Una respuesta militar sería "legítima defensa", afirma Sostres en ABC

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Henry Kamen y Francesc de Carreras aportan argumentos contra la independencia. Las trampas en Volkswagen y el reparto de refugiados mandan en las portadas. Más los etarras detenidos

Pablo Planas
Miércoles, 23.09.2015 08:51

ABC: Europa advierte por escrito de que el parlamento catalán no puede declarar la independencia

El Mundo: El fraude de Volkswagen hunde al sector en la Bolsa

El País: La reforma del Constitucional permitiría destituir al presidente

La Razón: Los jefes de ETA querían forzar una negociación en diciembre

Ara: Autogol de Rajoy

El Periódico: Acuerdo para el reparto de 120.000 refugiados

El Punt Avui: Rajoy dinamita los argumentos del no

La Vanguardia: La UE acuerda el reparto de 120.000 refugiados

Cinco Días: Tsunami Volkswagen

El Economista: Europa investigará a todas las marcas tras el caso Volkswagen

Expansión: Los inversores exigen cláusulas antisecesión

Detenidos dos jefes de ETA. Se trata de Iratxe Sorzábal y David Pla. Josu Ternera padre y Josu Ternera Junior continúan en paradero desconocido. Se especuló con que también habían sido arrestados. Falsa alarma. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, susurra que las detenciones son la "certificado de defunción" de la banda terrorista. Operación Pardines le han llamado al último palo. Pardines era el apellido del primer guardia civil asesinado por ETA, hace medio siglo o más de ello.

En otro tiempo, la noticia habría ocupado las portadas completas, pero estos criminales ya no infunden el pavor de antaño. Ha pasado un lustro desde que dejaron de matar. Ahora y según La Razón, que es el único diario que encabeza su primera con el asunto, pretendían establecer una negociación con el Gobierno sobre el futuro de sus presos.

El reparto de los refugiados sirios es la noticia que encabeza los principales diarios de Barcelona, que titulan prácticamente igual, con el acuerdo de la Unión. Las trampas de Volkswagen son otro de los temas destacados. "La hemos cagado" dice el portavoz del fabricante. Alemanes jugando sucio. No podía salir bien de ninguna de las maneras. Habían trucado los motores diesel de once millones de vehículos para camuflar la expulsión de gases contaminantes muy por encima de lo permitido. Las afectaciones son múltiples y han provocado una oleada de sospechas. Todas las marcas van a pasar por el polígrafo de los coches. La automoción será eléctrica o no será, dicen los gurús. Prototipos silenciosos, cero emisiones y enchufes en los semáforos.

El mundo no se acaba en el proceso, pero las cataratas están cada vez más cerca. Mas, Romeva y Junqueras reman con tesón en dirección al precipicio. A los demás les vale con la fuerza de la corriente. Rajoy estuvo ayer sembrado y acabó el día en Reus asistiendo a la espontánea manifestación de un grupo de vecinos que seguía el cortejo popular al grito de independencia. Así está la cosa, aunque es probable que el presidente del Gobierno estuviera más pendiente de los ciudadanos que le pedían selfies que de la brasa de los separatas. ¿A quién le gritaran en caso de independencia?

Dos son las meteduras de pata que se le imputan a Rajoy en los diarios. Los soberanistas Ara y Avui le plantan en portada el artículo de la Constitución en el que se sostiene que ningún español podrá ser privado de su nacionalidad. Decían que es español aquel que no puede ser otra cosa, pero ahora resulta que a los separatas les mosquea perder la condición hispánica. Mundo insólito.

El otro fallo está en la portada de El País con la firma de F. Gara y R. Rincón, quienes escriben: "El Tribunal Constitucional podría suspender hipotéticamente de sus funciones al presidente del Gobierno y a cualquier otro cargo público por un tiempo indeterminado, sin opción a recurso y sin preguntar al Parlamento, según la reforma de la ley orgánica que prevé aprobar el PP la próxima semana. El texto está dirigido a frenar cualquier intento secesionista del presidente de la Generalitat, pero la oposición y expertos juristas advierten de que se otorgan al tribunal atribuciones que van mucho más allá. Además, denuncian problemas jurídicos, como que no especifique la duración de la sanción. Hoy se cierra el plazo de enmiendas y el PP no permitirá que se introduzcan cambios en su texto, rechazado por los demás grupos". Mejorando cada día.

En El Mundo, Casimiro García Abadillo nos presenta a Jordi Cornet, jefe de campaña del PP, como el responsable de que el ministro de Exteriores del Reino de España se vaya a medir en justa dialéctica con Oriol Junqueras, Cuní mediante. Federico Jiménez Losantos no da puntada sin hilo y todas son en la cocorota de Margallo: "Si la independencia catalana no es siquiera imaginable para el PP, ¿por qué debate sobre ese asunto, precisamente, el ministro de Asuntos Exteriores? Si se tratase de explicar la imposibilidad legal, cabría aceptar que lo hiciera el ministro de Justicia. Si se tratase de los perjuicios económicos derivados de esa hipótesis, tal vez podrían debatir Guindos o Montoro con cualquier 'ministrín' de la Generalidad. Si se quisiera explicar las penas que los delitos de sedición acarrearían a los que proclamaran la independencia de una parte de España, podría comparecer el ministro del Interior. En cualquiera de los tres casos, sería aconsejable que el que hablara -y no en forma de debate, para eso están las Cortes- fuera el presidente del Gobierno. Pero el único ministro, el único cargo público, el único español que no puede debatir sobre la independencia de Cataluña es el ministro de Asuntos Exteriores. Y por la gracia de Mariano Pantócrator, que es nuestra desgracia, es el que lo va a hacer. Y encima, con Junqueras hablando en catalán y Margallo en español. Lo que faltaba". Es la cita electoral de la jornada, a las nueve y media de la noche.

Sin salir de El Mundo, que ayer celebró su veinte aniversario en Cataluña, el historiador Henry Kamen escribe un lúcido artículo sobre la verdadera naturaleza del "conflicto" político catalán. Sostiene Kamen: "Las tensiones que veo a mi alrededor aquí en Cataluña son de un orden diferente. Son, de hecho, tensiones que no tienen nada que ver con el conflicto histórico entre el Estado y la región. Más bien, las tensiones están en sumo grado dentro de la región. El verdadero conflicto es de Cataluña contra Cataluña. Es un conflicto que ha sido provocado artificialmente para servir a las ambiciones políticas personales y específicas en el principado, y que tiene pocas raíces en la historia o la cultura de la región".

Sigue: "El fenómeno no es nuevo, y estudios recientes han puesto de manifiesto la forma en que ha salido a la superficie en áreas tan distintas como Bélgica, Japón, Canadá y Australia. Muy recientemente, un escritor en Australia hizo la siguiente observación: "Dos son las Australias que se miran la una a la otra a través de un abismo ideológico y ambas afirman ser custodias de la auténtica identidad nacional australiana. Somos una casa dividida, cada vez más cerca al resto del mundo, pero cada vez más lejos la una de la otra". Si ese es el caso de Australia, es aún más cierto en el caso de la Cataluña de hoy".

Párrafos después arremete contra la clase política: "Un puñado de políticos en Cataluña, completamente ajenos a su obligación primordial de servir a los intereses del público, han decidido perseguir un objetivo que imaginan ser el medio idóneo para mantenerse en el poder. Con este fin, han tratado de crear un elaborado espejismo político que pretende seducir al viajero cansado y asegurarle que está al alcance de la Tierra Prometida. (...) Ha habido una campaña de desinformación que ha servido para confundir y dividir a los catalanes. La señora que dirige un grupo autodenominado Asamblea Nacional de Cataluña ha hecho discursos afirmando que el pueblo será feliz y libre en la nueva Tierra Prometida, donde estarán a salvo de la depredación del Estado español. La idea es hacer público que todos los catalanes están unidos en su apoyo a la hoja de ruta, que es el único camino a seguir. En la capital comarcal cerca de donde vivo, todas las banderas públicas de los partidos políticos se han eliminado y por lo que yo puedo ver sólo una bandera vuela libremente, una bandera que, como es el caso, no es la bandera nacional de Cataluña, sino la bandera exclusiva de la coalición burguesa comunista que apoya el separatismo. La práctica eliminación de la bandera catalana es, por supuesto, no un hecho de los españoles, sino de los catalanes. Nada demuestra más claramente que el verdadero conflicto generado en los últimos meses ha sido provocado por algunos catalanes contra otros catalanes".

Y concluye: "El resultado de estos hechos, respaldado y generado por un puñado de personas, ha sido la creación de un malestar social generalizado. En tiempos pasados, la personas se criticaban unas a otras libremente y por encima de todo criticaban a los españoles, contra los cuales tenían quejas bien establecidas y sobre la base de razones genuinas. Ahora la situación es diferente. Los vecinos ya no se hablan abiertamente entre sí acerca de sus problemas por temor a provocar tensiones. Se ha convertido en indeseable cuestionar las mitologías fabricadas en apoyo a la hoja de ruta. Las falsedades han sustituido a las verdades, la desunión ha sustituido a la antigua unidad entre los sectores de la comunidad. Cataluña se ha vuelto contra sí misma, en lugar de permitírsele continuar con sus opciones históricas auténticas. Ese es el verdadero logro de la alianza electoral entre burguesía y demagogos: la destrucción de la calidad de Cataluña y del genio de su pueblo".

Imprescindible artículo en El País de Francesc de Carreras y José Luis García Delgado. Analizan las causas y factores que nos han llevado al despeñadero, los errores de la Generalidad y las ausencias del Estado, la suma de mendacidad y desidia. Escriben: "La historia de un fracaso compartido: eso es lo sucedido en los últimos años entre la Generalitat y el Gobierno central. Por supuesto, la gran responsabilidad recae en el Gobierno de la Generalitat y las fuerzas políticas y sociales que le han dado apoyo. Pero, a otro nivel, el Gobierno central no ha hecho esfuerzo político alguno para encauzar el problema. Sin querer equiparar la responsabilidad de ambos, ni uno ni otro, cada uno en su ámbito, han estado a la altura de las circunstancias".

En el caso del Gobierno español los autores reprochan que "ha permanecido impasible ante tal situación, sin adoptar ningún gesto o medida de acercamiento, no tanto a las instituciones desleales de Cataluña, sino a sus ciudadanos, también ciudadanos españoles, que se han sentido faltos de ayuda y apoyo. Lo que esperaban muchos catalanes del Gobierno de España eran réplicas rigurosas a los argumentos nacionalistas (balanzas fiscales, presunta discriminación económica, tergiversaciones históricas, permanencia en la UE), informes de respetados especialistas sobre las consecuencias económicas, jurídicas y cívicas de una ruptura territorial, así como una mayor cercanía emocional. Nada de esto ha hecho el Gobierno de España. Simplemente se ha limitado, en los supuestos más llamativos, a interponer recursos judiciales —un estricto deber, por lo demás— que han resultado insuficientes para evitar que se instalara en la mentalidad de muchos catalanes la idea de que una ruptura era posible, fácil y conveniente".

Continúan: "La solución, en todo caso, exigirá pedagogía democrática y cambios en el modelo territorial de Estado. Estos cambios deben basarse en los valores de libertad e igualdad de los ciudadanos, no en el cultivo ensimismado y narcisista de las pequeñas diferencias, con frecuencia más inventadas que reales. Un Estado es sólo un instrumento para garantizar esta libertad y esta igualdad, inseparables de la solidaridad, y no es su misión fomentar moldes identitarios que suelen oponer límites ilegítimos al ejercicio de los derechos fundamentales basados en dichos valores. Una sociedad libre nunca es homogénea sino que es plural. Plural es Cataluña, plural también el resto de España, plural el conjunto de ambas. Una sociedad en la que los individuos disfruten de iguales derechos es la única garantía para superar conflictos territoriales. Es la hora de defender la nación constitucional, es decir, al conjunto de los españoles unidos por los principios y reglas de la Constitución. Esta nación necesita reformas que mejoren la articulación y el funcionamiento del Estado en el que está organizada. Esta nación es nuestro ámbito de convivencia y su quiebra supondría la ruptura de esta convivencia, nos conduciría hacia divisiones y enfrentamientos que no beneficiarían a nadie y perjudicarían a todos".

Y rematan: "La nación constitucional no es el conjunto de españoles a la búsqueda de una pretendida identidad colectiva basada en la lengua, la cultura o la tradición histórica, sino el conjunto de ciudadanos unidos por los valores constitucionales, los grandes valores provenientes de la Ilustración: la libertad, la igualdad, la solidaridad, el respeto a los derechos fundamentales, la democracia, el pluralismo ideológico, político y cultural. El Círculo Cívico de Opinión defiende esta idea de nación constitucional como el mejor antídoto de fracturas internas y, al tiempo, subraya la necesidad de mostrarse abierto a todas las reformas constitucionales e institucionales necesarias para mejorar el funcionamiento de nuestro Estado".

En el ABC, Salvador Sostres aborda sin complejos la posibilidad de una respuesta militar, tal cual: "Por esto es tan importante que los que no quieran perder sus derechos los defiendan con uñas y dientes, siempre democráticamente. Y por esto, también, una intervención incluso militar del Estado en Cataluña, en caso de alzamiento secesionista, no podría ser visto como un acto agresivo, sino como la legítima defensa de los derechos, las libertades y la ciudadanía de los catalanes. Si Cataluña se independiza de España, ni Europa ni ningún país civilizado va a reconocer esta independencia. Y no porque Cataluña sea más o menos viable, rica o amable, sino porque La Civilización se basa en las personas y los gobiernos que cumplen con las leyes, y todo lo demás es barbarie".

Antes de llegar a ese extremo, el mismo periódico da cuenta de la actividad de un puñado irredento de intelectuales en contra del proceso. La periodista Sara Medialdea asistió al aquelarre de Libres e Iguales en Madrid y afirma: "Una veintena de intelectuales de todo signo político, pertenecientes al movimiento Libres e Iguales, y caracterizados por su tendencia a decir lo que piensan aunque resulte políticamente incorrecto se reunieron ayer en el Ateneo de Madrid para pedir a los catalanes «responsabilidad civil» de cara a las elecciones autonómicas del próximo domingo. Atendiendo a la llamada de la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, organizadora del evento, expusieron sus puntos de vista sobre la situación catalana y el peligro de la secesión. Y coincidieron en agitar las conciencias de los catalanes para que voten en defensa de su libertad. El salón de actos del Ateneo de Madrid, el mismo que ha sido escenario de «algunos de los debates clave para la historia de España», como se encargó de recordar el presidente de la entidad, Enrique Tierno Pérez-Relaño, se llenó a rebosar de cientos de personas deseosas de escuchar lo que algunas de las mejores mentes del país tenían que decir sobre Cataluña".

Sigue: "Sobre el escenario, una rueda de discursos breves pero enjundiosos, que comenzó Mario Vargas Llosa y finalizó Fernando Savater. El nobel distinguió entre las «ficciones benignas» y las «malignas», y entre estas últimas, dijo, «ninguna ha creado tanta violencia, odio y encono como el nacionalismo». Una «peste» contra la que «nada vacuna», y que de triunfar el 27-S llevará a Cataluña a «ser un pequeño país fuera de Europa y del euro y gobernado por mediocres y fanáticos»".

Somalilandia es el modelo.

23 de septiembre. Comienza el otoño. Santoral: Pío de Pietrelcina, Tecla de Seleucia, Adamnano de Hy, Andrés Fournet, Constancio de Ancona y Lino papa.

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