¿Cuántos manifestantes había el 11 de septiembre?

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Sábado, 12.09.2015 23:00

La verdad, me he dedicado las últimas Diadas a contar manifestantes. Los números pueden discutirse pero los hechos siempre han acabado confirmando mis cálculos. No es sólo pedantería, es simplemente algo que se llama matemáticas aplicadas a un territorio. Ya saben, coges un espacio definido, apuntas una densidad media por metro cuadrado, y haces una simple operación matemática.

Podemos escribir sin rubor que en ninguna de las Diadas se ha podido superar el milón de manifestantes

Podemos escribir sin rubor que en ninguna de las Diadas se ha podido superar el milón de manifestantes. No simplemente por el tema matemático, sino por uno más sencillo de logística. Recuerdo, incluso, que en una de las primeras Diadas multitudinarias donde la gente se debía apuntar vía internet tenían más inscritos que números de visitas la web. Vamos, lo de multiplicar los panes y los peces, una bobada al lado de estos cracks de la comunicación.

Pero a lo que vamos. Este año no voy a perder el tiempo en cálculos. Todos los lectores son capaces de saber la distancia de la Meridiana, el ancho medio de la avenida, pensar una densidad por metro cuadrado lógica, y ver fotos para ver si es constante esa disposición de gente. Cada uno puede hacer su número. Verán que, aún haciendo castells, en ningún escenario podemos pasar del millón indicado. Creo que es algo tan lógico que es una pérdida de tiempo seguir por esa 'Via' (sic).

Ahora, por suerte, ya toca contar sólo votos. Votos, no personas en la calle. Las manifestaciones de la Diada tienen tendencia a convertirse en un acto lúdico más de fin de semana. Niños incluidos. Realmente es un acto social cuanto menos curioso. Aunque no lúdico para todos. Pobres aquellos de localidades pequeñas donde no ir es estar señalado o listado --algo que gusta mucho a algunos--. Aunque, al final, la calle es un acto público y votamos en un acto íntimo y privado. Y, sinceramente, cuando lo público es tan sencillo de manifestar y año tras año pierden asistentes, algo no funciona bien.

Molesta que Mas haya hecho 'tragar' tres Diadas de cálculos para llegar al único número totalmente verdadero: los votos del 27S

Porque incluso los asesores políticos de la independencia patinan. Dudo que alguno tenga más capacidad que mi pajarito --uno real, que me acompaña mientras escribo, piando por detrás-- llamado también 'pajarito'. Patinan porque los votos necesarios para llegar a la independencia no vienen de actos para hacer chillar más a los fieles. Todo lo contrario, llevar al extremo sus consignas altera la sangre a sus fieles, pero crea un rechazo en aquellos dudosos. Ya lo hemos escrito alguna vez: las elecciones se ganan desde la moderación, por un lado, y desde la movilización de aquellos que no votan, por otro. Equivocadamente, algunos creen que se ganará desde el extremismo y movilizando solo a los suyos.

Y ese es un error de campaña. Un grave error parido por gente sin una mínima capacidad intelectual de asesoramiento en campaña política. Simplemente prefieren creer una cifra; dos millones, tres o cuatro, antes que admitir que eso es lo de menos. Ahora importa el número real de votos. Algunos pedimos a Mas hace años unas elecciones; molesta que haya hecho 'tragar' tres Diadas de cálculos para llegar al único número totalmente verdadero: los votos del 27S. Porque la manifestación fue lo esperado. Una fiesta, una gran fiesta popular, y miles de personas. Por suerte, será la última gran Diada. Cuando votemos el 27S ya contaremos de verdad. Y afortunadamente en democracia esos números sí que valen.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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