A Qatar le tiemblan las piernas por quedarse fuera de la camiseta del Barça

El grupo del emirato consideraría un golpe a su reputación internacional que la asamblea de compromisarios del Barça rechazase portar su nombre en la indumentaria blaugrana

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La imagen del patrocinador del Barça, que figura en la camiseta de los integrantes del equipo de fútbol, es objeto de debate empresarial y político.
Xavier Salvador
Domingo, 13.09.2015 20:12

Qatar fue un motivo de discusión en las recientes elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Varios de los candidatos alternativos al ganador de las votaciones Josep Maria Bartomeu prometieron en campaña acabar con el acuerdo que une al Barça con el conglomerado árabe que está presente en la camiseta del club a través de su filial Qatar Airways. El presidente dijo que lo sometería a la voluntad de los socios. Y los catarís están nerviosos y dispuestos a pelear el asunto.

El grupo tiene asegurado un contrato de un año, hasta el final de la temporada en 2016. Fue una de las gestiones que llevó a cabo, al final de su mandato, el entonces vicepresidente económico Javier Faus. El empresario inmobiliario ha sido el interlocutor del club con los intereses catarís desde el comienzo del pacto para patrocinar la camiseta. No cerró la continuidad del patrocinio, pero sí dejó garantizados los ingresos para la junta saliente.

Alejamiento Faus y Bartomeu

En uno de sus últimos servicios a Bartomeu (después las relaciones se han enfriado de manera notable entre ambos), Faus logró un pacto de 12 meses para que la nueva junta directiva emanada de las elecciones pudiera modificar o prolongar el convenio de patrocinio.

Sin embargo, pese a la mala imagen que el emirato árabe posee entre una parte de la opinión pública que circunda al Barça, sus representantes han tirado la casa por la ventana por temor a sufrir un rechazo de consecuencias desagradables para su reputación mundial. De entrada, el primer resultado ha sido casi duplicar el dinero que cada año abonaría por estar presente en la camiseta, hasta llegar a los 60 millones de euros. La cifra se equipara de manera notable a lo que otros clubs europeos han negociado con sus respectivos patrocinadores en los últimos años.

Con Mediapro fuera hay menos defensa

El problema de Qatar estriba en que ha perdido interlocución con el Barça en los últimos tiempos. De una parte, la retirada de Faus ha complicado la continuidad de las negociaciones. Por otro lado, Qatar también tenía otra puerta de acceso a la institución deportiva: Mediapro. El grupo del emirato es uno de los socios internacionales de la empresa de comunicaciones y negocio televisivo que dirigen Jaume Roures y Tatxo Benet.

El Barça ha decidido apostar por Telefónica en vez de por Mediapro en sus últimas decisiones tecnológicas, con lo que la aproximación a la defensa de sus intereses en las oficinas del Camp Nou también se ha resentido.

Asamblea a finales de octubre

Qatar no puede permitirse que la asamblea de compromisarios del Barça rechace su continuidad en la camiseta. La reunión está prevista para el fin de semana del 24-25 de octubre y en ella los socios deberán decidir si se mantiene el contrato o se apuesta por otro patrocinador, alguno de los cuales ya se ha aproximado al club (por ejemplo, Botemania y Rakunten).

Fuentes financieras conocedoras de los contactos explican que para Qatar sería un golpe a su imagen sin parangón en el entramado internacional que los socios culés decidieran que los valores que representa su nombre no encajan con los que quiere proyectar el club. Con riesgo, incluso, de extenderse a otros ámbitos y negocios. De ahí que hayan modificado de forma clara su oferta y estén dispuestos, incluso, a perder una parte de la exclusividad en el patrocinio que ejercen en los últimos años y compartir con otras compañías internacionales la esponsorización de la indumentaria blaugrana.

Mayor tajada

En cualquiera de los casos, los nuevos gestores del Barça van a poder sacar mayor tajada en forma de ingresos de los intereses del emirato gracias al nerviosismo que presentan sus máximos responsables ante una eventual marginación. La cuestión ahora estriba en si Bartomeu y su equipo serán capaces de convencer a los socios compromisarios sobre los beneficios que mantener a la aerolínea en el pecho de los juegadores puede reportar al club en materia económica en los próximos años.