Los votos extraños

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Lunes, 7.09.2015 23:00

Conozco demasiada gente que votará Junts pel Sí y aún cree que es un paso más para el pacto fiscal. Es tal la ambigüedad de la lista que embarga a muchos --podríamos decir-- incautos. Recuerda un poco aquello tan peculiar del equipo de Artur Mas, el astuto. Es decir, comprometerse a una cosa y hacer otra una vez obtenidos los votos. Son lo que podríamos denominar aquellos votos extraños. Votos que votan una cosa y luego son usados para otras cosas.

Que alguien caiga en el equívoco de votar lo que no se quiere hacer es cuanto menos extraño. Pasa en Cataluña y en algún lugar de pensamiento único

Sólo hay que leer una de las últimas encuestas de estos días. En ella, sólo un 12% --sí, han leído bien-- de los votantes catalanes apoya una DUI (declaración unilateral de independencia) y --lean de nuevo bien-- apenas un 25% de los votantes de Junts pel Sí apoyan tal acción. O sea, los votos extraños votan algo que no quieren hacer. Sinceramente, sorprendente en un país supuestamente culto. Sorprendente en un país supuestamente bien informado. Que alguien caiga en el equívoco de votar lo que no se quiere hacer es cuanto menos extraño. Pasa en Cataluña y en algún lugar de pensamiento único.

Y, obviamente, es respetable que la gente vote algo que manifiestamente no quiere. Sorprende, por eso, que aquellos que saben de ese voto no ayuden al electorado diciendo las cosas claras. Los votos extraños viven de las verdades a medias, viven de las mentiras de la propaganda. Son votos cautivos. Son votos inmutables en su esencia. Hemos dicho por activa y por pasiva que el votante catalanista no puede salir de su estanque. Allí se ha movido desde el lejano 1980 con máximos de 81 escaños en 1992 y mínimos de 68 escaños en la época de Aznar, en 1999.

Son votos que solo pueden moverse de Junts pel Sí hacia Unió o hasta el radicalismo de la CUP. En Cataluña siempre se han jugado dos partidos: el del catalanismo y el otro. Y sorprendentemente esos votos extraños piden lo que siempre había hecho CiU y ahora plantea Unió. Porque son votantes que el 27S tienen sólo tres opciones: votar a Junts pel Sí --confiando en que por enésima vez Mas no mienta--, quedarse en casa --si asocian Mas a mentir-- o confiar en UDC --si apuestan decididamente por hacer lo que siempre ha hecho CiU sin miramientos--. El voto extraño, curiosamente, esta vez puede extrañar a más de uno.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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