La UAB reprueba el enfoque sesgado del Tricentenario de 1714 en las escuelas

Investigadores en didáctica de las ciencias sociales recriminan a la Generalitat la imagen "homogénea", identitaria y excluyente de Cataluña que difunden entre los niños

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El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante un acto sobre el Tricentenario de 1714
Alejandro Tercero
Martes, 6.10.2015 21:41

Un informe del Grupo de Investigación en Didáctica de las Ciencias Sociales (GREDICS) de la Universidad Autonóma de Barcelona (UAB) critica contundentemente la forma en que se han narrado los sucesos de 1714 en las escuelas catalanas a lo largo del año pasado, con motivo de los actos del Tricentenario.

El estudio --publicado en la edición de septiembre/octubre de la revista 'Perspectiva escolar', que edita la Associació de Mestres Rosa Sensat-- acusa a la Generalitat y al Ayuntamiento de Barcelona de realizar un planteamiento sesgado y falto de neutralidad, con interpretaciones claramente partidistas y excluyentes.

"Los Países Catalanes"

Los investigadores del GREDICS (Edda Sant, Agnès Boixader, Joan Pagès y Antoni Santisteban) han analizado 18 propuestas educativas y “narraciones” de 340 alumnos de segundo y tercero de ESO sobre 1714. Y sus conclusiones no pueden ser más demoledoras.

El informe alerta de la “existencia de una narración dominante en las escuelas catalanas” sobre este episodio histórico. Y pone como ejemplo el relato de una alumna de segundo de ESO, que apela a que “los Países Catalanes fueron gobernados por Carlos de Austria” y explica lo sucedido así:

“Como los catalanes no eran felipistas, este hizo un decreto que quitó todas las libertades que tenían, la lengua, nuestras leyes, la cultura en general e impuso su lengua (el castellano), sus leyes... Este decreto era denominado Decreto de Nueva Planta. Ahora, cada 11 de septiembre pedimos poder volver a tener todos nuestros derechos y libertades. Como antes de 1714”.

"La historia de una Cataluña homogénea"

El análisis critica que en las escuelas se ha presentado a “los catalanes” de 1714 “como si fuese una única persona”. “Cataluña tiene una voluntad propia (quería a Carlos de Austria como sucesor), Cataluña resiste, Cataluña es abandonada, Cataluña pierde la guerra. Está implícito en este discurso que 'Cataluña es una'. Narramos la historia de una Cataluña homogénea en la que no hay puntos de vista diferentes, interpretaciones diferentes, maneras de pensar y actuar diferentes”, lamentan.

Y añaden: “Si mencionamos a personas de 1714 que no formaron parte de esta 'unidad', los llamamos botiflers y los describimos como 'enemigos del país'. Parece que expliquemos que aquellos que no apoyaban a la opinión mayoritaria pierden la 'catalanidad', dejan de ser catalanes o dejan de formar parte de 'Cataluña'”.

Un relato para "reafirmar" una "identidad"

El informe se pregunta “¿quién puede aprender esta historia?”. Y responde: “Únicamente aquellos que se sienten catalanes y exclusivamente catalanes”. Solo los niños que “se identifican uno de los personajes de la historia, con Cataluña”, y con una narración de 1714 que “les sirve para dar sentido a su identidad, para construir históricamente esta identidad, para reafirmarse en su identidad”.

Sin embargo, “los otros explican que esta historia no es la suya, que no la quieren aprender o explican que el 11 de septiembre de 1714 Al-Qaida atentó contra las Torres Gemelas”.

Una narración excluyente

Los investigadores destacan que “la gran narración de 1714 no incluye a todo el alumnado de Cataluña en la comunidad catalana, sino que reafirma la inclusión de aquellos que ya sienten formar parte de ella y reafirma la exclusión de aquellos que no se sienten parte de ella”.

E insisten en que “no es extraño, si tenemos en cuenta que se narra la historia de una Cataluña homogénea, sin diversidad, en la que 'ser catalán' es dejarse matar por Carlos de Austria”, lo que tildan de “versión muy restringida de lo que uno puede entender por catalanidad”.

El "enemigo" de Cataluña

“Si la narración de 1714 que se explica en las escuelas describiese que en la Barcelona de 1714 había esclavos venidos de África, y había personas de etnia gitana que eran una y otra vez amenazadas con ser expulsadas, y había partidarios de Felipe de Anjou que eran tan catalanes como los partidarios de Carlos, y había niños, ancianos, jóvenes, pobres, ricos y mujeres, muchas mujeres, que probablemente ni sabían quién era Carlos de Austria ni Felipe de Anjou ni por qué se estaban matando... tal vez entonces sería más fácil que todo el alumnado pudiese identificarse con 'los catalanes y catalanas' de esta historia”, argumentan.

Y denuncian que de la narración oficial “se intuye” que “todos aquellos que no son catalanes son, de alguna forma, enemigos o causantes de la 'desgracia' de Cataluña”, que “Felipe V y Castilla son los principales antagonistas de los catalanes, aquellos contra los que luchan: el enemigo”.

El resto de España, "opresores"

Además, el relato dominante apunta que Inglaterra y los Países Bajos finalmente “abandonan a Cataluña”, por lo que esta “no puede confiar en nadie”, de lo que se deduce que “los catalanes han de desconfiar de todos aquellos que no son catalanes”.

“Transformamos a todos los catalanes en víctimas y a todos los no catalanes, sean Felipe V, Luis XIV, los tories ingleses o un campesino de Guadalajara obligado a servir en las tropas franco-hispánicas, en opresores”, añaden.

"Buenos, nosotros" y "malos, los otros"

Los miembros del GREDICS proponen una visión de Cataluña “como lugar de paso y mestizaje”, sin un “nosotros, los de aquí, y un vosotros, los de fuera”.

Y rechazan las “narrativas nacionales donde los 'buenos' somos 'nosotros' y los 'malos' son los 'otros'”.

"La nación catalana como inmutable en el tiempo"

Finalmente, el informe cuestiona el planteamiento oficial que considera a “la nación catalana como inmutable en el tiempo y no como una comunidad imaginada que puede elegir cómo se imagina a sí misma”.

“Explicamos la II República, la Guerra Civil y el franquismo como la lucha de un opresor contra Cataluña. No consideramos que Franco declaró la guerra a 'separatistas', pero también a 'rojos y masones' y a los homosexuales, y a las feministas, y a los anarquistas, etc.”, concluyen.

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