El poder de la indiferencia o la indiferencia del poder

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Sábado, 5.09.2015 04:06

Atentos como estamos a todas las noticias que afectan a ésta nuestra 'profesión', nuestra Plataforma ha venido siguiendo los distintos comunicados suscritos por los Jueces de lo Social de distintas capitales. Uno de ellos, de los Magistrados de Elche, ciudad ésta donde reposa desde tiempo inmemorial nuestra orgullosa Dama, y en la que, al decir de los Magistrados, también reposan las múltiples demandas que, en defensa de sus derechos, presentan los trabajadores con la sana intención de que se haga justicia con ellos.

En el susodicho comunicado manifestaban estos magistrados adherirse a las denuncias ya planteadas por las Juntas de Jueces de lo Social de Madrid, Barcelona y otras capitales sobre la caótica situación de los Juzgados de esta jurisdicción, consecuente al aumento de la litigiosidad subsiguiente a la grave crisis socio-económica que todos los españoles, en mayor o menor medida, hemos sufrido y todavía nos queda por sufrir.

El aumento de litigiosidad y la complejidad de los asuntos desembocan en la inevitable dilatación de los plazos para la celebración de los juicios y en el sobreesfuerzo de los magistrados

Y ese aumento de litigiosidad y las diversas causas a las que se alude en el comunicado, entre otras, la complejidad de los asuntos, desembocan, de un lado, en la inevitable dilatación de los plazos para la celebración de los juicios y en el sobreesfuerzo de los magistrados para poder señalar el mayor número de ellos en los días que cada Juzgado tiene asignados. En suma, como se dice en nuestro argot "las agendas están repletas".

De otro lado, ese aumento de la litigiosidad conlleva un sobreesfuerzo casi inhumano que han de llevar a cabo los jueces para poder resolver el mayor número posible de las cuestiones dejadas en sus manos por los ciudadanos y en el más breve tiempo posible. Un sobreesfuerzo físico y especialmente intelectual que provoca con los años un desgaste orgánico y psicológico importante, que se traduce en los numerosos casos entre los jueces de bajas médicas por ansiedad tantas veces denunciados por las Juntas de Jueces, a los que habría que añadir algún desgraciado fallecimiento por fallo cardiaco.

Ahora bien, esa situación caótica de los Juzgados no sólo la sufren los Juzgados de lo Social sino todas y cada una de las jurisdicciones, y no sólo afecta a los órganos judiciales de las capitales, sino también al resto de los juzgados de España. En suma, nuestra Administración de Justicia se encuentra cada vez más abocada al colapso total, y entre tanto los ciudadanos agotan su paciencia esperando resoluciones que no llegan. Pero esta situación no parece que conmueva al Gobierno ni al Consejo General del Poder Judicial. Ambos duermen como los expedientes apilados en las estanterías, éstos últimos esperando que alguien les de una solución y aquéllos esperando que la solución al caos la den otros.

Nuestra Administración de Justicia se encuentra cada vez más abocada al colapso total, y entre tanto los ciudadanos agotan su paciencia esperando resoluciones que no llegan

Y en este entorno, nada favorable para una correcta administración de la justicia, al ministro Gallardón, con la aquiescencia del Consejo General del Poder Judicial --cuyas Vocalías, no olvidemos, están repartidas como porciones de una tarta entre los diferentes partidos políticos--, no se le ocurrió medidas realmente efectivas a fin de resolver la situación y satisfacer las necesidades del ciudadano. Medidas tales como adecuar el número de órganos judiciales a las necesidades reales de la Administración de Justicia, dotándoles de los medios precisos para un adecuado funcionamiento.

Lejos de ello la mejor ocurrencia que tuvo tan insigne ministro, seguida por su sucesor, el señor Catalá, fue la de abrir vía libre al cese paulatino de los Jueces Sustitutos y Magistrados Suplentes, quienes por entonces éramos unos 1.500, y que --pese a quien pese-- hemos venido cumpliendo con nuestra obligación de "juzgar y hacer ejecutar lo juzgado" durante décadas.

De este modo se ha pretendido, y se continúa pretendiendo, suprimir poco a poco a todo un colectivo, cuya creación y mantenimiento, contra viento y marea, ha obedecido a auténticas razones de necesidad en orden a paliar la falta de jueces y magistrados titulares. Y aun cuando el ministro Gallardón pusiera el énfasis en que la reforma de la Justicia pasaba por su "profesionalización" y la inevitable supresión de la judicatura eventual, lo cierto es que la situación caótica de la Justicia, no puede permitirse abandonar una parte importante del capital humano con el que ha venido contando hasta ahora.

Quizás el incumplimiento por parte del Ministerio de Justicia, al no proveer de fondos para la formación de este colectivo y el desinterés del Consejo del Poder Judicial en formarles, como sí hace con los jueces y magistrados titulares, inspirara al señor Gallardón la idea de confundir a la ciudadanía sobre su cualificación, haciendo hincapié hasta la saciedad en una más que errónea y peyorativa distinción entre jueces "profesionales" y "jueces interinos". Esto es, entre los que accedieron al cargo en su día por oposición, y los jueces sustitutos, que, no olvidemos, se someten anualmente a un concurso de méritos.

Se pretende suprimir poco a poco a todo el colectivo de los Jueces Sustitutos cuya creación y mantenimiento ha obedecido a auténticas razones de necesidad en orden a paliar la falta de jueces y magistrados titulares

No parece sino que el Ministerio de Justicia y el CGPJ piensan que aquéllos que no hemos aprobado una oposición no somos dignos de llamarnos "profesionales". Nos preguntamos desde esta Plataforma si tendrían el valor de decir lo mismo de ese Ingeniero o Arquitecto, que sin pasar por una oposición, vienen levantando sólidos puentes y emblemáticos edificios, o de ese Abogado que, como profesional liberal defiende los intereses de los ciudadanos.

Por lo que respecta a nuestro colectivo ninguna estadística hay que demuestre que nuestras resoluciones sean de inferior calidad que las dictadas por los jueces titulares, si de jueces con experiencia estamos hablando. No obstante, para la orgullosa Administración y para el Consejo General del Poder Judicial aquéllos que no hemos pasado por el filtro de una oposición no somos profesionales, pese a que en nuestro caso hemos servido durante años para evitar la suspensión de los juicios por ausencias del titular, mejorar los juzgados sobrecargados de trabajo a través de las medidas de refuerzo y cubrir los juzgados cuyas plazas los jueces titulares no solicitaban o aquellos que quedaban vacantes por cambio de destino de su titular.

Y, desde luego, no se han buscado más soluciones para salvar a la Administración de Justicia que poner a nuestro colectivo prácticamente en la calle e intentar sustituirlos con la creación de la figura de los Jueces de de Adscripción territorial (JATs).

¿Cómo puede un juez titular saturado por los litigios de su Juzgado dar respuesta efectiva y ágil a los que penden en otro?

Jueces Sustitutos y Magistrados Suplentes hemos llevado por todo el país y a nuestras espaldas una buena parte de la carga de trabajo de los juzgados, pretendiéndose desde el año 2012 eliminar a nuestro colectivo haciendo recaer el trabajo que veníamos llevando a cabo sobre los jueces titulares, ya de por sí sobrecargados, a través de sustituciones voluntarias u obligatorias. Y esta situación suscita un lógico interrogante: ¿Cómo puede un juez titular saturado por los litigios de su Juzgado dar respuesta efectiva y ágil a los que penden en otro?.

La respuesta a dicho interrogante la encontramos en la contestación dada por Don Marcelino Sexmero, portavoz de la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria (AJFV), en una entrevista publicada el pasado mes de junio en el diario digital Confilegal:

"La supresión de los jueces sustitutos de golpe ha causado un perjuicio enorme a la propia carrera judicial. Su sustitución por los JATs no está funcionando como fue prevista en su creación. Tampoco hay sustituciones voluntarias. Se apunta muy poca gente. Como consecuencia, en el momento en que tienes que hacer tareas de sustitución en otro juzgado lo que haces es suspender lo que tienes en el tuyo. Se produce una sustitución meramente formal. En el caso de los que trabajamos para las asociaciones, cuando te convocan a algún acto, del tipo que sea, no puedes ir porque tienes señalamientos y vistas. No se lo puedes encomendar a un compañero por la vía ordinaria, que es la que hay. Por tanto las sustituciones están provocando una verdadera quiebra. Y claro no se te ocurra suspender nada porque te viene el Promotor de Acción Disciplinaria y te abre una investigación".

No se pueden permitir, por lo demás, ni los retrasos, ni las demoras interminables en la resolución de los asuntos, como tampoco y, sólo a título de ejemplo, que jueces titulares, aquejados de algún tipo de dolencia, no puedan darse de baja médica por ser imposible que, compañeros desbordados, le suplan, disponiendo como se dispone de personal para que esto no ocurra.¿Se atreverían a hacer algo semejante en Sanidad, Educación o en el mismo ámbito de la Administración Tributaria? Con toda seguridad NO.

Que nadie les engañe. No interesa resolver los males que acucian a la Justicia. Nos encontramos ante la indiferencia del Poder.

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¿Quién es... María José Hernández?
María José Hernández
Doctora en Derecho. Juez Sustituta. Presidenta de la Plataforma Nacional de la Judicatura Eventual.