La limpieza étnica nacional en Cataluña

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Viernes, 18.09.2015 23:00

Hemos hablado ya en diversas ocasiones de la importancia de la definición de la nacionalidad catalana. Aunque sea simplemente por un concepto jurídico de "carga de la prueba", los partidos independentistas deberían explicar con claridad su política al respecto. Obviamente no los partidos que no están por romper el estatus actual. Como eso no se ha producido, ni parece que se va a producir, debemos estudiar los antecedentes en Europa y el mundo: las Repúblicas bálticas, Kosovo, etc.

En cualquier independencia la 'nacionalidad de los nacidos' en el territorio segregado se convierte en bloque al nuevo país. No confundamos residencia con nacionalidad. Es decir, si somos 7,5 millones de personas residentes en Cataluña, unos 5 millones --todos los nacidos en Cataluña-- pasaríamos de forma automática a ser catalanes, y el resto --2,5 millones-- serían extranjeros. Entre estos, 1,3 nacidos en el resto de España y 1,2 en otros países. Por lógica, estos no tendrían de primeras la nueva nacionalidad catalana. En un futuro, pero atendiendo a unos requisitos --también desconocidos-- se intuye que podrían tenerla.

Queda claro que, si hubiese independencia, quien no quiera disponer de la nacionalidad catalana, habiendo nacido en Cataluña, deberá irse del nuevo país

Un dato muy desapercibido pero clave es que en ese supuesto caso de una DUI, como indica Artur Mas, el astuto, habría una posterior votación (en 18 meses) para concretar esa independencia donde por lógica sólo votarían los ciudadanos catalanes. Es decir, de esos 5 millones, un censo de menos de 4 millones. Con los datos y las movilización independentista, en esas hipotéticas futuras elecciones podrían tener un respaldo del 70-80% de los votos. Un truco ciertamente astuto en la política de hechos impuestos por Mas.

Pero hay un tema más delicado. Más de un 'nuevo nacional catalán' querrá conservar su nacionalidad española. En la sociedad actual, por mucho que algunos no lo vean, se tiende a eliminar las dobles nacionalidades. Implican, además, convenios inexistentes a día de hoy. Por ello, tener la nacionalidad española para alguien nacido en Cataluña requerirá renunciar a la catalana. Y aquí hay la trampa más sucia, cruel y ética del procés. Si la hipotética ley catalana para renunciar a la nacionalidad sigue el modelo español --dicho de paso, el de cualquier país europeo-- esta renuncia a la nacionalidad catalana deberá ser "siempre que el interesado lo haga expresamente, tenga otra nacionalidad y resida habitualmente en el extranjero".

Es decir, ser español --especificamos que habiendo nacido en alguna de las cuatro provincias catalanas-- implicará irse de Cataluña. Técnicamente, residir en el extranjero. Algunos aún creen que renunciar a las nacionalidades es algo opcional que uno va por el mundo haciendo libremente. En un proceso como el actual NUNCA ha sido así. Y siempre se ha estilado el pase en bloque de los ciudadanos nacidos en ese territorio como primera medida. Más adelante habrá leyes para perfilar mejor ese cambio.

En todo caso, queda claro que, si hubiese independencia, quien no quiera disponer de la nacionalidad catalana, habiendo nacido en Cataluña, deberá irse del nuevo país. Algunos lo podrán llamar democracia de elección personal. Otros lo podrán llamar limpieza étnica. Otros, leyes, y otros se cabrearán con el personal. Pero, eso, guste o no guste, es una de las cosas que vamos a votar el próximo domingo. Curiosamente, quien lo va a aplicar --Junts pel Sí-- ni lo explica ni tiene visos de querer explicarlo. Pregúntense por qué.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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