'La Vanguardia' se vuelca a favor de Mas en la recta final del proceso

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Las principales firmas del diario de Godó muestran su afición al soberanismo y brindan por la internacionalización del proceso. Encuesta en La Razón. Mas y las CUP no suman

Pablo Planas
Jueves, 17.09.2015 08:39

ABC: Occidente desmonta la independencia

El Mundo: Los mayores empresarios de Cataluña dan la espalda a Mas

El País: Cataluña dejaría todos los organismos internacionales

La Razón: Primera semana de campaña: en manos de la marca Podemos

Ara: El PP imposa la reforma del TC contra Mas

El Periódico: El Cercle rechaza la secesión unilateral

El Punt Avui: El 27-S es fa més internacional

La Vanguardia: El Cercle pide una consulta si hay mayoría del sí el 27-S

Cinco Días: Pulso total por los cajeros

El Economista: Convergència ingresó más de catorce millones sin justificar

Expansión: Inditex gana un 26% más y enfila un año récord

From the lost to the river, Artur Mas y sus coros y danzas ignoran todo lo que no les conviene. El "president", según explicaba ayer en ABC María Jesús Cañizares, sólo quiere acumular fuerza para negociar, tal es la confesión que le hizo a Ximo Puig, su homólogo valenciano, en una tarde de tormenta en Fornells. ¿Ah, que no va en serio lo de la independencia? Eso genera decepción hasta en quienes no son nacionalistas y constituye uno de los mayores casos de calientapollismo de la historia política universal. El paripé consistiría en tensar la cuerda hasta que al Gobierno, sea de Rajoy o de Sánchez, se avenga a tratar sobre los enormes agravios sufridos por Catalonia en los últimos tres siglos y un año y le conceda a Mas eso, más un marquesado con grandeza de España. ¿Cómo? Pues como don Javier, que asiste impávido junto a su mayordomo mientras en sus feudos campan sin freno los piqueteros del nou Estat.

Como lo de la independencia es broma, un amago, un dribling en el pico del área propia, no convendría preocuparse demasiado por lo que ocurra el 28 de septiembre si Juntos por el Sí más las CUP obtienen la mayoría absoluta en número de escaños. Esa circunstancia, que está en el aire, debería dar paso a un baile de bastones en el que pueblo y nación catalanes obtendrían grandes beneficios y aparatosos resarcimientos. Como les dicen los soberanistas a los charnegos del extrarradio, aquí será español quien viva y trabaje en Cataluña. ¿Las pensiones? España paga, no preocuparse. Se puede tener más morro, pero es complicado. La fusión de los convergentes y republicanos con el pijoprogresismo es un cóctel explosivo, como una tertulia de meapinos en Cadaqués. Qué cool. La realidad va por otro lado y pintan bastos para la alegre tropa del tres por ciento.

En El País, Elsa García de Blas firma un texto que arranca en portada referido al estatus internacional en el que quedaría sumida Cataluña si Mas, Junqueras y Romeva se lanzan al balconing. ¿Les suena de algo Somalilandia? Pues lo mismo, entre paria y fallido. Escribe García de Blas: "Una Cataluña independiente tras una declaración unilateral no solo saldría inmediatamente de la UE, sino que no podría volver a ingresar en ella por haber vulnerado abiertamente la ley española y europea, según un informe de la Fundación Alternativas apoyado en la “pura legalidad”. El estudio, coordinado por Diego López Garrido, exsecretario de Estado para la UE con el PSOE, advierte de que Cataluña quedaría fuera del sistema del euro y de todos los organismos internacionales de los que forma parte España, además del espacio Schengen".

Sigue: "El punto de partida del informe encargado por la Fundación Alternativas, bajo el título Cataluña ante la Unión Europea. Las consecuencias jurídicas de la independencia, es que la declaración unilateral de independencia de Cataluña sería “manifiestamente inconstitucional” porque la integridad territorial del Estado español es uno de sus principios constitucionales, recogido en los artículos 1.2 y 2 de la norma fundamental".

Más: "Los autores enfatizan que si Cataluña u otra parte de un Estado actualmente miembro de la UE se constituye un Estado independiente, “en ese mismo instante deja de pertenecer a la Unión”. La explicación de esa consecuencia, a pesar de que genera un gran debate, es sencilla— “jurídicamente diáfana”, en sus palabras—, según estos juristas: el preámbulo y el artículo primero del Tratado de la Unión Europea (TUE), modificado por última vez en julio de 2013 tras la adhesión de Croacia, señala los países que son parte de la Unión. Entre ellos no figura, naturalmente, Cataluña. Por lo tanto, una Cataluña independiente no sería un Estado miembro. Tendría que lograr la modificación del Tratado para conseguirlo. La vía para hacerlo es el artículo 49 del TUE. Pero la declaración unilateral es un “camino irreversible”, advierte Diego López Garrido a EL PAÍS, porque Cataluña no podría ser reconocida como Estado para entrar en la UE. Es “inviable”, sostiene el documento. ¿Por qué? La Unión ha ido consolidando unos criterios materiales para la adhesión de nuevos miembros que han ido evolucionando hasta la entrada de Croacia. Entre ellos, en el caso catalán destacan dos: “La inviolabilidad de las fronteras, que solo pueden ser cambiadas de común acuerdo, y el respeto absoluto al Estado de derecho constitucional (artículo 2 del TUE)”, recoge el documento".

Nulle dia sine sondeo. En La Razón, Carmen Morodo contextualiza la encuesta del diario, cuya novedad radica en que la suma de Juntos por el Sí y las CUP no llegan a los 68 escaños. Eso concedería un papel extra a Podemos y su Franco Rabell. Escribe Morodo: "Artur Mas ha fijado en los 68 diputados, la mayoría absoluta del Parlamento, la cifra mínima necesaria para la victoria del independentismo. No está dispuesto a contar votos ni tampoco a tener en cuenta la mayoría reforzada que exige el propio Estatuto catalán para su reforma. Pero según la última encuesta de NC Report para LA RAZÓN, realizada al calor de la manifestación independentista de la Diada, la candidatura soberanista de Juntos por el Sí engorda en dos escaños más con respecto al sondeo de agosto, pero ni siquiera con los radicales de izquierdas de las CUP conseguiría esos 68 escaños mágicos que él mismo ha dicho que serían la puerta para poner en marcha el proceso de desconexión con España".

Continúa: "La Diada fue organizada este año como un acto electoral más de los promotores de la independencia, y dicen los expertos que estos actos de movilización «patriota» pueden tener un efecto contagioso en voto abstencionista. Con todos estos elementos a favor, la candidatura que encabeza Raül Romeva, y en la que por dentro se han refugiado Artur Mas y Oriol Junqueras, conseguiría 59 escaños, mientras que en las autonómicas de 2012 CiU se quedó en los 50 escaños, y ERC llegó a sumar 21. Setenta y uno entre las dos fuerzas. A UDC se le atribuyen ahora cinco escaños".

Y: "Ciudadanos, por su parte, pierde dos diputados en esta última encuesta con respecto a los 25 parlamentarios que se le atribuían en agosto, y 27, en julio. El PP se mantiene en 12 escaños, lo mismo que en el sondeo de agosto, aguantando después del empujón hacia arriba que le supuso la candidatura de Xavier García Albiol. El referente del PP catalán se ha marcado como principal objetivo reducir precisamente la fuga de votos hacia el partido de Albert Rivera. El PSOE perdería otro escaño más, de los 18 de julio, a los 15 que le da ahora la encuesta. Mientras que Podemos, dentro de Cataluña sí se puede, se mantiene en los 16 escaños. El trabajo de campo de esta encuesta de NC Report se realizó entre el 7 y el 15 de septiembre".

Prensa barcelonesa. En Can Godó aprecian con satisfacción los pronunciamientos de los principales líderes mundiales en contra de la separación. Han conseguido el objetivo. El "prusés" es internacional. Ahí está David González para dar la buena nueva a los lectores de La Vanguardia. Una frase de su artículo: "Lo que se visualizó en Washington por boca de Obama fue la transformación de unas simples elecciones a un Parlamento autonómico español en un plebiscito por la independencia de Catalunya de interés global y dimensión galáctica". Festa major y cigaló matiner. El caos catalán ya es universal.

Mucho más proceso. Francesc Marc-Álvaro muestra la piel del cordero y resalta el carácter chiripitifláutico del gran movimiento de liberación nacional que abandera La Vanguardia. Escribe el autor: "Soy consciente de que hay mucha gente fuera de Catalunya que no se cree lo que ahora escribiré: el nuevo soberanismo catalán no es antiespañol. Repito: el movimiento transversal, pacífico y formado por un segmento central del país que aspira a hacer de Catalunya un Estado tan independiente como hoy pueda serlo Dinamarca, Austria o Chequia no quiere ningún daño a los ciudadanos españoles. Es normal que esto cueste de entender al lector alejado de Catalunya, un lector que es bombardeado a diario con rumores, desinformaciones, desfiguraciones y falacias sobre el cómo, el quién y el porqué de lo que ahora pasa en la sociedad catalana. Obviamente, también hay personas aquí ­menos que en Madrid­ que piensan que el soberanismo quiere destruir España. Con todo, si se analizan con cuidado los discursos y las acciones del nuevo soberanismo ­que articula una nueva centralidad­, queda claro que estamos ante un proyecto en positivo de superación de un statu quo. El pleito no es con la gente, sino con los poderes de un Estado que discrimina negativamente a la nación catalana". Pobre nación.

Curiosidades y matices. La Vanguardia titula en portada que "El Cercle pide una consulta si hay mayoría del sí el 27-S". En cambio, El Periódico dice: "El Cercle rechaza la secesión unilateral. Tanto secesionista para el diario del conde, que lo está bordando. En la portadilla de Economía del diario vanguardino, la periodista Dolors Álvarez traza una crónica más ponderada que la portada. Dice así: "Matices para no incomodar a nadie, en particular a la candidatura a Junts pel Sí. El Cercle d'Economia dio a conocer ayer por fin su posicionamiento ante del 27-S, después de un complejo y tenso debate. Se han caído algunas de las expresiones más rotundas respecto al supuesto carácter plebiscitario de las elecciones y una posible declaración unilateral de independencia, pero en el documento se mantiene la tesis de fondo: la independencia sólo sería posible con "una consulta legal, acordada y bien informada"".

Más: "Ha sido la solución de compromiso pactada después de que el primer documento presentado por el presidente Antón Costas fuera rechazado por una parte de los miembros de la junta, entre ellos el vicepresidente Artur Carulla (Agrolimen y diario Ara) como avanzó ayer este periódico. Además de no entrar a valorar si son o no elecciones plebiscitarias se han retirado calificaciones como "brindis al sol" respecto a una decisión unilateral. Tras señalar que no corresponde al Cercle "tomar posiciones partidistas", la nota de opinión subraya que "si las fuerzas políticas que llevan en su programa la opción independentista tienen una mayoría absoluta gobernarán legítimamente y habrán acumulado fuerza política en defensa de su opción". Pero eso, añade, no las legitima para saltarse "el respeto a la pluralidad social y las reglas del Estado de Derecho". "Una cosa es salir reforzado de unas elecciones y otra muy distinta dar pasos que no respeten esos principios", argumenta el Cercle, que añade que "cualquier cambio estructural ­y la independencia sería la máxima expresión­ requiere una mayoría cualificada que en ningún caso puede desprenderse de unas elecciones como éstas, sino de la legitimidad de una consulta legal". Y aprovecha para recordar que el Cercle no comparte "decisiones unilaterales que puedan poner en riesgo el principio de legalidad y la pertenencia a las instituciones europeas y al euro"".

Opinión. Espada está en casi todos los diarios por haber congregado sus diarios de la peste en un extraño objeto llamado libro. Además de atender las entrevistas de sus colegas, deja esta pieza en El Mundo: "El presidente Mas ha destruido la unidad civil de Cataluña. El presidente Mas ha saboteado, y para muchos años, la confianza entre españoles. Y si tuviera éxito, el presidente Mas situaría a Cataluña en la completa alienación política de los países desarrollados. Pero por lo que respecta a su intimidad ideológica y, por así decirlo, patriótica, el presidente Mas es el responsable de una operación de gran envergadura, que ha sido la destrucción del catalanismo político. El catalanismo tenía dos líneas rojas: la unidad civil interna y la asunción del ciudadano español como sujeto de soberanía. Había una posibilidad de evolución respecto a esta última: la tarea de convencer a los españoles de que compartieran su soberanía con un nuevo sujeto político. Era difícil, pero no imposible: una parte de la izquierda y todo el populismo, sin descartar a Margallo, ya acepta un referéndum en el que no participen los españoles no catalanes. Para reunir una mayoría suficiente a ese punto de vista quizá solo le faltase tiempo. Pero como tantos impacientes Mas prefiere el robo al trabajo. El robo de la soberanía antes que su negociación".

Predice y concluye: "Fracasará. El 27 por la ley de las urnas. A partir del 27 por el peso de la ley. La intensa pregunta es quién gestionará el fracaso, inmovilizado el secesionista por la ley y compartiendo el catalanista y el españolista el inesperado destino común del insulto fanático".

Josep Lluís Franco Rabell. Han tenido que imprimir las papeletas electorales para que se sepa que Lluís Rabell lleva un apellido al parecer poco conveniente para ser presidente de la Generalidad. La prensa entera le hace el caldo gordo e insiste en llamarle Rabell. Es como en la canción, no me llames Dolores. Félix Ovejero, en El País, muestra las flaquezas de Podemos: "Por dependencias diversas, nuestra izquierda se ha mostrado comprensiva con el tóxico relato nacionalista. Los peajes no han sido pocos y, entre ellos, no es el menor un empacho de remiendos conceptuales, para cuadrar lo incuadrable, que le ha impedido pensar claro. Podemos no tenía ese lastre porque no tenía los gastados tributos. Había nacido como partido nacional, no como una gavilla de proyectos locales, y podía nutrirse aquí y allá de gentes de izquierdas que, comprometidas con el interés general y, por ende, alejadas de quienes entienden el trato entre ciudadanos como un conflicto de identidades, se habían alejado de los partidos tradicionales y, no menos, de las izquierdas étnico-patrióticas. Estaban los mimbres (proyecto común, militancia dispuesta y espacio político) para enfrentarse con razones al nacionalismo".

Sigue: "Lamentablemente, lo recorrido hasta ahora invita a abandonar toda esperanza. Podemos se ha convertido en un centro de acogida y reciclaje de izquierdas nacionalistas. Partidos políticos agonizantes, junto con nacionalistas electoralmente estériles por su cuenta pero dispuestos a parasitar a cualquiera mientras puedan sembrar su mensaje, han vampirizado el proyecto. Una película que, en versiones menos aceleradas, ya hemos visto y cuyo final conocemos: una izquierda acobardada ante el delirio nacionalista, puramente reactiva, que solo sabe decir que no, a bulto y sin razones, y que oculta su falta de ideas con pirotecnia y efectismos. Basta con ver esa política gestera con los símbolos del Estado. Un uso patrimonial y arbitrario de las instituciones poco acorde con un ideal republicano tantas veces invocado. Pero eso es casi lo de menos. Lo peor es que para oponerse a quienes quieren acabar con el Estado del bienestar busquen la compañía de quienes quieren acabar —y lo proclaman— con el Estado, su condición de posibilidad".

17 de septiembre, santoral: Roberto Belarmino, Hildegarda de Bingen, Adriana de Frisia, Columba de Córdoba y Francisco María de Camporosso.

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