Mapa de bits para el 27S

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Miércoles, 23.09.2015 00:43

Nadie puede saber con seguridad los resultados de las votaciones autonómicas en Cataluña del día 27 de septiembre pero tampoco nadie duda de su importancia, porque representan la necesidad de realizar cambios en profundidad en el conjunto del país.

Sin embargo, según las opciones que salgan elegidas y el peso específico que obtengan cada una de ellas en el Parlamento catalán, los resultados electorales abrirán paso a cambios de naturaleza muy distinta.

Podemos visualizar mejor las opciones políticas en liza si dibujamos dos ejes perpendiculares que representen las ideas clave que hay en juego:

· En el eje horizontal establecemos una gradación entre la posición más cómoda con el estado actual, la de los que proponen reformas constitucionales en un sentido u otro y la de los que quieren una declaración unilateral de independencia sin mayoría de votos.

· En el eje vertical representamos las diferentes opciones en cuanto a modelos sociales, desde el más liberal y menos redistributivo al más social y en su extremo la opción definida como anticapitalista.

Dibujados los dos ejes, obtenemos un mapa político donde las diferentes opciones se hallan representadas en las áreas de confluencia centrales:

Ambos ejes representan una simplificación de la realidad. Por ejemplo, CSQP estaría dispuesta a participar en una reforma profunda de la Constitución, aunque su objetivo más inmediato sea la celebración del referéndum. En la colocación, hemos puesto a JPS en la parte baja del eje vertical, aunque somos conscientes que la lista integra sensibilidades diferentes en relación al eje social, pero hemos tenido en cuenta la gestión realizada en los últimos años a través de los pactos de CIU y ERC, marcadamente de derechas y la previsión de volver a elegir al mismo presidente en el caso que dicha lista gane las elecciones autonómicas. En relación a los dos ejes se observa que el PSC es la opción que mantiene una mayor centralidad con una cierta equidistancia entre las diferentes opciones en ambos ejes, lo que favorece la posibilidad de llegar a acuerdos para gobernar.

Sobre el mapa se han dibujado tres círculos que representan posibles pactos, teniendo en cuenta los tres ejes de mayor impacto en la vida de los ciudadanos: pacto para una reforma de la constitución y nuevo modelo de cooperación; pacto para un modelo económico más social; y pacto por la independencia.

Según los resultados obtenidos el 27s nos podríamos encontrar diferentes situaciones y posibilidades de acuerdo:

1. En el caso en que JPS y CUP obtuvieran mayoría absoluta de escaños y votos, se pondría el énfasis en la independencia sin negociación y se abriría todo un abanico de incertidumbres que afectarían a todos y cada uno de los ámbitos de la vida cotidiana. Esta opción significaría mantener a Cataluña durante años en permanente negociación con el entorno para hacernos un hueco en el concierto internacional.

2. En el caso que se obtuviera mayoría de escaños pro-independencia pero sin suficientes votos, podría pasar que la CUP no quisiera investir a Mas presidente y podrían pactar con CSQP un referéndum para decidir la independencia. En este caso, podría ser investido presidente Rabell o Romeva. Lo mejor desde el punto de vista democrático, para garantizar la limpieza del proceso y no predeterminar el resultado, sería que el referéndum no lo organizaran los independentistas y hubiera garantías de neutralidad.

3. Si no se obtiene ni mayoría de votos ni de escaños para la independencia y la segunda lista más votada fuera la de CSQP, se podría plantear un gobierno de izquierdas, con la participación del PSC. Dependiendo del peso específico, existiría la posibilidad de hacer un referéndum o realizar una reforma de la Constitución en sentido federalizante y el desarrollo de políticas de izquierdas y de protección social.

4. En el caso en que no haya mayoría de votos ni escaños y la segunda lista más votada sea la del PSC, se realizaría un pacto de izquierdas que priorizaría la reversión de las políticas realizadas por los gobiernos de derechas del Gobierno catalán y se abriría la posibilidad real de realizar una reforma de la Constitución en sentido federal con los partidos que estén dispuestos a hacerlo. Esta posibilidad estaría condicionada a que los resultados de las elecciones generales, como parece según las últimas encuestas, lo permitieran.

5. La última posibilidad se daría en el caso de no obtenerse ni mayoría de votos ni de escaños para la independencia pero la segunda lista más votada fuera la de Ciudadanos. Posiblemente se abriría una reforma de la Constitución, por impulso propio y porque C’s debería pactar con los demás partidos que la desean. El nuevo Gobierno podría disminuir la atonía demostrada por el Gobierno actual, mejorar la administración de los recursos y sería más sensible en la resolución de los problemas que afectan al ciudadano que el Gobierno actual.

Las tres últimas opciones son las únicas que garantizan, en mayor o menor medida, una mejoría en el impacto negativo que han tenido las políticas antisociales de los últimos gobiernos de la Generalitat en el marco propicio de las crisis y el Gobierno del Partido Popular. Asimismo, seria esperable una mejora en la racionalización de las cuentas públicas al poner coto a la política de amiguismo y sistemática compra de voluntades que ha habido durante todos los gobiernos de Convergència. Disminuiría la corrupción, por la entrada en el poder de nuevas caras y de principios éticos. Para que estos resultados puedan darse, el porcentaje de participación debería aumentar significativamente. Por el contrario, una elevada abstención daría paso a un pacto decantado hacia la derecha en el eje horizontal (independentismo). La abstención no nos librará del hartazgo que a la mayoría de los catalanes nos produce que se hable obsesivamente de lo mismo, a la par que se ningunea a los ciudadanos, se ignoran sus necesidades más perentorias, se elude responsabilizarse de las decisiones de gobierno y se menosprecian valores fundamentales de un Estado democrático.

Aunque un gobierno nacido con otras dinámicas de pacto tendría una oposición muy dura por parte de los sectores independentistas, profundamente arraigados en los medios de comunicación y en las esferas del poder, Cataluña recobraría su vieja tradición y dinamismo para ser motor de cambio para el desarrollo de las políticas que demandan los nuevos tiempos que no son otras que la resolución de problemas complejos a través del reconocimiento mutuo, la lealtad, la lucha por la equidad y el bienestar social, la cooperación y el rendimiento de cuentas al ciudadano.

En los últimos años Cataluña ha perdido cancha como motor de cambio y los ciudadanos hemos visto como se dedicaban recursos a materias no competenciales y al mantenimiento de servicios públicos que trabajan exclusivamente para la propaganda y el control ideológico, a la vez que se incrementaba nuestro déficit público, se dejaba de pagar a las farmacias, y disminuían los recursos a la escuela pública y la sanidad, en beneficio de intereses particulares. Y en este escenario, el señor Mas y sus adláteres tienen los sueldos muy por encima del presidente del Gobierno y de los ministros, lo que demuestra lo poco que valoran a los catalanes y lo mucho que valoran sus bolsillos.

Para abrir las ventanas que den paso al aire fresco de la calle, los ciudadanos de Cataluña deben cambiar a sus representantes políticos. Deseamos que las triquiñuelas de este Gobierno para convocar elecciones cuando los ciudadanos tienen dificultades para ir a votar no obtengan resultado. Para dejar entrar el aire fresco de la calle y conseguir regenerar la vida política los catalanes debemos hacer lo imposible para ir a votar el día 27. Hay que votar porque el voto, aunque no vale igual para todos, sí vale para el recuento final y necesitamos cambios que nos coloquen con buen pie en el mundo global.

¡Votad los que nunca votáis! ¡Votad lo que queráis, pero id a votar para que entre el aire fresco!

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¿Quién es... Mireia Esteva?
Mireia Esteva

Escritora y licenciada en Biología. Ex consultora de la OPS en Washington. Desempeña responsabilidades de dirección en la Administración pública catalana.

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