Orgasmo soberanista y loas a TV3 en la prensa catalana

13 min

Savater, Espada, Doria y Sostres analizan el magno evento secesionista. La Razón entrevista al profesor De Carreras y en La Vanguardia se solazan con el cívico, pacífico y festivo Onze de Setembre

Pablo Planas
Sábado, 12.09.2015 09:05

ABC: Maduro busca amedrentar a la oposición con la condena a Leopoldo López

El Mundo: Mas convierte la Diada en un acto de agitación electoral

El País: Una Diada masiva impulsa a Mas y la independencia

La Razón: La Diada electoral se desinfla

Ara: "We want our own independent state"

El Periódico: Exhibición de fuerza

El Punt Avui: Via cap a les urnes

La Vanguardia: Demostración Meridiana


El soberanismo está derrengado de gusto. Lo han vuelto a hacer y se nota. "Som collonuts", que decía el sobrino del exalcalde. Con su periódico bajo el brazo, presumen en el café del chaflán de la exhibición. El chino de la barra asiste perplejo a la conversación, en español, entre dos independentistas de zapatillas a cuadros que ayer no estuvieron en la Meridiana, pero se sienten partícipes. Hablar delante de un señor de nacionalidad china de manifestaciones descomunales es como presumir de minga delante de Ron Jeremy, el hombre que podía usar de servilleta la punta de su propio nardo sin mayor esfuerzo.

Total que están que se salen. La prensa condal es un chorro de serotonina soberanista. La calle es suya, el futuro es verde y amarilla la democracia. No era un vídeo de Parchís, chís, chís, pero a momentos que lo parecía. En La Vanguardia celebran con deleite el nuevo hito. Mayúscula demostración y Meridiana. David González escribe: "Niego la mayor, humildemente, a los que sostienen que Catalunya se está quebrando por momentos; que en las cenas y comidas familiares de Navidad y Año Nuevo padres e hijos se arrean con el turrón; que la de ayer fue, alguien dijo la Diada “más triste”. La Diada “excluyente” la commemoró --a su manera, faltaría más-- hasta la delegación del Gobierno en Catalunya; incluyó las ofrendas florales de todos los que siempre las han realizado, los del , los del no y los del depende (que haberlos haylos); y volvió a echar a la calle --y van cuatro ediciones, cuatro; cinco si se incluye la de julio del 2010 tras el golpe constitucional que fulminó el Estatut--, a centenares de miles de personas (gracias a TV3 por visibilizarlos, como corresponde a un medio público que pagamos todos)".

Sigue González con la lira: "Cierto: Diada electoral. Nunca jamás arrancó una campaña oficial ese día. ¿Y? ¿Acaso duda alguien que la Meridiana no se habría llenado, y, como es costumbre, sin que se rompiese un mal plato, si no se hubieran convocado las elecciones? ¿Conoce usted a alguien, usted que votará al PSC, al PP o a Ciutadans, que no tuviera a alguien ayer en la Meridiana? ¿Acaso un familiar? ¿Un vecino? ¿Un amigo? ¿Un conocido? ¿Un saludado? Y no me diga que hasta en las mejores familias... Pues eso: que Catalunya sigue (felizmente) entera y bien entera".

Sí, González. Todo el mundo conoce a alguien y TV3 es la mejor televisión del mundo. Ese es el tono general y ditirámbico generalizado en la prensa catalana. En la de Madrid opinan diferente. Ahí va una pequeña selección de autores. Fernando Savater en El País escribe: "Contaba Juan Benet que en la mili tuvo un sargento vociferante que les daba lecciones de patriotismo. Haciéndose el lerdo, Benet le dijo que no entendía bien qué era eso. “¡Muy fácil! --rugió el sargento--. Imagina que te encuentras con un francés. ¿No te da rabia? Pues eso es patriotismo”. Tengo la sospecha de que éste es el tipo de patriotismo que manejan los nacionalistas en Cataluña, el de la rauxa ante ese tentetieso llamado “españolista” o “Madrit”, arrebato para el que luego buscan justificación en expolios inverosímiles y humillaciones prefabricadas. Dijo Montherlant que no deseamos a alguien por su belleza, sino que exigimos belleza para justificar nuestro deseo. Del mismo modo, los nacionalistas catalanes no detestan a España por los agravios sufridos, sino que la exigen agraviadora para justificar que la detesten".

Continúa Savater: "Contra ese rechinar de dientes inducido, del que algunos esperan obtener dividendos políticos, poco pueden las dulzonas exhortaciones a que demostremos más cariño a los catalanes para compensar sus penas, como si fuesen esas desteñidas madonas que van a Sálvame para contar que buscaron amor y hallaron traición… cobrando por la confidencia. Desde Podemos, más libidinosos porque son modernos oficiales, predican que sólo la “seducción” será capaz de unir dentro del Estado a quienes quieren hacer rancho aparte. Rajoy debe apoyarse en el quicio de la mancebía y probar la caída de ojos, confiando en el atractivo hipster de su barba…".

En El Mundo destaca el análisis de Arcadi Espada sobre el día de autos: "Al contrario de lo que se dice, la fiesta nacional de Cataluña no conmemora una derrota, sino una guerra civil. Una doble guerra civil. La que libraron catalanes contra catalanes y la que libraron catalanes contra otros españoles. No hay mayor problema en conmemorar una guerra civil. Lo hizo el franquismo el 18 de julio; y hasta tal punto la conmemoró que incluyó entre sus celebraciones una paga doble. Pero es preciso decirlo, como lo decía el franquismo: el 11 de septiembre, desde su origen, nunca fue, ni quiso ser, la celebración de una reconciliación. Fue, siempre, la celebración de una Cataluña contra otra. Una característica que, como tantas otras, tardaron en ver los partidos constitucionalistas. Aún ayer el socialista Miquel Iceta fue a rendir homenaje a Rafael de Casanova y se humilló ante la propia bandera estrellada. Y el Partido Popular asistió durante muchos años a la ceremonia hasta que dejó de hacerlo, pero solo porque se vio desbordado por los abucheos".

Sigue: "Este carácter roto de la fiesta nacional se ha ido haciendo más evidente conforme el nacionalismo se ha hecho declaradamente secesionista. Pero en el día de ayer la apropiación se hizo puramente obscena: la celebración del llamado día nacional de Cataluña se convirtió de manera arrogante en el primer mitin de campaña de la coalición que integran Convergència y Esquerra. La conmemoración guerracivilista no solo ha introducido una quiebra ideológica o política. La cuestión se ha hecho desdichadamente más extrema. Por tercera vez consecutiva la manifestación del 11 de septiembre se ha convertido en la versión Disney de la toma del Palacio de Invierno. Masas felizmente encuadradas han desfilado con sus recortables siguiendo las instrucciones de los animadores y componiendo vistosos y abigarrados mosaicos. Nadie habría distinguido sus maniobras, su ánimo o sus sonrisas de las de cualquier celebración deportiva o de cualquier carnaval familiar y flou. Nunca, en ningún lugar, en ninguna época, la xenofobia se había exhibido con tantas sonrisas, lo que es el mayor mérito y la mayor inmoralidad del secesionismo catalán".

En ABC, Salvador Sostres expresa una opinión sobre TV3 que no coincide con la de su colega de La Vanguardia González. Escribe al respecto: "La cobertura de la manifestación de ayer en Barcelona fue de un entusiasmo tan naíf que hacía dudar del resultado del test psicotécnico de sus presentadores, si es que algunos se sometieron a él. Que personas que se dedican a jerarquizar lo que es noticiable se continúen tomando en serio el folklore anual de la Diada, y continúen presentado cada una de estas demostraciones poco menos que como el prólogo de una inminente independencia, no sólo atenta contra cualquier serenidad sino que es la demostración de una muy escasa inteligencia".

Más: "Y esta falta de inteligencia es la que también hallamos en la realización de la cobertura, un insólito espectáculo del despropósito, propio de aficionados, con una descoordinación como si al mando estuviera el propio Quico Homs, y con clamorosos fallos que no serían perdonables ni en una televisión local.

Y así, TV3, que siempre había destacado por la categoría con que era capaz de retransmitir los grandes eventos, y por su remarcable sentido de la elegancia, ha acabado sucumbiendo a su inmoralidad y se ha convertido en una televisión fea. Almas de poca calidad, degradación en el espejo".

Sin salir del periódico monárquico, el único que pasa en portada de dar la foto de la manifestación y se decanta por un perfil de la esposa del opositor venezolano López, Sergi Doria refleja el sentir del barcelonés escéptico e individualista, un ejemplar que habita entre nosotros y tiende a la muchedumbrefobia. Sostiene Doria: "En su libro Kassel no invita a la lógica, Enrique Vila-Matas cuenta que el 11 de septiembre de 2012 se disponía a tomar un taxi rumbo al aeropuerto: "Me sentí un barcelonés camino del exilio", confesaba. De exilio nada, Enrique. Menuda suerte salir volando… ¡Aunque sea a una feria de arte que nadie entiende! Cuando llega el Onze de Setembre --lo ponemos con letras para no confundirlo con el 11S neoyorquino, una fecha realmente histórica-- la población catalana trashuma: muchos barceloneses --conocidos afectuosamente en las provincias como pixapins (meapinos)-- se desplazan a sus segundas residencias, mientras que las comarcas se vienen a pasar el día a Barcelona. Con la Diada cayendo en viernes, mis vecinos tomaron las de Villadiego. Si tardabas en largarte, te caía encima la operación Jaula de la paradójica Via Lliure. A medida que avanzaban las horas, las posibilidades de huida eran tan exiguas como una fuga de Alcatraz antes de la peli de Clint Eastwood. Cuando supe que la Renfe desconvocaba la huelga estuve tentado de tomar un tren para Zaragoza, pero había que escribir esta crónica sobre el peculiar estado --¿emocional?-- de mis compatriotas".


Sigue: "Dos mil autocares arrojan a la masa que coartará la Meridiana, arteria de entrada y salida de Barcelona. Hay barceloneses también en la mani, pero están ahí porque les va el curro en ello. Si gana la candidatura Junts pel sí, los adictos al Nou País okuparán las instituciones públicas con ese cuento de la independencia que obra prodigios como tener helado de postre a diario. Los paquis venden estelades a cuatro euros, provechosa integración en el Nuevo Orden. El soberanismo ha conseguido lo que no consiguió el franquismo: desterrar la senyera --auténtica bandera de Cataluña-- del espacio público".

En La Razón intentan encontrar algo de sentido a la situación y entrevistan al profesor Francesc de Carreras. Pregunta Aurora G.Mateache:

"P: ¿Qué significa que en la Diada empiece la campaña electoral de cara a las elecciones del 27 de septiembre?

R: Una campaña electoral en el día de la fiesta nacional de Cataluña es algo absolutamente tendencioso y escapa al sentido de la mínima democracia, ya que deja de ser un acto institucional para ser partidista. Y el 27–S no va a ser menos, ya que los días anteriores son fiesta, tanto el 24 en Barcelona como el 25 en Tarragona. Por tanto no saldrá tanta gente a votar porque estará fuera, no facilitan la participación electoral de los ciudadanos.

P: ¿Se vive allí una definida corriente de opinión que silencia?

R: Sí, desde hace cuatro años está influida por los poderes públicos, por los partidos políticos, por las emisoras de radio y las cadenas de televisión a las que se han dado concesiones... Que han provocado esta situación y que generan que haya preocupación entre la gente, como es lógico, sobre todo por saber qué va a pasar. Me encontré hace poco a una señora que no conocía en el ascensor y me dijo que estaba preocupada porque consideraba que esto dividía a las familias y provocaba mal ambiente entre amigos.

P: ¿Todo esto es consecuencia de la ambición de Mas para erigirse como padre del nacionalismo?

R: Mas era un nacionalista moderado, para nada independentista, una persona liberal. Y a partir de 2012 se ha visto prisionero y cautivo por parte de su partido y por parte de un electorado que tenía que recuperar, lo que le ha llevado a hacer este disparate sin calcular los riesgos y diciendo mentiras. Que creo que es lo más grave, las falsedades que dice, tales como que podremos estar dentro de Europa o que Cataluña está discriminada por el sistema de balanzas fiscales, o que Cataluña era independiente antes de 1714 y que está siendo oprimida por España. Las libertades no son de los pueblos, son de los individuos, y yo le recrimino la influencia que está ejerciendo sobre ellos con la mentira por delante".

La cuestión de las cifras. Los periódicos renuncian a los dígitos a diferencia de lo que ocurrió en anteriores ediciones. Según la Guardia Urbana, 1.400.000 personas se congregaron en la Meridiana. Medio millón menos que el año pasado, pues. En Sociedad Civil Catalana calculan que ayer fueron no más de 600.000 personas a la manifestación. Arriba o abajo, mogollón de gente que la prensa en general y la catalana en particular renuncia a especificar.

12 de septiembre. Santoral: Dulce Nombre de María, Albeo de Emly, Autónomo de Bitinia, Curonato obispo, Francisco Ch'oe Kyong-hwam, Guido de Anderlech, Poncio de Serracolin y Nuestra Señora de Estíbaliz.

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