Un lobby de capa caída con un negocio menguante

El sector habla de 2.000 millones de negocio, pero sus detractores critican los 550 millones que el Estado destina por distintos caminos a la Fiesta

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A. M. Y.
Jueves, 3.09.2015 00:00

Los empresarios del mundo del toro reconocen que el lobby taurino ya no es el que era. Y por eso no se le mete presión al TC. La cuernocracia, como dicen en Salamanca, está de capa caída. Sus representantes están muy lejos del poder que ostentaban durante el franquismo terratenientes y ganaderos como los Osborne y Domecq. Don Álvaro llegó a ser presidente de la Diputación de Cádiz durante 10 años. O qué decir de Antonio Pérez Tabernero, en cuya finca salmantina fue elegido Franco como Generalísimo.

Los defensores de la fiesta esgrimen que las corridas de toros y los festejos populares dejan una huella económica de más de 2.000 millones de euros, una cifra que supera el presupuesto anual de gasto no financiero de los ministerios de Economía, Justicia, Agricultura, Exteriores, Presidencia, Sanidad...

Una caída del 51%

Pero otros datos sobre el declive son también contundentes. La Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL) censó en el 2008 un total de 41.087 reses bravas, entre machos y hembras. En el 2014, casi la mitad, 23.833. Además, los festejos en plaza han caído un 51,1% en los últimos ocho años, aunque globalmente, según el Ministerio de Cultura, todavía se celebran unos 14.000 encierros, correbus y otras modalidades. Pero a estos no llegan las prohibiciones, aunque se eleva a una docena el balance provisional de muertos por asta en las calles.

Salvajismo por toda la geografía

Además del famoso Toro de la Venga, en el país no faltan ejemplos de salvajismo. En núcleos de Levante --Tarragona y Castellón--, y en Soria y Teruel se celebran los “toros de fuego”. Después de mantener a un toro, durante días, en un cajón sin comida ni agua, se le saca para ensartar bolas de brea en sus cuernos a la que se prende fuego. El animal aterrorizado y abrasado corre sin rumbo por los pueblos mientras los vecinos ríen y lo persiguen.

El sector antitaurino critica que los más de 10.000 toros muertos oficialmente cada año, o los más de 550 millones de euros en subvenciones, sólo para corridas en plazas, son un lujo en un sistema deficitario en ayudas sociales de primera necesidad. Por eso, recuerdan a los políticos que los antitaurinos también votan.