Cuenta atrás para la fumata de la CUP y el Rey uno y trino

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Los cuperos imponen la salida de Puig, Homs y Vila, según Bolaño en La Razón. Sostres pide el voto para el PP en el ABC. En La Vanguardia, las multas por tirar las colillas al suelo en Barcelona

Pablo Planas
Jueves, 8.10.2015 09:00

ABC:Felipe VI: "Soy europeo porque soy español"

El Mundo: "El nacionalismo es la guerra"

El País: Hollande y Merkel temen que el nacionalismo acabe con Europa

La Razón: La CUP veta a tres consejeros de Mas para hacerle presidente

Ara: El número de trabajadores pobres se dispara

El Periódico: Clamor para mantener la inversión de VW en Seat

El Punt Avui: 27-S: Felipe VI se hace el sordo

La Vanguardia: Barones del PSOE y el PP cuestionan el cupo vasco

Cinco Días: La patronal reclama la rebaja del despido objetivo y menos cuotas

El Economista: EEUU investiga a BBVA, Deutsche y JP Morgan por el caso YPF

Expansión: Villar Mir venderá el 9,5% de OHL en la ampliación

España unida y diversa. A la frase le quedaría mejor una adversativa, pero la prosa monárquica prefiere las conjunciones copulativas, así que donde debiera haber un pero se calza una y para dar más lustre y gusto a todo el mundo. Una nación unida y diversa. Ese es el mensaje de Felipe VI a la Unión Europea. No preocuparse, España es una y trina y hay que tener fe. En el ABC, como es obvio, el Rey sin pelos en la cara es la portada del día. La crónica viene servida por Enrique Serbeto: "«Soy europeo porque soy español». El discurso que pronunció ayer el Rey ante el pleno del Parlamento Europeo reunido en Estrasburgo se convirtió en una reivindicación de los valores europeos y una defensa de la contribución profunda de España al proceso de unificación. Don Felipe fue recibido por el presidente de la cámara, el alemán Martin Schultz, en una jornada especialmente intensa para la institución parlamentaria. Esta ha sido la quinta vez que el Rey y Schultz se reúnen este año y ha coincidido con la intervención ayer tarde, también en Estrasburgo, del presidente de la República francesa, François Hollande, y de la canciller alemana, Angela Merkel".

Sigue: "Los cuatro mantuvieron una reunión informal a primera hora de la tarde, en la que se habló sobre la situación en Europa y del debate en el que los dirigentes de Francia y Alemania venían a participar frente a los eurodiputados. Tal vez esa coincidencia que los servicios del Parlamento Europeo se han esforzado en minimizar ha restado algo de vistosidad a una visita planeada desde hace tiempo y que tiene que ver con el profundo compromiso europeísta de la Corona. Esta es la segunda vez que el Rey visita el Parlamento Europeo desde su proclamación y sigue a las tres ocasiones en las que había venido a la Cámara como Príncipe de Asturias. En todo caso, el hemiciclo estuvo prácticamente lleno durante el discurso de Don Felipe y algunos diputados citaron sus palabras después en el debate que siguió a la intervención de Merkel y Hollande".

Más: "El discurso del Rey, de unos 20 minutos, fue un elogio de la España democrática «basada sólidamente en una firme y sincera voluntad de entendimiento de los españoles; una voluntad generosa y fraternal. Y se ha sustentado en nuestra Constitución, que es el gran pacto que defiende, preserva y ampara los derechos y libertades de los ciudadanos".

En El País consideran más sustanciosos los discursos de Hollande y Merkel, de ahí que alerten en portada, como El Mundo, sobre los perniciosos efectos del nacionalismo. Firma en el diario de Prisa Claudi Pérez: "El presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, advirtieron ayer de que el repliegue nacionalista que se vive en diversas partes de la Unión Europea por la crisis de los refugiados puede llevar a la destrucción de esa institución y del proyecto común de una Europa unida y solidaria. “El nacionalismo es la guerra”, dijo Hollande en un discurso conjunto de los dos líderes en el Parlamento Europeo. “No necesitamos menos Europa, sino más Europa. Europa debe reafirmarse o de lo contrario veremos su final”, añadió. Lo secundó Merkel, quien dijo: “Necesitamos más Europa, no menos: todos los países deben responsabilizarse de la llegada de los refugiados sin caer en el nacionalismo”".

Las pinceladas de color de la intervención del Rey constan en páginas interiores de los diarios. Los de Izquierda Unida exhibieron una bandera republicana. Un eurodiputado sacó la bandera gallega independentista. Nuestro Tremosa no despegó las posaderas de su asiento y tampoco aplaudió. Un héroe Tremosa.

Al sur de Europa, en el noreste de España, se espera la hora en la que la CUP anuncie si apoya a Mas o convierte el tinglado catalán en una sucesión de fiestas de la democracia. En La Razón se ocupa del expediente Toni Bolaño, quien advierte de algunas de las condiciones de los cuperos, tales como amortizar a Felip Puig, Santi Vila y Quico Homs. Dice más Bolaño: "Tensa calma en el mundo nacionalista a la espera de la decisión que hoy harán pública los representantes de la CUP. Las negociaciones se mantienen en un absoluto secretismo y en Juntos por el Sí se palpa desde la resignación hasta la desesperación pasando por el pesimismo. Un dirigente de Òmnium Cultural lo expresaba ayer de una forma muy gráfica: «Vivimos un momento de histeria tranquila». El presidente Artur Mas, Jordi Turull, responsable del grupo parlamentario, y el coordinador general de CDC, Josep Rull, son el tridente de Convergència en estas negociaciones. Nadie conoce a estas horas cuál será la postura de la CUP ni hay un pálpito claro sobre cuál será la postura final. Los más optimistas desean que los «cuperos» dividan su voto para investir de nuevo a Mas".

Joan Tapia, en El Periódico, también se refiere a la CUP en su pormenorizado análisis: "Pero la legitimidad -o incluso la conveniencia- de la protesta vigorosa no debe confundirse con el derecho a decidir el gobierno. La CUP es un grupo asambleario cuyo programa es la desobediencia a las leyes, que nos quiere sacar de Europa y sin modelo de referencia solvente en el mundo. Tienen algo que decir, han sacado 336.000 votos y deben ser escuchados. Pero ello no implica condicionar el programa de gobierno de un país en el que la inmensa mayoría de los ciudadanos prefieren ser ciudadanos europeos antes que revolucionarios bolivarianos o algo todavía más confuso".

Sigue: "Pero la culpa no es de la CUP, que lógicamente quieren influir al máximo. La responsabilidad es del nacionalismo (que se definía 'business friendly') y de la Esquerra de Junqueras, que han ido a las urnas con un proyecto tan sobrado de voluntarismo (para ser educados) que -al bajar diputados y perder la mayoría absoluta- les deja encerrados con un único aliado posible. El 8,2% de catalanes que han votado a la CUP tienen muchos derechos. Pero la CUP no pueden imponer sus criterios al resto de ciudadanos que han votado al PP, a ICV, al PSC, a Ciudadanos y a Junts pel Sí y que -pese a sus enormes diferencias- quieren vivir en una Catalunya europea".

En El Punt Avui escribe de uvas a peras Miquel Sellarés, activista de primera hora, gran experto bélico y espía de espías en Cataluña. Dice que los suyos han ganado de calle, cero a cinco al Estado, pero que todavía no lo saben: "Catalunya no és del tot conscient de la gran batalla guanyada el 27-S. Doncs, hem estat capaços, sense tenir sentit d'estat, disposant només d'una sabata i una espardenya, de derrotar tot un Estat, amb les seves estructures i clavegueres. L'Estat, conscient que no podia fer el que hauria fet fa 30 anys, la intervenció militar, ha utilitzat tots els seus tentacles: els poderosos, l'aparell judicial, l'aparell d'informació policial, la intel·ligència, els mitjans de comunicació d'obediència i fidelitat espanyolista, i ha comprat tota mena de fidelitats i estructures deficitàries, cobrint despeses amb els fons de rèptils, i també creant associacions fantasmals amb gran generositat per tal d'ampliar l'àrea d'influència de l'unionisme. Però l'única operació que els ha sortit bé ha estat Ciutadans i ja veurem si no acabarà sent el seu taló d'Aquil·les. També hem guanyat l'enemic interior. Aquells que el seu negoci, el seu modus vivendi és l'Estat: les empreses de l'Ibex, els ministeris i els seus contractes, aquelles empreses anomenades “del BOE”, i per desgràcia, també aquelles empreses catalanes –poques– que han estat pressionades pels poders fàctics i de l'Estat. És tal la victòria contra l'enemic exterior i interior que cal felicitar els quasi 2 milions de ciutadans que el 9-N i el 27-S han dit prou i han començat a desconnectar d'Espanya, el seu imaginari i el seu projecte. És per això que no acabo d'entendre, encara que sigui mínim, un cert desencís en el món independentista".

Es el mundo al revés, los mundos de yupi o el país de Sellarés, donde casi dos millones son mayoría respecto a cinco millones. ¿Que no daban Barrio Sésamo en Cataluña?

En el apartado de la política propiamente nacional la historia se aprieta entre PP, PSOE y Ciudadanos, mientras se desfonda Podemos. Ya no hay convergencia de izquierdas porque Pablo Iglesias se ha peleado con Garzón y las provincias con el cupo fiscal (vascas y Navarra) se ponen en guardia ante la andanada que les podría llegar si el ciudadano Rivera tiene arte y parte en el próximo Gobierno. En ABC, Salvador Sostres apela a los electores del PP que votan por Ciudadanos: "Tal como en 2003 Carod-Rovira tuvo el voto de muchos convergentes que querían espabilar a su partido, y confiaban en el pacto natural CiU-ERC, hoy buena parte de los apoyos de Ciudadanos vienen de votantes que lo último que querrían es que los socialistas volvieran a gobernar, y mucho menos con su sufragio. Y esto es precisamente lo que podrían encontrarse el 21 de diciembre, tal como los alegres convergentes que se fiaron de Carod acabaron patrocinando que los socialistas tomaran la Generalitat y que llegara a presidente Pasqual Maragall".

Concluye Sostres: "En un alarde de sinceridad que le honra, la candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas, al ser preguntada el lunes en Herrera en COPE sobre qué les diría a aquellos españoles que votan a su partido dando por hecho que su único pacto posible es con el PP, respondió con un elocuente: «Quien quiera votar al PP, que vote al PP; quien quiera votar a Ciudadanos, que vote a Ciudadanos»".

En Barcelona, la alcaldesa Ada Colau rompe la encuesta del CIS y es la más valorada. Lástima que el sondeo se hiciera en junio, cuando aún ni había quitado el busto del Rey. Se le acumulan las demandas en el juzgado por la moratoria hotelera y puede que todo el superávit municipal y más se vaya en pagar las multas, según falle la justicia.

Fumar, cantaba Sara Montiel, es un placer sensual. Caro y sucio también. En La Vanguardia, Antonio Cerrillo se marca una crónica sobre lo que hacemos mal en la calle y lo caro que nos puede salir. Más que en París. Ahí va parte del texto: “Muchos barceloneses, la infinita mayoría­ no lo saben; pero lanzar las colillas en la vía pública es un hecho sancionable. El Ayuntamiento de Barcelona informó ayer que en lo que va de año (hasta el mes de septiembre) ha impuesto un total de 105 multas a ciudadanos que habían arrojado la punta de cigarrillo en la calle o en algún espacio público. La política de la Guardia Urbana en esta materia parte de la base, sin embargo, de que multar al ciudadano incívico por esta razón no es nada fácil y que es prioritaria la concienciación ciudadana. "Habría que poner un guardia al lado de cada persona, habría que coger in fraganti, y esto no siempre es fácil", apuntan fuentes de la Guardia Urbana".

Continúa: "Arrojar las colillas al suelo está prohibido en Barcelona, según recoge la ordenanza de usos de las vías y los espacios públicos de Barcelona, aprobada 1998, y que se actualiza periódicamente. La sanción impuesta a estas 105 personas es de 90,15 euros, aunque los infractores tienen la posibilidad de acogerse a un descuento del 70% si pagan de manera inmediata la sanción. Así, pues, las multas del Ayuntamiento que se están imponiendo son muchos más caras que las que acaban de entrar en vigor en la ciudad de París en una fase represiva de su campaña contra las colillas. Desde el pasado jueves, quien tire una colilla a la calle en la capita lfrancesa se arriesga a tener que pagar una multa de 68 euros por ensuciar los espacios públicos. Hasta ahora, la sanción era de 35 euros, una cantidad no suficientemente disuasoria, a juicio de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo".

Más: "La prohibición de tirar colillas en Barcelona viene recogida en el artículo 21 de la ordenanza municipal, en el que se incluye un exhaustivo catálogo de comportamientos incívicos que merecen el reproche social. Es sancionable no sólo tirar colillas, sino también chicles, que no pueden ser arrojados ni en el pavimento, ni en el suelo, ni dejados en el mobiliario urbano. También está multado arrojar residuos; hacer pintadas o dibujos en los espacios públicos, su mobiliario o las fachadas; lanzar publicidad ilegal; limpiar los vehículos en la vía pública y escupir o hacer las necesidades biológicas en la calle". Un poco de urbanidad, rediez.

8 de octubre, Evodio de Rouen, Félix de Como, Hugo de Génova, Pelagia, Ragenfreda, Reparada virgen y mártir, Thais de Egipto.