Eduardo Mendoza, pesimista sobre el futuro

El autor de 'La verdad del caso Savolta' se considera en la obligación de decir lo que piensa sobre los perjuicios de la independencia de Cataluña

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Eduardo Mendoza en Segovia esta mañana.
Domingo, 27.09.2015 19:38

Eduardo Mendoza, barcelonés que votó por correo y a favor de una candidatura no nacionalista, ha comentado desde Segovia que, sea cual sea el resultado, el conflicto catalán seguirá existiendo mañana, por lo que defiende la búsqueda de una solución para evitar que se pierdan objetivos, tiempo, amigos y dinero.

Desde su punto se vista, para resolver el problema se debería poder hablar como se habla de fútbol, es decir, que el enfrentamiento abra el diálogo, en vez de cerrarlo, aunque opina que aquellos que deben buscar la solución carecen de altura suficiente.

Sin interlocutores

"No veo a nadie que esté en condiciones de hablar", ha lamentado durante una conversación con el crítico Tomás Val en el marco del Hay Festival de Segovia, donde ambos han charlado sobre la primera novela de Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta, reeditada este año con su título original censurado, Los soldados de Cataluña, con motivo de su 40 aniversario.

Mendoza no descarta que en el futuro se llegue a decir que Mariano Rajoy o Artur Mas fueron grandes dirigentes, como en la actualidad se dice de los políticos de la República, una vez pasados los años y visto "cómo acabó la película", si bien ha remarcado que hoy por hoy, personalmente, no se lo parece.

Menos que diálogo de sordos

"En Catalunya todo este proceso ha sido un diálogo de sordos y fuera de ella, ni siquiera eso, no ha habido ni siquiera diálogo entre sordos. Los conflictos van muy bien a los poderes, ninguno tiene interés en resolverlos, los utilizan unos y otros", ha advertido en declaraciones recogidas por Europa Press.

El escritor entiende que no hay motivos económicos, políticos o de justicia para plantear la secesión, pues las libertades no faltan, y que la razón de un conflicto es, generalmente, el propio conflicto. Aunque admite la dificultad que entraña la cuestión de Cataluña, "resbaladiza y tremendamente larga", considera que, como catalán, sería "cobarde" no decir lo que piensa.

"Perjudicial y empobrecedora"

El escritor, que se define como persona descreída en cuanto a la religión y el patriotismo, ha comentado que tiene afecto tanto por España como por su tierra natal y que está convencido de que la independencia sería "perjudicial y empobrecedora" para los catalanes, de ahí su voto en contra.

En cualquier caso, se ha mostrado también seguro de que finalmente "no pasará nada". "No puede pasar, porque es demasiado complicado, hay demasiados intereses. La realidad es demasiado compleja", ha incidido.