Cataluña es impredecible

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Viernes, 4.09.2015 00:00

La frase no es de un servidor, sino del hombre fuerte de la patronal catalana, Joaquín Gay de Montellà. Pero tiene razón. Si alguna pluma hemos perdido en los últimos largos meses es la de aquel concepto tan vinculado de manera histórica a Cataluña y a sus habitantes: la anticipación razonable de sus opiniones y comportamientos colectivos.

Cataluña ya no es predecible desde dentro ni desde fuera. Al contrario, somos una tierra ignota desde que empezó el parto de la burra, también llamado proceso soberanista. El 27 de septiembre debería ayudar a conocernos un poco más. E, incluso, enseñar al exterior por dónde transita el ADN del país a principios del siglo XXI.

Cataluña es una olla a presión calentada por el fogón del nacionalismo orgánico

Recordamos con nostalgia aquellos tiempos en los que los catalanes se dedicaron en España a administrar lo suyo (discutido concepto material, pero entendible) y a resolver sus problemas inmediatos. Primero desde una perspectiva de integración con el resto del país en la primera mitad del siglo XX y luego como una gestoría en lo que quedó de siglo. Éramos predecibles, como recordó el presidente de la patronal catalana en una entrevista con una mirada puesta en lo que su abuelo ya hubo de lidiar con el gobierno de Madrid en la época en la que dirigió la institución empresarial.

El tiempo, no obstante, vuela. Hoy, ni gestoría ni lo siguiente, que dirían en la capital. Cataluña es una olla a presión calentada por el fogón del nacionalismo orgánico (intelectuales a sueldo, altos cargos, estómagos agradecidos…). Con sus expresiones populares ha ganado la batalla del márketing político y aspira, a continuación, a ganar la guerra de la razón. Ahí le resultará algo más difícil, porque ha confundido pasión y razón. Lo sentimental debería someterse al tamiz de la razón, y muchos neonacionalistas no andan sobrados de entendederas para diferenciar una y otra cosa.

En cualquier caso, ya no hablamos ni de seguridad jurídica ni de nada similar. Nos referimos a algo más prosaico: la predecibilidad. Hemos dejado de serlo y, peor aún, de intentarlo. Saquen ustedes cuentas y seguro que son capaces de trazar un gráfico sobre las consecuencias.

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¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador
Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy dirijo CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía en estado puro, vamos.