Internacionalizando el 'procés'

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Viernes, 25.09.2015 23:00

Una de las grandes mentiras del Gobierno de Artur Mas, el indeseable, ha sido la internacionalización del 'procés'. Cualquiera que se haya paseado por los principales medios y diarios extranjeros se habrá dado cuenta de que el interés ha sido menor. Es cierto, en los últimos días se ha producido un mayor desembarco de representantes internacionales. Incluso este viernes fui entrevistado por la BBC para un programa del domingo. Pero seamos francos, a día de hoy, las elecciones apenas abren algún telediario internacional.

En caso de una victoria de las listas no independentistas, todo podrá quedar en agua de borrajas. Y, si el interés ya era bajo o escaso, podrá quedar bajo mínimos

La propia BBC no hará ni un especial. Diversas conexiones en directo para su servicio mundial. Despierta más interés la crisis de los refugiados que una nueva crisis en Europa. Según se desarrolle la jornada aumentará la importancia el seguimiento. Pero, en caso de una victoria de las listas no independentistas, todo podrá quedar en agua de borrajas. Y, si el interés ya era bajo o escaso, podrá quedar bajo mínimos. Seamos sinceros, el mundo, aunque no lo parezca, se mueve en cuatro pinceladas de lógica. Y viendo la ridícula entrevista del propio Raül Romeva en la BBC, el 'procés' parece hasta cómico.

Aunque, para momentos cómicos, quizás el emperramiento en las últimas horas de campaña con que los catalanes seguiremos siendo españoles. Es decir, queremos la independencia pero queremos mantener los derechos de aquello que no queremos. Eso sí, obligaciones ni una. Como he escrito, es algo tan ridículo que sorprende, no ya a la BBC, sino cualquier medio de comunicación medianamente serio --no hablamos de El Punt Avui, Ara, o Vilaweb, por citar medios prostituidos por la subvención-- . Imaginen a los corsos pidiendo independencia pero queriendo ser franceses. O a los irlandeses queriendo ser británicos. O a los escoceses, los tamiles, los de Urumqi o hasta a los vascos, en su momento, queriendo ser españoles. Ciertamente ridículo. Seamos sinceros, cualquier intento de secesión serio busca la diferencia. No como Artur Mas y sus amigos, cuyo fin es esconder la verdad: ahora queriendo ser españoles.

Y, señores lectores, el mundo es complejo, pero no idiota. El mercado doméstico catalán se ha tragado y ha permitido a unos --para esconder su pobre gestión o, peor aún, sus vergüenzas-- trazar el camino de Ítaca. Como recordaba estos días Isabel Coixet, son los mismos de siempre --esta vez, hipermovilizados-- "más un futbolista y un cantante". Quizás muchos. Suficientes para hablar, pero no suficientes para romper un país. Aunque eso no lo debe decir este columnista, sino todos los catalanes que masivamente deberemos ir a votar el domingo. Cualquier excusa sólo valdrá para precisamente internacionalizar el tema. Poca participación es una oportunidad para Artur Mas. Alta participación es enviar a casa al indeseable.

No somos el centro del mundo ni nunca lo hemos sido. Y el domingo debemos confirmar con los votos que queremos cerrar esta locura

En el mundo hay problemas más importantes que el comportamiento egocéntrico e individualista de un grupo de gente que ha creído que Cataluña era su finca particular. Muchos periodistas extranjeros ven atónitos la espiral adonde nos han llevado, aquí unos y otros. A menos diálogo, más tiempo y espacio para los radicales. A más radicales, más miedo y más terror. El domingo debe ser el día en que cada uno, en la tranquilidad de su reflexión personal, valore qué somos y qué queremos ser.

Ahora el interés internacional, por mucho que luego TV3 diga lo que diga, es el que es. Entren en cualquier portada de diario internacional y lo podrán ver con sus ojos. Un gol de Messi en un mundial es más publicitado que estos años de Artur Mas, el indeseable, destruyendo Cataluña. Al final, Cataluña interesa a los catalanes. No somos el centro del mundo ni nunca lo hemos sido. Y el domingo debemos confirmar con los votos que queremos cerrar esta locura. Siempre hay que hablar, pero también siempre hay que apartar a los radicales de cualquier ansia de poder. A menos radicales, más dialogo. Sin diálogo, no hay progreso. Sin progreso, no hay país. Y, sin país, no interesamos a nadie.

Internacionalizar un proceso era necesario. Pero el fracaso nace cuando los argumentos son muy ridículos. Explicar la independencia queriendo mantener la nacionalidad española es algo cómico. Explicar que Madrid roba, cuando las diferencias entre Barcelona y Cataluña interior son más brutales, no convence a nadie. Vender Cataluña en el exterior, cuando lo conocido es Barcelona, no encaja. Explicar que la propia capital de un nuevo país no está por la labor, convierte ya esto en un circo. Y, seamos sinceros, la prensa internacional no genera noticias circenses, sino donde realmente hay problemas. Y lo de Cataluña con España no es un problema mundial. Es simplemente una falta de comunicación grave de unos y otros. No hagamos de la falta de diálogo una crisis. Simplemente votemos y expulsemos a aquellos que no saben comportarse como políticos.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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