Artur Mas se convierte en un lastre para Junts pel sí

Las dos cantidaturas invitadas a apoyar la investidura, la CUP y CSQP, rechazan la propuesta por el historial del 'President' en funciones

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Artur Mas entre los asistentes a un acto electoral de la campaña del 27S.
Joaquín Romero
Lunes, 28.09.2015 21:07

La victoria de Junts pel sí en las elecciones del domingo permitirá que la candidatura de Artur Mas forme gobierno, pero necesitará el apoyo externo de una o varias formaciones, lo que a estas alturas parece muy difícil. Y lo es porque el propio Mas ha ganado, pero se ha convertido en un lastre.

En principio, el candidato natural para brindar ese apoyo es la CUP, la otra lista que defendía la independencia. Sin embargo, y tal como ya habían dicho sus dirigentes durante la campaña, se niega a convertir a Artur Mas en presidente de la Generalitat.

Responsable de los recortes

No es una cuestión personal, pero entienden que el President en funciones es el responsable de los recortes aplicados en el país, sobre todo en la política social, educativa y sanitaria; además de estar relacionado con la corrupción. La presión que las huestes convergentes y aliados mediáticos están ejerciendo en las redes sociales durante estas últimas horas para que los cupaires den su brazo a torcer es fortísima. Lo hacen de forma directa, apelando a los objetivos comunes, e indirecta, con acusaciones de favorecer a C’s y el PP, los enemigos de Cataluña.

Los 62 diputados de Junts pel sí no son suficientes para hacer presidente a Mas, incluso aunque la CUP se abstenga en una segunda votación de investidura: serían sus 62 votos contra los 63 de la oposición. La candidatura necesita, pues, un voto más como mínimo.

Invitación a Lluís Rabell

Por eso ERC ha invitado a Cataluña si que es pot (CSQP) a que se sume a un futuro gobierno de concentración, una propuesta que ya ha recibido la tajante negativa de la franquicia de Podemos en Cataluña. Lluís Rabell y sus socios no entienden que en la campaña los aliados de Mas les acusaran de ser poco menos que el caballo de Troya de Rajoy y que ahora les pidan árnica.

La candidatura donde se niega a participar en un gobierno en el que figure CDC o Artur Mas, aunque está dispuesta a colaborar con un ejecutivo en el que esté ERC, la CUP y el PSC.

Era previsible

En cualquier caso, el impasse que vive el país tras las elecciones era previsible, dado que ya se sabía que los resultados harían difícil la formación de Gobierno. También se sabía --la CUP lo había dicho por activa y por pasiva-- que el número cuatro de la lista de Junts pel sí podía llegar a ser un problema para gobernar. De ahí que se mantuvieran reuniones para planificar un plan B y sortear un escollo llamado Mas, como publicó Crónica Global el sábado pasado.

Mientras la lista más votada trata de dar un paso adelante con enormes dificultades, los efectos colaterales del 27S se dejan sentir en el resto de las formaciones. Ciudadanos, el partido triunfador de los comicios, aún está de celebraciones. Y a Miquel Iceta, que ha parado parcialmente el golpe, las cosas se le ponen mejor entre sus compañeros del resto de España.

En el PP, los malos resultados tendrán repercusiones; y serias. José María Aznar los ha aprovechado para lanzarse a la yugular de Mariano Rajoy, sabedor de que es el gran responsable de que Xavier García Albiol se haya estrellado a favor de C’s. En el seno de la dirección del PP catalán se han levantado voces contra Madrid, algo inédito en su historia.

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