El rojo domina en los números de la lencería de Vanity Fair: pierde 11,2 millones

Anuncio de la firma Vanity Fair

El fortísimo ajuste que ha sufrido la empresa Vanity Fair Brands Europe (VFB) todavía no arroja frutos. El año pasado declaró una pérdida consolidada de 11,2 millones, un 36% más. Con este resultado, suma ocho ejercicios consecutivos de sequía, en los que ha acumulado un déficit de 90 millones. Pero hay más. En los últimos catorce años sólo ha logrado beneficios en dos.

VFB Europe tiene la sede central en l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), desde donde dirige cinco filiales internacionales. La reconversión que ha sufrido la firma durante los últimos tiempos ha significado el cierre de varias fábricas y el despido de 1.300 empleados.

La reorganización se coronó el año pasado con una drástica modificación de la oferta de marcas. Se suprimieron las históricas Belcor, Gemma e Intima Cherry, que provenían de la vieja Vivesa, y el grupo pasó a centrar sus esfuerzos en cuatro enseñas: Vanity Fair 1919, Lou, Variance y Bestform.

VFB Europe es la cabecera de seis compañías con las que consolida cuentas: la subsidiaria para la comercialización en España, titulada VFB Lingerie España, amén de empresas en Alemania, Italia, Bélgica, Portugal y Túnez. El grupo emplea a 324 personas.

La firma es sucesora de la histórica Vives Vidal Vivesa, fundada en 1949 por José María Vives en Igualada. En 1992, este empresario enajenó su emporio textil, a la sazón líder del ramo en España, a la multinacional norteamericana Vanity Fair por 154 millones de euros. Previamente, sus asesores le habían diseñado un complejo sistema de alta ingeniería financiera, a fin hurtar a Hacienda los impuestos correspondientes a la transacción. Pero el montaje fue descubierto y en 2003 el Tribunal Supremo sentenció a Vives a 14 años de cárcel por delito fiscal.

En 2007, la trasnacional estadounidense vendió su negocio textil al grupo Fruit of the Loom, perteneciente al holding Berkshire Hathaway, del magnate Warren Buffett.