Ricardo Bofill, un arquitecto multimillonario

El arquitecto Ricardo Bofill (izquierda) cuando recibió en Italia el premio De Sica

El eviterno proyectista Ricardo Bofill, que el próximo mes de diciembre cumplirá 76 años, es una de las excepciones que confirma la regla del castigado ramo de la arquitectura. Mientras muchos de sus colegas han perdido su trabajo o devengan emolumentos muy menguados, Bofill despliega una trepidante actividad por el ancho mundo. Desde su despacho de Sant Just Desvern, abierto hace más de medio siglo, Bofill administra filiales propias en Rusia, India, China y Marruecos. Sólo las participaciones en esas compañías de arquitectura están valoradas en más de 13 millones de euros.

Gracias a esta selectiva presencia internacional, su gabinete es una fuente incesante de ganancias. El año pasado declaró un beneficio neto después de impuestos de 1,5 millones, con ingresos de poco más de ocho millones. El ejercicio anterior, dichas magnitudes fueron 2,6 y 10,9 millones, respectivamente.

Su sociedad embalsa una tesorería de casi 14 millones y se permite el lujo de contar con una sociedad de inversiones o sicav, dotada de unos activos financieros de 17 millones y cuya gestión tiene encomendada a La Caixa.

Dada la buena marcha de los negocios, el año pasado el despacho repartió dividendos de 2,5 millones, que fueron a engrosar las cuentas de su empresa matriz Ricardo Bofill SL.

El famoso arquitecto es uno de los ocho equipos finalistas que el próximo mes presentarán las propuestas para remodelar el Camp Nou, con el objetivo de ampliar su capacidad hasta 105.000 espectadores.