El bufete de Baltasar Garzón declara pérdidas

 El juez Baltasar Garzón (d), el diputado de IU Gaspar Llamazares (2i), la exdirigente juvenil socialista Beatriz Talegón (i) y el alcalde de Castilleja de Guzmán Tasio Oliver (2d), durante el acto en el que llaman a los partidos de izquierda, especialmen

El tercer ejercicio de funcionamiento del despacho de abogados de Baltasar Garzón no fue fértil. En 2014, el polémico ex magistrado, condenado por prevaricación, facturó 1,4 millones de euros en concepto de honorarios, es decir, un millón menos que el año anterior.

Los gastos de personal, que incluyen a nueve empleados, se dispararon de 394.000 a 633.000 euros. Los dispendios de explotación bajaron, pero no lo suficiente para mantener la cuenta de resultados en números negros. Así, el gabinete culminó el año con un déficit de 53.300 euros. El año anterior había ganado 859.000 euros. El balance atesora unas disponibilidades líquidas de 650.000 euros.

Un negocio creado tras el golpe más duro al magistrado

Baltasar Garzón fundó su bufete en junio de 2012, pocos meses después de que el Tribunal Supremo le expulsara de la carrera judicial, con pérdida definitiva del cargo que ostentaba, por haber prevaricado al ordenar las escuchas ilegales a los abogados de la trama Gürtel. Y encima, un detalle pecuniario digno de nota: se le condenó a pagar las costas procesales, incluidas las de las acusaciones particulares.

La expulsión de la judicatura supuso para Garzón el golpe más duro de su vida, pues equivalía a apartarle, durante una larga temporada, de los focos mediáticos que tanto le atraían. Ahora se dedica a defender a quien se lo pida, previo cobro de la correspondiente minuta. Garzón es dueño del 100% de las acciones de su despacho profesional.

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