Ferrari espanta el fantasma de Volkswagen para dar el salto a la bolsa

Fiat Chrysler fijará en los próximos días el precio de las primeras acciones que salgan al mercado y elegirá el día para tocar la campana en Wall Street

6 min
El consejero delegado de Fiat y futuro presidente de Ferrari, Sergio Marchionne
Cristina Farrés
Martes, 6.10.2015 20:49

Las turbulencias en la automoción generadas por la crisis de Volkswagen pasan una factura mínima a los planes de Fiat Chrysler para ejecutar la salida a bolsa más esperada en la recta final del año: Ferrari. El grupo liderado por Sergio Marchionne valora la firma en 10.000 millones de euros, pero cuando toque la campana de Wall Street sólo saldrán a la venta 10% de la totalidad de los títulos.

La automovilística se asegura de esta forma una buena demanda que augura avances significativos en el primer día de cotización. Según el estudio de la oferta pública de venta (OPV) realizado por los analistas de XTB, que valora en 9.820 millones la compañía (otros analistas han indicado que no vale ni 5.000 millones), no se descarta que pudiera llegar hasta el 20%. El valor final dependerá de los pasos que dé los próximos días Marchionne.

Retraso en los detalles de la operación

El efecto más importante de las turbulencias generadas por Volkswagen es que los detalles de la operación se retrasan. El mercado esperaba conocerlos a principios de semana, ya que la integración de Chrysler en el grupo italiano cerraba la puerta a la salida al parqué hasta el pasado 2 de octubre, según XTB.

El problema es que el sector está dañado por la falsificación de las emisiones en 11 millones de motores diésel de Volkswagen y los inversores huyen de los grupos de automoción en los parqués por el temor de que la manipulación no sea una práctica exclusiva del gigante de la automoción alemán. Algo que hasta la fecha se ha negado por activa y por pasiva desde todas las marcas y no existen pruebas de que así sea. Pero la realidad es que los grupos están bajo la lupa. Tanto de los reguladores como de los operadores de los mercados.

Firma de lujo

Ferrari tiene una gran ventaja a su favor. “Decir que se trata de una firma de automoción es arriesgado”, señala Javier Urones, el analista que firma el informe de XTB. El grupo se enmarca en el sector del lujo, un segmento en el que el motor tiene unas características muy distintas a los vehículos aquejados por la crisis de Volkswagen, que, de entrada, se benefician de ayudas públicas por ser teóricamente respetuosos con el medio ambiente. “Los coches de lujos contaminan mucho más y los propios clientes pagan más por esto”, añade.

El principal peligro de Ferrari es reputacional. Por ello, Marchionne aún no ha desvelado cuál será el rango inicial de la cotización, cuántas acciones en concreto saldrán a la venta o la fecha elegida para dar el salto a Wall Street. Ni siquiera ha desvelado cuál será el nombre oficial con el que operará, aunque los rumores apuntan a que el ticker (el icono de la cotización) será FRRARI.

Segunda quincena de octubre

Se especula que el directivo italiano espera a que su homólogo en el grupo alemán, Matthias Müller, avance los planes para resolver la situación y que se calmen las aguas en el sector. Por el momento cumple con el calendario previsto, que marca que el toque de campana se producirá en la segunda quincena de octubre. Fiat Chrysler se ha retrasado unos días en resolver las incógnitas de la OPV, pero si no va más allá del viernes podrá cumplir con lo previsto.

El plan de grupo para que Ferrari se convierta en una cotizada se llevará a cabo en dos fases. La primera de ella es sacar a la venta el 10% de los títulos. UBS, Merril Lynch y Banco Santander (promotor del grupo en la Fórmula 1) serán los encargados de la colocación. La segunda, programada para enero de 2016, pasa por repartir títulos entre los actuales accionistas de Fiat Chrysler. El canje será de una nueva acción de Ferrari por cada una de las que se tenga en propiedad de la automovilística italiana. El 10% de las acciones que Piero Ferrari (hijo de Enzo, el fundador del grupo) seguirán en su propiedad.

Compañía independiente

Cuando se complete, Ferrari operará como una compañía independiente de Fiat en todos los sentidos. Con una excepción: el sector da por descontado que el presidente de la marca de lujo será el actual consejero delegado de la italiana, Marchionne.

En cuanto al temor de que un tercero pueda tomar el control de la firma con la compra masiva de acciones, incluso a través de una OPA, se elimina por la forma en que se ha diseñado la operación. Piero Ferrari controlará el 15% de los votos a través de su paquete accionarial. Exor, el vehículo inversor de la familia Angelli, fundadores de Fiat, obtendrán casi el 36% del control del voto por su peso en el accionariado de la automovilística italiana (el 30%). Las dos familias tienen bajo su poder el 51% de los derechos de votos de la junta de accionistas; sólo deberán garantizar tomar las decisiones en el grupo de mutuo acuerdo.

Financiación para el plan estratégico

La salida a bolsa de Ferrari ofrece la financiación necesaria a la firma para llevar a cabo el plan estratégico presentado el año pasado, cuando se anunció sus intenciones de dar el salto al parqué. Entre los muchos objetivos que debe cumplir destaca uno que marca la necesidad de disponer de un músculo económico importante: lanzar un nuevo modelo cada año al mercado.

Ferrari cerró el ejercicio 2014 con unas ventas de 2.762 millones de euros y un beneficio neto de 265 millones. Todo ello, con la producción anual de tan sólo 7.000 unidades, a las que se deben sumar las ventas de merchandising.