Las dos 'Cataluñas' afloran de nuevo

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Martes, 29.09.2015 00:00

Un repaso por cómo se ha votado el pasado 27S arroja un saldo incontestable: la Cataluña interior, principalmente rural o campesina, votó a favor de la independencia de manera mayoritaria; por el contrario, la Cataluña urbana, de las ciudades y la industrialización, se mostró más favorable al mantenimiento del actual estado de cosas.

El nacionalismo ha arraigado mejor en zonas del interior del territorio que en la capital y su área metropolitana. Hay quien dice en algunos de esos lugares que el gran problema político del país es Barcelona y su continuo urbano.

Dibujar una Cataluña ensimismada, endogámica y tradicionalista vinculada a determinados territorios no es ninguna barbaridad. Son, además, zonas en las que la inmigración de la segunda mitad del siglo pasado fluyó en menor medida. Se compuso, por tanto, una imagen territorial menos cosmopolita, más favorable al mantenimiento de usos y costumbres tradicionales y, en definitiva, menos mestiza.

Un diputado en Barcelona es más costoso que en otras demarcaciones. El campo, lo rural, pondera más que la ciudad y la industria

Dirán que es un argumento etnicista, pero lejos de esa pretensión les recomiendo analizar los datos con detenimiento y mirar población por población, pueblo por pueblo y ciudad por ciudad para descubrir cómo se ha estructurado el voto a candidaturas el pasado 27S. Si hablamos de inmovilismo del gobierno de Madrid no podemos dejar de hacerlo si nos referimos al propio territorio catalán, que en algunas zonas se mantiene firme en sus históricos y románticos postulados nacionalistas y, ahora, independentistas.

La ley electoral acaba de legitimar el panorama. Un diputado de algunas demarcaciones es mucho menos costoso de obtener que los que los partidos se apuntan en la provincia de Barcelona. La legislación que establece cómo se distribuye la representación parlamentaria hace prevalecer los territorios menos poblados al resto, siempre en términos y número de representantes parlamentarios.

Se pensó que eso lo iba a resolver el tripartito durante su gobierno, pero incluso a ERC le iba bien ese dibujo de la situación. Poco a poco le restaba posiciones a la posición predominante de CiU. Así que tampoco los gobiernos de Pasqual Maragall o José Montilla fueron capaces de revertir un estado de cosas que no sitúa en igualdad de condiciones a todos los catalanes ante la política de su país. De haber sido de otra manera, el independentismo también habría tenido unos resultados diferentes en número de escaños.

Madrid acostumbra a ser el paño de lágrimas en el que una amplia mayoría de catalanes consuelan sus frustraciones. Pero la ley electoral depende sólo y únicamente de la voluntad política traspasada en competencias. Está prevista en el estatuto su modificación y sólo se trata de conseguir las mayorías suficientes para llevarlo a cabo. No se hará porque los mismos que están dispuestos a saltarse las leyes por un determinado propósito secesionista son refractarios a hacerlo por igualar la validez del voto depositado en las urnas si eso no resulta favorable a sus intereses partidarios.

Mantener la ley electoral sólo se explica porque favorece unos determinados intereses partidarios

De ahí que el voto de una de las dos Cataluñas acabe ponderando mucho más que el de otra. Y, aunque nos llenemos la boca de argumentos democráticos, ahí tenemos uno de los problemas actuales de la política del país: la Cataluña rural se ha apoderado en términos electorales de la urbana y más poblada. Cuando alguien hace unas elecciones al Parlamento catalán tildándolas de plebiscitarias no puede olvidar que esos resultados están contaminados por una determinada legislación electoral.

Salvo, claro está, que lo haga porque sus estudios previos le llevan a pensar y sospechar que esa es justamente su primera y más importante aproximación a mantener el status quo. No el español, sino precisamente el catalán: el campo gana a la ciudad.

Por cierto, no desesperen y sean bienvenidos al tiempo de espera hasta las elecciones de diciembre. Cataluña estará encantada de saber qué pasa en el resto de España antes de dar ningún paso al frente.
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¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador
Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy dirijo CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía en estado puro, vamos.
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