La economía se convierte en la estrella del último tramo de la campaña del 27S

Los principales agentes económicos y empresariales reaccionan con retraso pero con decisión y firmeza contra el proyecto secesionista liderado por Artur Mas

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El presidente de Telefónica, César Alierta; el gobernador del Banco de España, Luis María Lide; y los candidatos de Junts pel Sí Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras
Alejandro Tercero
Lunes, 21.09.2015 23:57

Los pronunciamientos de los principales agentes económicos y de algunas empresas de primer nivel en contra de la independencia de Cataluña que se han producido en los últimos días han supuesto un giro radical en la campaña electoral del 27S.

Hasta ahora, las formaciones y organizaciones independentistas --en ocasiones, de la mano de la Generalitat-- habían esgrimido argumentos económicos a favor de la secesión sin recibir más respuesta que la de sus adversarios políticos.

Pero eso ha cambiado en la recta final de la campaña. Desde el viernes pasado, la banca, el Banco de España y empresas como Telefónica --una de las mayores multinacionales españolas--, Almirall y Pronovias han advertido de las consecuencias económicas negativas --tanto para Cataluña como para el resto de España-- que conllevaría la ruptura.

Preocupación en el independentismo

Esta operación de los poderes económicos ha generado la preocupación entre los líderes de Junts pel Sí. Lo demuestra el cambio de tono del candidato de la coalición independentista y presidente de la Generalitat, Artur Mas.

En los últimos días, Mas ha dejado de lado los argumentos y ha respondido con una dureza dialéctica poco frecuente en él. Así, ante las advertencias de la banca de que una secesión unilateral podría suponer una salida de las entidades financieras de Cataluña, el líder nacionalista señaló que “la decisión del pueblo de Cataluña pasa por encima de estos poderes” y equiparó el voto a Junts pel Sí a “una actitud de combate y de revuelta”.

Reacción airada de Mas

En esa línea, Mas también ha pedido este fin de semana “un gran corte de mangas” para los “grandes jefes” de Madrid, a los que acusó de tratar a los catalanes como “indígenas” por decirles lo que tienen que votar.

Y este lunes Mas ha calificado las advertencias del gobernador del Banco de España, Luis María Linde --que ha alertado de un posible 'corralito' en caso de secesión--, de “inmoralidad e indecencia inmensa”, llegando a amenazar con no pagar la deuda de la Generalitat.

Pendientes de una ofensiva final

Pero las malas noticias para Junts pel Sí no terminan aquí. Está previsto que en los próximos días, antes de la cita electoral del domingo, haya una última ofensiva empresarial contra la secesión. Tal y como adelantó Crónica Global, la CEOE, la Cámara de España, El Círculo de Economía, Foment del Treball y varias empresas del Ibex 35 (entre ellas, Santander, BBVA y Telefónica) preparan una acción conjunta para avisar de los efectos negativos de la independencia.

No cabe duda de que este tipo de posicionamientos de los principales agentes económicos pretenden influir en las elecciones del 27S, como ocurrió en el referéndum sobre la independencia de Escocia, cuando los grandes poderes económicos alertaron en bloque de la necesidad de impedir la secesión. En aquella ocasión, la campaña tuvo éxito y ayudó a fraguar la victoria de los partidarios de que Escocia siguiese formando parte del Reino Unido.

Encuestas

Está por ver si este tipo de movimientos también tendrán un efecto similar en Cataluña y conseguirán dar la vuelta a unas encuestas que, de forma casi unánime, auguran una cómoda mayoría de las formaciones independentistas. En todo caso, la experiencia de las elecciones autonómicas de 2012 y de las recientes elecciones legislativas en Grecia confirman que la demoscopia no es una ciencia exacta, y el desgaste en el discurso de Mas empieza a ser cada vez más evidente.

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