Rajoy se enroca en la economía, pasa de Rivera y no hablará más de Cataluña

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Sus asesores le recomiendan que venda una "economía con alma" y olvide el debate catalán de cara a las generales. La sombra de Rivera amenaza las opciones electorales del PP

Pablo Planas
Lunes, 5.10.2015 12:33

ABC: La Policía frustra el envío de esclavas para la yihad a Siria

El Mundo: Rajoy gira su discurso hacia la economía "con alma"

El País: Líderes del PP reclaman caras nuevas en las listas del 20-D

La Razón: El Gobierno reivindica la Fiesta Nacional ante el desafío catalán

Ara: Fuga de càrrecs d'Unió cap a les files sobiranistes

El Periódico: Siria, una guerra a múltiples bandas

El Punt Avui: Alex Salmond: "El dret a decidir s'acabarà imposant a Catalunya"

La Vanguardia: Rajoy dejará fuera de su campaña el debate catalán

Cinco Días: Tasadoras fuera del banco

El Economista: Adif licita sólo un tercio de los 3.100 millones previstos para este año

Expansión: Así irá la economía

Mariano Rajoy tiene la flexibilidad, reflejos y movilidad de un portero de futbolín, un muñeco de plomo que se sujeta a la barra y da vueltas para llegar siempre al mismo lugar. Su rasgo más acerado es lo previsible. Nada hay en el presidente del Gobierno que pueda sorprender, que rompa el esquema de lo que se espera de un registrador de la propiedad, de un hombre apegado a los plazos, las firmas, la documentación y los archivos, un tipo del siglo pasado que gobierna sin alterar el más mínimo músculo facial. Siempre fue así, es así y no cambiará por mucho que la prensa le muerda los tobillos.

Se afirma en El Mundo que tiene previsto vender sus logros económicos con el añadido del alma, como si el espíritu, la inteligencia, la bondad y el buen sentido tuvieran algo que ver con los números, los índices y los registros del desempleo. Una economía con alma es una economía de vasallaje, pero en Moncloa creen que la receta puede funcionar.

De lo que no va a hablar, según La Vanguardia, es del caso catalán, favor que se hace y nos hace. Lo cuenta Carmen del Riego: "Pasadas las elecciones catalanas, se entierra el debate territorial, que sólo da disgustos al PP, y la carta que jugar vuelve a ser la económica. Con un discurso centrado en la economía ganó Mariano Rajoy las elecciones generales del 2011, con una España sumida en la crisis; y en la economía quiere centrar de nuevo la campaña electoral de las generales que se celebrarán el 20 de diciembre. Rajoy quiere recorrer España en las próximas semanas esgrimiendo balance de gestión y, sobre todo, experiencia de gobierno. El mensaje del presidente en Valencia ya incluyó dardos contra "radicales y sectarios", pero también disparó contra "gobernantes amateurs", y ahí es donde sitúa el nuevo objetivo por batir del PP, que no es otro que Ciudadanos".

Sigue: "La aspiración de Rajoy, vistos los resultados en Catalunya, es convencer a su electorado descontento de que no es lo mismo votar a Ciudadanos en Catalunya, donde se votaba para hacer oposición, que en las generales, cuando lo que está en juego es el gobierno de España. El PP quiere pasar página de las elecciones catalanas cuanto antes, y según el diseño de las líneas maestras de campaña que ya están haciendo los populares, a falta del programa electoral, el debate territorial tampoco tendrá cabida en el discurso de MarianoRajoy.Sien algún momento se pensó en el cuartel general de los populares que el mensaje de firmeza en defensa de la unidad de España podría beneficiar al PP frente a la "ambigüedad" del PSOE, ahora existe la creencia de que el tema catalán, lejos de sumar votos al PP, resta y computa a favor de Ciudadanos".

Continúa Del Riego: "Se repite la situación de desconcierto generada durante el verano sobre la reforma de la Constitución. El Gobierno se decidió a abrir la puerta, pero ante la imposibilidad de concretar una propuesta, Rajoy optó por cerrar otra vez el debate y volver a la casilla de salida. La reforma de la Constitución no aparecerá en el programa electoral de los populares, por más que en el PP son mayoría los que están convencidos de que la próxima legislatura será la de la reforma de la Carta Magna".

Pues si Rajoy no está por la labor, la reforma de la Constitución quedará en el cajón de los expedientes X, entre la reforma territorial y el cambio de sistema de financiación. Rajoy no se mueve ni escucha consejos que no haya pedido.

En El País, Javier Casqueiro describe la inquietud entre los miembros del PP, el temor a convertirse en un remedo de la UCD que se rompa por las costuras. Informa Casqueiro: "Varios barones territoriales y miembros de la cúpula nacional del PP han trasladado a su presidente, Mariano Rajoy, y a su equipo electoral la necesidad de renovar las listas para los comicios del 20-D a fin de contrarrestar la amenaza regeneradora de Ciudadanos. El líder de los populares, sin embargo, se resiste a la presión y ha comunicado a los suyos que no se enfrentará a la urgencia de la renovación hasta que convoque formalmente las elecciones, el 19 de octubre. El presidente del Gobierno, además, tiene un sinfín de compromisos personales y políticos para la siguiente legislatura. Todos sus ministros, salvo Luis de Guindos y Pedro Morenés, le han expresado su intención de continuar en el Congreso y también debe hacerle un hueco a su actual equipo en La Moncloa. En el PP se da por hecho que aunque hará movimientos relevantes, no habrá cambio radical".

Así pues, la mejor manera de combatir el impulso de Ciudadanos es mirar para otro lado y reprochar a los jóvenes naranjas que son eso, jóvenes, e inexpertos. En Cataluña no funcionó, pero el druida pontevedrés tiene, como Mas, un sexto sentido para salvar su pellejo y la tersura de las posaderas.

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos aprovecha para dar estopa tanto a Rajoy como a Soraya y Cebrián. Aviso a Rivera: "Ojo a la doctrina y atención, Rivera, que habla el Jefe: "O modera su recelo a la catalanidad y se hace más transversal o le será difícil proseguir su ruta meteórica". Gracias, ilustrísimo académico, por mostrarnos una acepción de ruta hasta ahora reservada a marcha o ascenso: meteórica. El Camino de Santiago, ruta creada por lo que Cebrián ha llamado "insidiosa Reconquista" -odia el significado del nombre y desconoce el del adjetivo-, ya no será larga o corta sino que nos llevará meteóricamente a Finisterre o nos devolverá lentamente a casa. La ruta nos anda".

Sigue Losantos: "Pero ¿cómo puede moderar su "recelo a la catalanidad" un catalán? Y si el éxito de Ciudadanos se basa en no ser "transversal" como Iceta o Duran, políticos modélicos para Cebrián, ¿por qué cambiar? La respuesta no está en el viento sino en la costumbre: para que Ciudadanos haga con el PSOE el mismo papel de Convergència y Rivera sea el nuevo Pujol. Le falta ser un poco más antiespañol, como Cebrián, pero si obedece, lo perdonará. 'El País' en Madrid y 'La Vanguardia' en Barcelona han sido los bastiones del pujolismo. Serán los del riverismo si les paga el alquiler".

Semana de transición. 5 de octubre, santos Froilán, Apolinar de Valence, Atilano, Caritina de Corico, Flora de Beaulieu, Plácido, Tranquilino Ubiarco.