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Foment del Treball se quita de enmedio a Cecot

Los delirios expansionistas de Antoni Abad ponen al límite de su resistencia a la gran patronal catalana. Los acontecimientos políticos precipitan la actuación de Gay de Montellà, harto de la deriva personal del presidente de la patronal de Terrassa

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El presidente de Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà (izquierda), y el de Cecot, Antoni Abad (derecha)
Xavier Salvador/ Cristina Farrés
Viernes, 16.10.2015 20:56

El clima político que se vive en Cataluña ha erosionado aún más las relaciones empresariales en el territorio. El pulso entre Foment del Treball y Pimec ha acabado de nuevo en los tribunales por el papel ejercido por la Generalitat de Artur Mas en repartir el principal poder de las organizaciones, la participación en los órganos de concertación social en los que se debaten los convenios colectivos. El pulso está inacabado y se ha abierto otra derivada con el mismo origen: la fractura interna de Foment con la segregación de la territorial Cecot.

La organización con sede en Terrassa (Barcelona) está presidida por Antoni Abad, militante y candidato de CDC en el Congreso en el año 2000 y encargado de capitanear la sectorial de industria del partido. Durante la precampaña electoral dio algún toque a Mas por las incertidumbres del proceso independentista, un movimiento que se interpretó como un acercamiento a las tesis que se marcaban desde la organización confederal, Foment; pero a la hora de la verdad se involucró de lleno en el impulso de Junts x Sí hasta llegar a conformar las líneas básicas del programa político para la plataforma.

Tensión máxima con Mas

Eso molestó profundamente en Vía Laietana, sede de Foment del Treball. La organización presidida por Joaquim Gay de Montellà ha sido la más beligerante contra el proceso independentista de Mas. Internamente, se considera que los desmarques de Abad con la línea consensuada en la patronal no se pueden tolerar más. Especialmente en un momento en el que la tensión en las relaciones con el Ejecutivo ha llegado al máximo tras la expulsión de Fepime, la organización dedicada a las pymes, de los órganos de concertación social públicos y la obligación de acreditar su representatividad ante la consejería de Empresa. Gay de Montellà ofreció a Abad la presidencia de Fepyme en 2014, y el empresario del Vallès la rechazó.

La segregación de Cecot se abordará en el comité ejecutivo del próximo lunes, un órgano de gestión en el que no está representado ni Abad ni nadie de la territorial. Oficialmente, existe un conflicto con los estatutos vigentes en Foment por la expansión de la patronal de Terrassa hacia otros territorios.

Notoriedad

El hecho que ha molestado profundamente a Gay de Montellà ha sido que, por segundo año consecutivo, Cecot pretenda organizar su noche empresarial en Barcelona para conseguir que el acto tenga más notoriedad. El año anterior el líder patronal prohibió la celebración y Abad hizo oídos sordos. Se le toleró en una ocasión, pero no se repetirá la indulgencia. De entrada, Gay de Montellà ya ha rechazado formar parte del jurado que monta Cecot para dar los premios de esa noche.

Tampoco se ha visto con buenos ojos los movimientos que el directivo egarense ha realizado para expandir la patronal que preside. Primero, con la apertura de una delegación en el distrito económico de Barcelona, el barrio del 22@, y después con la fusión con la patronal del metal de Sabadell, el Centro Metalúrgico. La integración hubiera sido aplaudida en otras circunstancias por las sinergias y el ahorro de costes, pero existen recelos por su intento de marcar un perfil diferenciado con la Unió Patronal Metalúrgica (UPM).

Expulsión de Abad de la cúpula

La UPM es quien firma los convenios del metal de Cataluña. “¿Qué hará, se dará de baja de UPM y dejará a las empresas de Sabadell y Terrassa fuera del convenio? Abad se ha vuelto loco y sea él o su secretario general, David Garrofé, quienes estén preparando esta estrategia están llamados al fracaso más absoluto. Esto no es política, como es obvio que les gusta hacer. A las empresas les interesa y motiva otras cuestiones”, señala un alto dirigente de Foment.

Gay de Montellà ha dicho basta. El comité ejecutivo decidirá cuál será el futuro de Cecot. En la reunión se llevará el caso a una comisión interna que deberá decidir sobre la eventual expulsión de Abad de la cúpula de Foment. Desde hace muchos años no se había producido una crisis de esta envergadura en la gran patronal catalana.