Aristóteles es el primer enemigo de Mas

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Domingo, 6.09.2015 23:12

Uno de los articulistas de CRONICA GLOBAL que más lectores tiene es Ignacio Martín Blanco que, en su 'Entre Ítaca y Barataria', como en él es habitual, la clava.

Contaba las verdades del barquero, que decía Machado en su Juan de Mairena: que una DUI de Artur Mas no significaría la expulsión de Cataluña de la UE, porque nuestra Comunidad no está integrada como tal, sino como parte de España. Por lo tanto, un hipotético Estado catalán quedaría automáticamente fuera de la UE. Lo cual llenaría de júbilo a los antisistema de la CUP. No tanto a CDC, y tampoco le haría mucha gracia al somiatruites de Junqueras.

El ex novo Estado de Macedonia hizo la petición formal para entrar a formar parte de la UE en 2007. Han pasado ocho años y Macedonia continúa siendo una fruta ya pansida en la sala de espera...

La cuestión estriba en conocer el tiempo de espera en la UCI.

Los promotores de entrar en esa vía 'provisional' de la República de la nada, dicen que el ínterin sería breve, porque Europa no puede dejar en vía muerta a una región tan rica como la nuestra. Extraño comportamiento el de esa metrópoli ladrona (Madrid o España, póngale el nombre que les apetezca), que ha permitido que una de sus colonias sea tan rica...

La norma que hay que aplicar para entender cómo funciona un reglamento ha de ser juzgada por un árbitro neutral. Que no tenga el corazón contaminado, ni por los unos ni los otros. La única forma para ver el problema desde una perspectiva no contaminada por los sentimientos tiene que ser una mirada fría. Saber qué ha sucedido en casos similares. Teniendo en cuenta que no existen dos gotas de agua iguales fuera del agua.

El caso más parecido es la petición formal que hizo el ex novo Estado de Macedonia de entrar a formar parte de la UE, tras la trágica disolución de la antigua Yugoslavia. Ocurrió en el 2007. Han pasado ocho años y Macedonia continúa siendo una fruta ya pansida en la sala de espera...

No es que Bruselas se niegue a admitir a Macedonia en la UE. El obstáculo es que la norma establecida es que los Estados miembros deben aceptar por unanimidad la entrada de un nuevo Estado. Y Macedonia tiene el veto de una potencia de primer orden en el concierto europeo: Grecia.

No es que los helenos sean unos 'cabrones' que no quieren que sus vecinos del noroeste compartan el mantel de la mesa común, sino que el gobierno de Atenas defiende, en plan preventivo, su integridad nacional.

Suceda lo que suceda el 27S, Artur Mas no declarará la DUI, aunque Junqueras se lo pida llorando a su estilo, y las Forcadell y Muriel, Guardiola y Llach le hagan una genuflexión a cuatro patas

Los atenienses saben como nadie del tema. Uno de los suyos, el filósofo más completo de la Historia, Aristóteles, tutor precisamente del macedonio Alejandro Magno, escribió hace 2.350 años que el primer deber de un Estado es la conservación de su poder. Por eso el gobierno griego ha vetado a Macedonia. Lo hizo la derecha de Karamanlis y la izquierda de Tsipras. En todos los Estados del mundo las derechas y las izquierdas tienen un punto en común: el principio de Aristóteles.

España no iba ser menos que Grecia. ¿Alguien lo duda?

Sé que esto que voy a decir molestará profundamente a los convergentes: suceda lo que suceda el 27S, Artur Mas no declarará la DUI, aunque Junqueras se lo pida llorando a su estilo, y las Forcadell y Muriel, Guardiola y Llach le hagan una genuflexión a cuatro patas.

¿Por qué estoy seguro? Acudo al escritor Azorín para explicarlo. El alicantino repetía este aforismo: "Vivir es ver volver".
Todos vivimos la fatídica llamada que recibió José Luis Rodríguez Zapatero la noche del 10 de mayo en el Moncloa: primero fue Ángela Merkel, y luego Barack Obama. El recado fue una orden que mató a ZP: tenía que cambiar sus promesas y ceñirse a las exigencias de Europa.

El astuto Mas intuye que por allí le llegará su muerte política. No será menos que Zapatero.

En esta semana David y Ángela se lo han recordado...

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director de la 'Revista del Vallès', era el segundo semanario comarcal más antiguo de Cataluña, y director de Honor de 'El Vallès del siglo XXI'. Ha escrito nueve volúmenes de 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2016 se publicará el décimo ('Historias de mujeres vallesanas')-, donde explica sus experiencias de esos años como director del comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... Se le puede seguir en Facebook y en Twitter, donde cuelga otros artículos.

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