhibe un déficit público del 1%. En España, la deuda equivale al 100% y el déficit cerró el 2014 con un 3,4%.

Suecia, como Rumanía, tiene una deuda pública de apenas el 40% y un déficit por debajo del 1%. Pero su política económica es muy genuina; con un nivel de vida altísimo, el Gobierno trata de bajar impuestos para que las familias consuman más y la actividad no dependa tanto del exterior.

Una buena parte de los analistas considera que en realidad Estocolmo debería aumentar los ingresos tributarios para fomentar el gasto público, entre otras cosas mejorando la cobertura de los desempleados cuyo número ha crecido sensiblemente en los últimos años.

Londres hace lo contrario

Reino Unido, por su parte, sí tiene una deuda pública como la española --cercana al 100% del PIB-- y un déficit público del 5,8% (con previsión de bajarlo hasta el 3,6% este año). El Gobierno conservador está implementando reformas para estimular el sector manufacturero y ganar así cuotas en el mercado exterior; de esa manera quiere depender menos del consumo interior, que ahora supone el 60% del PIB. Todo lo contrario que Suecia.

En lo que se refiere al España, la principal reforma ha sido la laboral de 2012. Su objetivo era abaratar el despido para, a medio plazo, favorecer el empleo. En estos momentos, sin embargo, la tasa de paro supera el 22% y sigue siendo la más alta de Europa.

Los elementos comunes

Mal que le pese al Gobierno español, enfrascado ya en la doble carrera electoral de la última parte del año, los elementos que sí son comunes a los cuatro países y al resto de las economías de la región son los externos: la depreciación del euro, que facilita las exportaciones; el abaratamiento del petróleo, que reduce los costes de producción; y la política del BCE para mejorar la liquidez.

Esos elementos comunes han tenido consecuencias distintas en cada país en función de la situación interna y, especialmente, de la situación de partida.

 

Comentar